Conversación con Manuel Iris. Sobre sus próximas lecturas en Praga y Cracovia

Me enteré con júbilo que el poeta Manuel Iris se va a República Checa y a Polonia a compartir parte de su obra literaria. La distancia no han sido impedimento para poder charlar con él y hacer esta breve entrevista para sacar algunas conclusiones sobre su viaje: el primero a Europa y la intrínseca oportunidad de estrechar lazos que terminan por confirmar que el mundo es incontable y las fronteras no son las de la poesía. Creo, como decía José Saramago, que el viaje no termina jamás, pues su objetivo es sólo el inicio de otro viaje como el que alguna vez lo trasladó de Mérida a los Estados Unidos donde es maestro de literatura hispanoamericana por la Universidad Estatal de Nuevo México y doctor en lenguas romances por la universidad de Cincinnati. Al fin y al cabo, Pessoa no se equivocaba: los viajes son los viajeros.

Tengo entendido que harás lecturas de tu obra poética en las ciudades de Praga, en la Republica Checa; y en Cracovia, Polonia, y que es la primera vez que presentas tu obra en Europa. ¿Qué expectativas tiene Manuel Iris de esta nueva aventura poética?

He estado pensando mucho en el hecho de que soy un poeta inmigrante que va a leer sus poemas, en español, a otras personas que hablan mi idioma y que han salido de sus países. Me interesa esa conexión entre transterrados. Aspiro a por un momento ser un extranjero que abre las puertas de su permanente casa itinerante, la poesía, para recibir amigos. Igualmente aspiro a que los sonidos de otros idiomas, esos otros olores y lugares, me afecten, me hagan cambiar o conocerme.

Para terminar te confieso, muy personalmente, que quiero imaginar a escritores que admiro y que vivieron en esas ciudades, caminando esas calles.

¿Cómo surge esta idea de llevar la poesía, que es un lenguaje universal, que nos acompaña desde nacidos, que no conoce fronteras, a otras latitudes como Europa?

La primera idea fue simplemente viajar a Europa del este, que es la parte de Europa que siempre me ha interesado. Luego las cosas se fueron dando, las oportunidades surgieron. La idea de leer poemas ha llegado después.

Tomando en cuenta que es una cultura totalmente diferente, ¿cómo están planeadas las lecturas?

Es distinto en cada sitio. Por ejemplo, el Centro Cultural Latino de Praga ha armado una lectura/charla con público hispanohablante de la ciudad. El Centro Cultural se dedica a promover la cultura de todos los países latinoamericanos y las islas del Caribe, en el corazón de la República Checa. Esta oportunidad de reunirme en el idioma con otros hablantes, me parece preciosa.

El evento en Cracovia es parte de una serie de lecturas bilingües polaco-español denominada “República Poética” que la poeta y traductora Marta Eloy Cichoca organiza. En esta lectura, dirigida a un público mayoritariamente polaco, dentro del cual habrá algunas personas bilingües, voy a leer mis poemas en español y alguien leerá las versiones al polaco.

Como ves, las lecturas van a ser muy distintas. Ambas posibilidades me provocan ahora mismo una enorme curiosidad.

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Por otro lado, gustosos nos enteramos de que acabas de publicar una antología personal en Venezuela y que otra ya se está gestando en El Salvador, platícanos un poco de esto.

Estas antologías son el resultado directo del trabajo e interés de los editores: Luis Perozo Cervantes, quien dirige las Ediciones del movimiento poético de Maracaibo, en Venezuela; y Mauricio Vallejo-Márquez, director de Ediciones La Fragua, en El Salvador. Ambos son poetas y muy generosas personas que decidieron apostar por un poeta mexicano en formación, como lo soy todavía. Su confianza significa mucho para mí.

Me parece fundamental hablar de cada libro por separado y decir que publicar poesía en Venezuela cuando el país enfrenta una de las mayores crisis económicas de tiempos recientes, y hasta el papel es extraordinariamente escaso, no es menos que heroico. Se hace todo contracorriente, superando una enorme cantidad de obstáculos y los libros mismos se arman, materialmente, con mucho esfuerzo personal. El hecho de que alguien esté dispuesto a pasar todos esos trabajos por publicar mis poemas es una de las cosas más bellas que ha pasado en mi vida de autor. La luz desnuda se llama el libro venezolano, publicado hace unos meses.

Sostener una editorial independiente en El Salvador tampoco es cosa fácil. Mauricio Vallejo-Márquez, mi editor allí, es el hijo de un poeta desaparecido en 1981 en medio de la guerra, y ha decidido seguir los pasos de su padre, añadiendo a esa labor la de editor, puesto que considera fundamental crear las posibilidades necesarias para hacer y discutir literatura en Centroamérica. El libro salvadoreño se titula Frente al misterio, y va a salir de imprenta en pocas semanas.

Me emociona mucho que ambos editores están conscientes de que hacer y publicar literatura es un acto político en sí mismo, y me sorprende que ambos se hayan interesado en un poeta que no habla de temas políticos en sus poemas, o que al menos no lo ha hecho hasta ahora, como lo soy yo. Ambos creen en la belleza como una forma de resistencia y eso ha sido, al final, lo que nos ha hermanado: una enorme fe en la poesía.

¿Cuál es la opinión de Manuel Iris, el poeta, sobre el nivel de la poesía mexicana en relación a la poesía que se crea en Europa?, es decir, ¿qué tan cercanos o lejanos somos en cuanto a la creación poética partiendo de que ésta, como decías en la presentación de Los disfraces del fuego en Chiapas, “habla de lo que somos, más allá de nuestra patria e idioma”?

A pesar de las constantes quejas de los propios poetas mexicanos, la verdad es que la poesía del país es una de las más ricas del idioma y de cualquier idioma. Por supuesto, estamos hablando de muchísimas publicaciones y muy pocas que en verdad son poesía relevante, pero es así en cualquier país y momento histórico. Creo que la diversidad de poéticas coexistentes actualmente en México es fascinante y a veces abrumadora: es imposible seguirle la pista a todos los autores, a todas las propuestas, pero ese es un problema bueno y le toca a cada lector elegir y administrar su tiempo.

Por otro lado, no creo posible hablar de una sola poesía europea, siendo que estos países —distintamente a lo que pasa con nuestra Hispanoamérica, en la que todos los países comparten no solamente el idioma, sino tantas otras cosas— son tan distintos. Un francés y un checo tienen mucho menos en común que, digamos, un colombiano y un panameño. Un griego y un alemán tienen menos vasos comunicantes que un mexicano y un argentino. Y como esto, es la poesía europea: cada una en su idioma y con sus temas, con sus versiones de lo que es central y lo que consideran periferia.

Dicho lo anterior, no dudo al afirmar que la poesía siempre habla de la naturaleza humana, y que por ello es que podemos reconocernos al leer un poema de Szymborska o un cuento de Kafka: la literatura, que se hace en un idioma y un contexto determinado, tiene como materia prima el misterio de la existencia frente al cosmos. Creo que tal es el puente más importante entre un humano y los otros, y espero comprobarlo en las lecturas que han servido de pretexto para iniciar esta plática.

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