Cinco poemas de Anaïs Abreu D’Argence

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Anaïs Abreu D’Argence (Ciudad de México, 1982). Es editora, artista del libro, poeta y narradora. Egresada de la Escuela de Escritores de la Sociedad General de Escritores Mexicanos (Sogem). Sus textos han aparecido en distintas publicaciones periódicas  como Casa del Tiempo, Este País, Postdata, Periódico de Poesía de la UNAM y en libros colectivos. Asimismo, ha publicado los volúmenes un cordero degollado (2009), dualidad (2012), peces anaranjados (2013) y origami (2015).

Fue becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas en el área de narrativa, de 2009 a 2011, y del Programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el área de poesía, de 2014 a 2015. Como artista del libro, ha sido reconocida con dos menciones honoríficas (2013 y 2015), en el Concurso del Libro de Artista, convocado por el Lía. Como directora de La Dïéresis, editorial artesanal ha participado en numerosas ferias nacionales e internacionales, así como en foros de discusión sobre el libro, en tanto objeto.

Poemas

partida doble

cosa rara
sentarse
a esperar
la muerte

cosa rara
sentada
esperándonos
la muerte

 

neblina

todo tiene su verdad:
un cuerpo es una mancha
de tinta
sobre papel de china blanco.

 

talarlo

no tiene brazos
el árbol

……………………no lo están dejando manco

si el árbol
……….entero es un núcleo
de vida en el que late
todo
debajo o encima (más allá) de la tierra

si el árbol
………….entero es un latido
de todo lo que ignoro
que existe
y al mismo tiempo a lo que sé aferrar
el riesgo de creer

si el árbol
………….entero
………….así como estaba
sabía nombrarse un rayo
intacto y hacía encender
el deseo de permanencia

o supo sostenerse en el ramaje
un fruto que gritó hasta el cansancio
como un criatura mitológica en la tierra:
algo más que toda esta podredumbre

si el árbol
………….entero palpita en mí
como un hijo
que entrara por los ojos
y supo instalarse entre mis pulmones
esa partícula que hacía falta
para ser una completud que aún no he sido

caerá toda posibilidad
de fé
que tenía este ventanal

el árbol
no tiene brazos
en un grito
se está escapando
un finísimo hilo / una última razón
una respuesta
que hará falta para siempre.

 

vacío

miro en la madera
el aro de humedad

sé la ausencia de la taza.

 

la puerta blanca

mi abuelo murió
en el marco de una puerta blanca

lo vieron llegar a casa:
venía del mar

lo vieron que llegaba
o creían que eso era llegar

sólo el oleaje entiende
esa complejidad de irse y venir
al mismo tiempo.

1 Comentarios
  • Elena Campos Atondo

    Responder

    Muy interesantes tus poemas, aparte de poetisa, leo en ti a una semiotista en potencia, y me encanta ese juego que haces con la dualidad.
    Un saludo cordial y un placer leerte.

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