Conversación con Luis Perozo Cervantes

Manuel Iris 0 comentarios

Hace pocos meses supe del poeta, editor y promotor cultural venezolano Luis Perozo Cervantes. Como es común ahora el contacto se hizo por redes sociales, cuando Luis me propuso —dado que mis libros son imposibles de conseguir en su país— la publicación de una antología de poemas. Por supuesto dije que sí y al mismo tiempo me puse a investigar con atención la carrera del propio Luis para enterarme de que, por ejemplo, es un escritor obsesivamente prolífico, de que realiza toda su actividad cultural, editorial y literaria a contracorriente y sin apoyo alguno de estado, y de que escribe por que la idea de la muerte lo disgusta.

Desde nuestro primer contacto el curso de nuestras conversaciones, a veces en redes sociales y a veces telefónicas, nos ha llevado de ida y vuelta entre la realidad latinoamericana y la poesía. No exagero al decir que escucharlo hablar de estos asuntos me ha enriquecido. La entrevista y la selección de poemas que se incluyen en esta entrega dan cuenta de su pensamiento, su poesía y su circunstancia.

¿Cuáles son los temas centrales de tu poesía?
Podría responder directamente con dos palabras. Pero no sé si lo que quieres es una precisión o una revisión del asunto. Optaré por la segunda. Una vez Rafael Cadenas, cuando lo invitamos a la primera edición del Festival de Poesía de Maracaibo, desarrolló una larga e interesante arenga sobre la corrección de la palabra “tema” en el amplio universo de nuestra sociedad venezolana. Veía con preocupación que el venezolano asumiera que todos los asuntos de accionar social fuera susceptibles de convertirse en temas. Esto pasa “por el tema del desabastecimiento”; su mujer lo dejo “por el tema de la impotencia”; entonces es de uso corriente que sea “el tema” de las cosas y no la cosa misma la que ocasione cambios. Más propiamente, a veces en poesía, intentamos capturar al poema por su generalidad, por su temática: “tematológicamente hablando” queremos comenzar un acercamiento al poema por su signo y no por su significante natural o propio. Un signo que al mismo tiempo lo extraña o lo apropia, porque si bien el tema lo hace pertenecer a una tradición temática y le da horizontalidad frente a verticalidad del tiempo; también lo compara inútilmente con formas que se le son ajenas en tiempo, sonido, ripio y verdad. La verdad del poeta es omnipresente, pero no omnímoda. El poeta que se tematologiza de cierta forma fracasa. Entiendo así lo que Octavo Paz dice sobre los estilos como estancamientos.

Pero, si de responder la pregunta se trata, con gusto la respondo. Llamé a mi antología personal “Contraste”, porque pienso que se mueve entre dos aguas muy definidas: la poesía política y la poesía amorosa. Que correspondería a los títulos que he publicado hasta el momento. Me es más difícil ceñir a temas la poesía que permanece inédita, en la que he trabajado los últimos cuatros años.

¿Cómo definirías tu estilo? ¿De dónde provienes poéticamente?
Por encima del estilo, siempre, prefiero la ubicación de la voz poética. No todos los poetas tienen una voz. Es un privilegio. El poema es capaz de desconocerse cuando su voz es difícil de atrapar. Grandes poetas, de los que admiro, tienen voces conspicuas, extraviadas en la totalidad de su lenguaje. Alfredo Chacón, por ejemplo, migra libro tras libro del asunto amoroso al metalingüístico, al metapoético, al social. El verso corto, en la mayoría de sus libros, es quizá uno de los elementos estilísticos más reconocibles. ¿Pero es eso fundamental? En cambio su voz, pareciera destilada por una agudeza que complejiza lo que habla y lo sostiene sobre las tinieblas del afanoso lenguaje, acostumbrado a ser comunicativo, mas no poético. Quisiera creer que tengo una voz, pero depende de los lectores encontrarla, descubrirla o dictaminar si existe.

