Diez poemas de Marco Morova

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Marco Antonio Morova (Tonalá, Chiapas; 1985). Mención honorífica en el Premio Estatal de Poesía Efraín Bartolomé 2005. Su trabajo poético y narrativo está incluido en revistas, periódicos, diversas antologías y volúmenes colectivos. Becario del Programa de Estímulos a la Creación y al Desarrollo Artístico (PECDA) 2015 en el área de novela. Forma parte del Grupo Cultural Ocosingo A. C. y es profesor de telesecundaria.

Poemas

AL VIEJO BECKETT SE LE OLVIDAN LAS PALABRAS
no soy más que un viejo al que se le han olvidado todas sus palabras.
un mimo que ha perdido todos sus gestos.
en el rincón en el aire en la oscuridad:
fabrico tantos tontos poemas como mi inútil mano puede.
ah la excentricidad la caricia divina de la palabra perfecta / fresca,
el olor a cartón de las oficinas,
donde una rubia secretaria cruza su piernas mientras responde a tu saludo.
ah balbucear ese dulce excremento con sabor a chicle:
yo sabría decirte que te quiero
que moriré pensando en ti pensando
en las estrellas tutelares/ en el dactílico toque de un crustáceo crispándose.
no soy más que este viejo incoherente:
incapaz de decir con certeza sus sentimientos de antemano
una vaca parlando sus raras avestruces
diciendo cosas tan absurdas
como la vieja maestra que nos dio clases en prepa
¡ah porquería la vida!
tan “grande” —lo digo con sarcasmo y con tristeza—
es la literatura que yo sólo pretendí
reducirla a un berrido
hacer de ella sólo
una puta cogida por todas sus oquedades
y destruirla destruirla destruirla
ah pero tantos se empeñan
necia tonta absurdamente
en seguir construyendo esa de marfil torre ultratanática
ah putísima necedad si yo sólo quería
con unas cuantas gotas en el papel rodando
decir “no vale más la pena, no te esfuerces”
porque pujar, gemir, hablar idiotamente
es el fatal extremo de la cuerda sostenida
por un oscuro ente que te dice: ¡YA BASTA!*

*me imagino que la poesía /vida es eso: tres seres jugando a la cuerda, de un extremo está dios, del otro el diablo (ambos muriéndose de risa) y en medio el escritor/hombre saltando como un estúpido, ETERNAMENTE.

 
INSTRUCCIONES PARA MITIGAR EL EMBRUJO DE LAS MUSAS
Adminístrese claras dosis
de anfetaminas y versos mortales,
antes de escribir
Libérese,
déjese dominar por el absurdo,
si algo sube lentamente por su cuello,
no se sorprenda: es la musa,
que lo ha escogido despiadadamente
y ahora lo coge por el brazo
como a un débil muñeco de peluche,
no desespere ni se espante,
vano será cuanto haga por tratar de liberarse,
“la musa”, créalo o no, es una especie de demonio,
que bebe de su sangre y con su aguda garra
—puesta sobre su vena temblorosa—
mide el miedo;
en estos casos, lo conveniente,
es dejarse arrastrar:
controle y mitigue
sus nervios quebradizos
de colegiala virgen,
disipe toda angustia y cuando sienta
que un hervor en su sangre se reúne
y en sus manos una fuerza indescriptible se concentra,
no grite, ni se alarme,
congregue toda su energía y haga estallar la maquinaria escritural,
escriba, escriba, no se detenga,
aunque sienta morirse,
¡desángrense, desángrese!
hasta que un impulso trueque de pronto sus sentidos
y sienta un duro tope de estupor
de espuma y de ceniza
y vea que la sangre
—como un sapo escarlata—
le salta por la boca.

 
IMPOSIBLE NOMBRAR a la bala y a la hormiga
La una es demasiado rápida
para poder fijarla en el instante
La otra es diminuta
—deja tan sólo rastros de su breve presencia—
y el nombrarla
significa opacar su fugaz hermosura.

