Las ofrendas del templo: acercamiento a la poesía de José Díaz Bolio

Para vivir como quiero me
basta mi sencillez

José Díaz Bolio

Cuando una llega por primera vez a una lectura lo hace desnudo, sin elementos que ofrezcan una esclarecedora visión de lo leído. Sólo se tiene a la mano una brújula que apunta más o menos a todas las direcciones habitables.

Tuve la fortuna de encontrar la poesía de José Díaz Bolio (1906-1998) antes que cualquier otra poesía mexicana. En un ejemplar diminuto y con una edición bastante discreta, pude conocerlo de la mejor forma: como poeta. Y es que gracias al irremediable pasar del tiempo se perdió toda posibilidad de entablar diálogos directos con la persona detrás de los poemas. Lo cual agradezco de sobre manera. Así, encontré en Díaz Bolio mis primeras disertaciones sobre el quehacer poético e, inclusive, una muy lúcida visión del mundo.

Hay que decir, sin embargo, que fue un poeta invisible, que lo es. Como arqueólogo e investigador sus aportes son innumerables; Díaz Bolio fue un hombre comprometido con su tierra y con su tiempo, con su cultura. Y sin embargo, su poesía es invisible. Sucede que, como una buena parte de la poesía nacional, sus poemas no necesita estudios críticos, antologías o notas al pie, lo que necesitan son lectores.

Quizás una de las principales características de los poemas de D.B sea su carácter sencillo y universal, combinado con diversos sistemas poéticos. Sus poemas, siempre cercanos a la figura de Dios, poseen una enorme carga espiritual y una construcción prolífica. De tono bíblico y revelador, la poética de don José Díaz Bolio invita, como pocas, a la reflexión y la pregunta constante, a la relectura de nosotros mismos. Como poeta, a la manera de los consejos rilkeanos, vivió sus propias preguntas e inclusive encontró ese pulso natural que lo llevó a escribir: Cristo. Este personaje que encarna un todo: dolor, pureza, amor, humanidad. Recientemente se reeditó el volumen Poemas en Cristo, libro que, considero, condensa una poética total; más allá de los temas centrales, las abstracciones como la fe trascienden a través de su función poética y sugerente: las lecturas de Poemas en Cristo son ilimitadas.

A diferencia de muchos poetas yucatecos, Diaz Bolio emprendió diversos caminos escriturales, dominó diversas formas y nunca escapó de la combinación de los recursos literarios; su obra poética posee diversas intensidades, el privilegio de la imagen y el verso aforístico. Podríamos decir, al leerlo, que a lo largo de su vida el catolicismo le brindó sus totales herramientas de vida, su lenguaje y su sensibilidad. Además, ofrece una versión purificadora de la poesía dejando en el lector una huella imborrable.

Brindo ahora una breve selección de sus poemas, pues este texto no es otra cosa que un canal, una excusa para extender un poco más los alcances de esta poesía que merece lectores, que no pide otra cosa que andar en el siempre estrepitoso camino de las letras mexicanas. Es, pues, un pequeño esfuerzo por mostrar estas ofrendas en forma de poema que Díaz Bolio ofreció al templo del mundo.

Poemas

LO MÁS GRANDE
Reunidos una tarde los dolores
en junta de consuelo que formaron,
unánimes a un tiempo preguntaron
con voces palpitantes de temores:

-¡Hay algo más profundo que el dolor?
El grupo dijo: -¡No!

Y en ese instante,
Alzado en una cruz, agonizante,
Jesucristo moría por amor.

LA ROSA
Cuando pasó Jesús, un hombre inocuo,
de aspecto vil y alma bochornosa,
tendióle un bofetón al Nazareno.
Y entre su mano vil, torpe y astrosa
¡vio con asombro que tenía una rosa!

EL COLOR QUE MÁS SE MANCHA
El blanco es cual lirio, cual la nube
que abraza silenciosa la montaña;
el blanco es la divisa de las olas,
la concha de azahar, la arena pálida;
el blanco es la paloma que en el aire
en vértigo sin par zureando pasa,
el blanco es el fulgor de las estrellas,
el rayo de la Luna sobre el agua,
el cuello de los cisnes pensativos,
el alma del amor que se agiganta.

Y más que de la nube y de los lirios,
del rayo sideral y cosas tantas,
el blanco es el color de la inocencia.
¡Quizá por eso más pronto se mancha!

LA CARNE QUE PERECE
Cuando Jesús fue crucificado, juntóse la nube negra del enojo de Dios; y Dios dijo:
Les hablé y no me oyeron; enviéles a mi hijo y le crucificaron. ¿Qué debo hacer, pues, sino aniquilar a esta inicua especie del hombre? Porque en verdad es inicua.
Ahora bien, Jesús tenía agobiada su divinidad en carne que parece. Esta carne del error y de la angustia era suya, y él sufría. Y he aquí por qué, cuando iba a rendir el alma, dijo:
Perdónalos, Padre, porque no saben lo que hacen.

LA PIEDRA
Venía Jesús con la cruz a cuestas, seguido de una multitud.
Unos le hacía burla y otros se compadecían de él. Y yo me detuve entre las jambas de un portón, dando paso a la multitud.
Tres veces había caído el Señor y tres veces habíase levantado.
Y cuando pasó frente a mí, alguien tomó una piedra y contra él la arrojó.
Y he aquí que cayó en mis una rosa roja.
Porque la piedra, conmovida, se había convertido en flor.

De Poemas en Cristo

POEMA DE H-UBAHIL

Cuando el hombre canta, no lo interrumpas , porque en sus labios una flor florece.
No interrumpas a la mujer cuando ríe, porque su risa es una alborozada corola bajo el sol.
Y si miras un grupo de jóvenes que bailan, contémplalos y no los interrumpas, porque son una guirnalda impetuosa en los jardines de Dios.
Porque toda alegría que brota , toda alegría que se difunde , es una flor que florece. Y si la truncas habrás tronchado una flor.

De El Mayab resplandeciente

¡Cómo se va estrechando , en la medida del minuto y la hora fugitivos el círculo precioso de la vida!

***

Yo soy el instrumento sensitivo en cuya entraña musical resuena el palpitar del mundo fugitivo .

***

Yo he presenciado este milagro : ella contempló la noche y he aquí que la noche se llenó de rosas.

De Breviario de la angustia

LA PREGUNTA
Pasó ante el palacio del tiempo un mercader , y deteniéndole , le hice pregunta :
¿Qué es el amor ?
El amor es el Oro , respondió ; y siguió su camino. Y vi que a su lado iba una sombra , y esta sombra era el Crimen.
Luego pasó un artista , y deteniéndole , le pregunté :
¿Qué es el amor ?
El amor es la Belleza , dijo ; y siguió su camino. Y vi que a su lado iba una sombra , y esta sombra era la Ilusión.
Pasó luego un hombre joven , y deteniéndole le hice pregunta :
¿Qué es el amor ?
El amor es la mujer , afirmó ; y siguió su camino. Y vi que a su lado hiba una sombra , y esta sombra era el Olvido.
Más tarde pasó un filósofo , y deteniéndole le pregunté :
¿Qué es el amor ?
El amor , respondió , es aquello que nada pide y que todo da. El amor , dijo , es una crucifixión. Y siguió su camino.
Y vi que a su lado iba una sombra , y esta sombra era el Amor.
Entonces miré el horizonte. Y vi que del horizonte se levantaba un resplandor de siglos. Y en medio de este resplandor había una cruz , y en la cruz , un Hombre.

De Huella humana

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