Ahora, proveniencia, es un asunto tanto más complejo. Quienes nos formar e inspiran, como lectores, finalmente como escritores, no siempre son los autores a los que emparentamos nuestra voz o nos parecemos. Yo me suscribo a un planteamiento poético hecho por Carlos Ildemar Pérez, a quien considero mi maestro, que ha tenido a bien titular como: Provincianismo Cósmico. Desde allí me gusta leerme.

Quiero provenir de Alfredo Chacón, Alfredo Silva Estrada, Caupolicán Ovalles, Rafael Cadenas y Carlos Ildemar Pérez, pero lo más seguro es que provenga de la voz de mi abuela recitando de memoria poemas de Rubén Darío y Juan de Dios Pesa.

¿Qué dificultades —en cualquier aspecto— crees que enfrenta un poeta en la Venezuela actual?
No abundaré en decir los problemas que tenemos en conjunto los poetas en Latinoamérica. Venezuela vive una circunstancia política especial, que ha repercutido negativamente en la economía, la estabilidad alimentaria, en el hecho cultural formal y sobretodo en la concepción del individuo, siempre abstracto. El poeta en Venezuela, como en toda Latinoamérica, muere de hambre; con la diferencia que compartimos el mismo destino con ingenieros, docentes, obreros, transportistas, criminales y doctores.

La transformación del individuo comienza por la activación del instinto de supervivencia. Cuando las necesidades básicas suplen las necesidades sublimadas, el hombre deja a un lado su rostro humano, y descubre su otra vertiente, salvaje.

Otro aspecto es la extrema polarización: las políticas públicas de promoción de la lectura y/o incentivo a la creación están reservadas solo a escritores de intachable conducta política a favor del gobierno de turno. Quizá compartimos esta realidad con Cuba. Aunque ahora esté muerto, el antiguo aparato de editorial del estado, solo benefició, con celo, a los poetas revolucionarios.

Millones de títulos (según muestra la propaganda) fueron impresos y distribuidos a lo largo del país, a precios absurdos, con la exclusiva participación de escritores chavistas. Estos precios, mantuvieron durante casi una década a las editoriales privadas fuera de cualquier competencia; cosa que implicaba dos realidades: el estado dejó de apoyar por completo proyectos editoriales independientes (que el antiguo modelo promovía a través de subsidios); y en segundo lugar, las editoriales privadas también se convirtieron en una especie de censor político, ya que en ellas, los pocos títulos que tenían aforo, eran de reconocidos escritores de oposición. La polarización editorial cercó al libre pensador, al escritor joven (desconocido, está demás decirlo) y a quienes ni antes ni ahora tuvieron el favor del estado para iniciar sus publicaciones o dar a conocer su obra (regularmente publicada en pequeñas tiradas en las ciudades del interior del país).

También, el control de cambio impuesto hace más de catorce años dejó fuera de las posibilidades de expresión los medios digitales de auto publicación al estilo Amazon. Los venezolanos desde hace más de diez años no tenemos derecho a usar divisas de forma libre. No podemos hacer compras ni ventas electrónicas en moneda extranjera. La doble faz del cuchillo revolucionario no solo cercenó el escenario del libro físico, sino que también obstaculizó las nuevas fronteras de la comunicación lectora.

Hoy, la situación es mucho más compleja. No existe una industria nacional de papel, y un país en bancarrota como Venezuela, que se acusa a sí mismo de no tener suficientes divisas para pagar a los acreedores de alimentos y medicamentos, ha dejado de importar papel con tasas oficiales de cambio. El único destino para obtención de papel en Venezuela es a través de los grandes importantes del mercado negro; donde un dólar tasa por encima de los ochocientos bolívares; y la misma situación se expresa en los demás consumibles con los cuales se sostiene la producción editorial. Editar en Venezuela es más costoso que editar en cualquier otra parte del mundo: el libro es un objeto de lujo.