 
LA BELLA POESÍA
Para qué decir más mentiras
la realidad es cruel
y el arte no hace más que embellecerla
El artista no es un genio
sino un títere de Dios o del Demonio
sin nada que decir porque todo está dicho
Su oficio consiste en el retorno eterno
Su único poema posible es el silencio
Pero a nadie le importan ya estas cosas
que todo mundo sabe
Por eso, estimado Lector, ¡te lo suplico!
¡arroja este poema al bote de basura!

 
CONTRA LA DIVINIDAD DE LOS POETAS
Todos los poetas tienen dos piernas,
dos ojos y, eso sí, un par de manos.
Cagan, duermen, se ingestan.
Supongo que más de uno
—si la suerte es su aliada—
Fornica con frecuencia.
También pagan impuestos.
¿Por qué habría, entonces,
de venerarlos como a dioses?
Una cosa es que los poetas sean dioses
en el extraño mundo de sus poemas
y otra cosa, distinta, que sean Dios,
creador de ese poema inexplicable
que todos habitamos.

 
BOTELLA AL MAR
Práctico el arte de aventar piedras.
De rellanar los muros
Blancos, con un lenguaje incomprensible.

Echo botellas en el mar azaroso de los gestos
Sin ignorar que un muro (soso destinatario)
Puede estar aguardando al otro lado de la playa.

(Si un náufrago echa una botella al mar,
Es signo de esperanza.

Si un niño la recoge,
Estaremos salvados)

Islas a la deriva.
Manuales rotos para armar
Computadoras japonesas.
Broma, inspiración, o
Simplemente
Una mujer que te enseña sus senos.

Todo poema:
Una botella echada al mar.

 
LA POÉTICA DEL NO
Poeta número uno dice:
Mi mejor obra ha sido
Haber incendiado toda mi obra

Poeta número dos dice:
Mi mejor obra ha sido
Haber escrito sobre la imposibilidad
De escribir mi obra

Poeta número tres dice:
Mi mejor obra ha sido
No haber escrito jamás nunca.

 
LA CASA FRENTE AL RÍO
Rara atracción ejerce una casa frente a un río.
Remanso, duermevela. Tentación de lo hondo.
Detrás del seductor Morfeo
Tánatos guarda una sonrisa

Es cierto, que a tanta inmensidad simbólica
Uno no puede resistirse,
No pudo resistirlo ni Virginia,
—Fragmento al imán de la corriente—.

Rara atracción ejerce una casa frente a un río.
Lugar idóneo para hacer metáforas,
O elaborar una exhaustiva reflexión del tiempo:
El río metafísico de Heráclito
Cuyo encanto fascinó a Borges.

Pero no son las musas, del tiempo y la palabra
Las hadas peligrosas
Sino esa persistente invitación a hundirse.

Dulce aciago deseo, construir nuestra casa
Frente a un río.

 
REVÓLVER
La honda de David no se sacia con el aniquilamiento de un simple Goliat
La sangre de la víctima busca con rabiosa pasión a su asesino
Los cerdos en su mugre son más felices que los hombres y sus lujos
A pesar del arrepentimiento, Jesús seguirá siendo crucificado
No escribo un poema: saco el revólver y disparo al azar
Esta sexta descarga se la dedico al viento.

 
PLAZAS COMERCIALES
Cajas chinas: ciudades dentro de otras ciudades. Aunque no los conozcas, sabrías lo que cada uno hace: siguen con exacto rigor los patrones de una fórmula matemática (ecuación lineal cuya incógnita conoces de antemano). Uno entre la multitud no es más que otra pieza. Un trozo más de la maquinaria sin nombre, inane y pululante, que vaga sobre el mármol.

2 Comentarios
  • Esmeralda torres

    Responder

    Expresiones que inspiran! Un fuerte abrazo amiguito Marco. Todo el éxito del mundo para este proyecto!

    • Marco Morova

      Gracias querida amiga. Va un gran abrazo de vuelta.

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