Poemas

PENSAMOS DESDE NUESTRA COCINA
en la muerte, necesaria, del presidente

pero luego nos aborda el mismo pesimismo
(nada cambia en un agujero
que comunique el bigote con la nuca)
la misma oquedad que deambula a voces

ese sabor a fresa amarga que tienen los bolsillos vacíos

tener un presidente
es peor que tener un despecho
la cerveza no sube de precio por culpa de la amada

el país es un desgano
pero nadie nos quita el coraje
en la cocina
cuando la ración de patria
no alcanza.
DULCE
a diario se asoma el olvido
y nos pronuncia

tomamos de la sombra
el despojo de nuestros holocaustos
algo que no se esconde en los cadáveres amontonados
la memoria televisiva de la morgue de Bello Monte
el ruego

estamos hechos de una sangre
diferente al discurso presidencial
en las calles hay palabras huérfanas
todos los silencios las miran rancias
vamos jalando al futuro en la incomodidad del vagón
alguien insiste en cantar una protesta
una gorra roja pide para el pan
y Vallejo no soporta tanta propaganda

estar en la intemperie como salvándose del mito
padeciendo un crucigrama de rostros y tatuajes

la sonrisa del líder
está hecha de cal.

 

HEMOS SIDO TANTAS VECES ENEMIGOS
que no puedo entender el barrio
sin campaña

he cambiado de orilla tantas veces
que prefieren olvidarme

hay un mural sobrepintado en mi alma

dudan de mí
porque mi voto es nulo
o para el partido consumista (que es lo mismo)
o para el humorista de turno
o para el corrupto más noble
o para el silencio

pasa el carro con el altoparlante
y la canción de campaña
y la sonrisa bordada en el piso
todo ha pasado miles de veces
ya no recuerdo los rostros

hoy me levanto temprano
como para ir a votar
pero sólo barreré el patio
sólo leeré un libro de tercera
sólo me arreglaré las uñas

mientras otros conspiran.

 

EXTIENDO LOS BRAZOS Y SOY UN YELMO BIFRONTE
el zumbido se hace eco y pararrayos
retrocede y la muerte me convoca

una sutil sordera me ubica
estamos adentro

en la burocracia

y los truenos son normales
ya las bestias han devorado todo el grito
sólo quedamos haciendo ausencia algunos
con la gaveta llena de planillas
numeradas infinitamente hasta la sombra

un temporal de nueces llena los calendarios

de alguna forma habrá que apagar
el seseo de nuestra conciencia

parimos excusas y las criamos
somos de un exilio demorado
y el pánico provoca estos olvidos
ya no queda nadie en la oficina
todos han pintado su decencia en la marcha

yo soy quien falsea
a quien le entregaron la combinación del acuerdo

ahora me desnudo

este monstruo es mi conciencia.

 

10
va poniéndose todo rojo

rojo lo blanco de los ojos
rojo el caído secuestro de la esperanza

va poniéndose rojo el día con su noche roja
rojo lo que brota de las balas

rojo el quieto impedimento de los miedos
rojo el pulso y la sed

rojo el ejército, que rompe las puertas
con órdenes de construir la patria nueva
matar al hombre viejo

cae roja la tarde
y la victoria.


Luis Perozo Cervantes (Maracaibo, 1989). Poeta y ensayista. Presidente de la Asociación Civil Movimiento Poético de Maracaibo y coordinador del Festival de Poesía de Maracaibo. Autor de los poemarios: Noche electoral (Sevilla, 2010); Poemas para el nuevo orden mundial (Maracaibo, 2011); A puro despecho (Coro, 2012); Semántica de un tornillo enamorado (Barcelona, 2012); Poemáticas (Caracas, 2013); Amoritud (Caracas, 2013); Political manifestation (Maracaibo, 2014; 2015); lafOrma (Caracas, 2014); Vos por siempre (Maracaibo, 2015). Fue reconocido con la Orden Estímulo al Mérito Literario Andrés Mariño Palacio de la Gobernación del Zulia en 2008 y resultó ganador del II Certamen La Grapa Literaria de la Escuela Letras y la Dirección de Cultura de LUZ, en las menciones Ensayo y Poesía. Mantiene el blog que lleva su nombre.

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