Siete poemas de Abril Medina

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Abril Medina (Guadalajara, Jalisco, México, 1985). Egresada de SOGEM escuela de escritores, Estudió Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara. Editora de la revista Reverso 2008-2009. Autora de los libros: De amarillo a jueves (Paraíso Perdido, 2007), Cualquier abismo se parece al útero (Baile de sol, España, 2008) y Llamas cumulares (Salto Mortal, 2015). Ha participado en diversos encuentros de poesía. Su trabajo ha sido incluido en trece antologías, tres catálogos de artistas plásticos, exposiciones mixtas y diversas revistas de circulación nacional e internacional. Algunos de sus trabajos poéticos han sido traducidos al inglés, catalán y alemán. Participó como jurado del concurso de creadores literarios FIL joven en su edición 2015.

Poemas

Soñé mujeres sosteniendo sus vaginas
hombres devorándose los miembros
bajo el sol
llevé una mano entre mis piernas y recé
porque siguiera ahí
intacto lo profundo bajo el vello
no podía llorar
supe que los dedos mienten
que la oscuridad no tiene tacto
y cualquier abismo se parece al útero

alguien calló
entre mi cuerpo insondable
y no pude rescatarlo

ellas temían ser arrastradas
caer al vacío si separaban las piernas
cuando estaban solas
o siendo soñadas

apreté los ojos abiertos
desde adentro
y me resistí a mirar cómo se daban vuelta
para que la asfixia
no golpeara con violencia
la cuenca de los senos

ellos
sembraban genitales como minas en la tierra
se protegían del vértigo
y era la mutilación
una forma de andamiaje

algunos hurgaban
removían la herida para estar seguros
de que no se abrieran
un par de labios
bajo la sangre.

 

Para qué sentirse solo o enfermo
si existe la vacuidad
hay enfermeras tolerantes al desvarío
la senectud o los orines
pero no acostumbran atender el quejido
calmar los síntomas de severa nulidad

hay que mantenerse saludable
no dislocar el vínculo
la frágil coincidencia con lo vivo
porque a veces a la mitad de un descuido aparece el eclipse
y uno empieza a buscar en la gran farmacia
algo de alcohol
algo de droga para analgésico
entre sus calles y sus enfermos
uno va buscando
camina junto a los autos y los solos
y mira a los niños sabiendo que ya enfermarán
que ya solarán en ésta gran farmacia

o con mucho de fe
luego de algunos años habrán tendido su vacío en los pasillos
esperando una belleza gratuita
en manos del cobrador.

 

Quiero meterme en la matriz
cabeza entre las piernas
desconcebirme en un acto de memoria
desengendrarme a lo invertido del instinto
más cercano de los círculos que al animal

dentro de mi cuerpo
queda mucho espacio para el cuerpo y
quiero alojarme
como a un hijo
como un cáncer en posición fetal

no he sido nada
y desde el primer escape alguien supo
como sé ahora
que no seré
que no he sido nada
más me valdría no haber salido de aquella bolsa
como un centavo caído a la arena.

 

Los niños no deberían ser calvos
no pálidos y delgados
temiendo al aguijón de alguna bruja blanca
que apenas ladra por el pasillo
a cuatro pisos del parque y navidad y de mamá

los niños no deberían ser conectados como aparatos eléctricos
sometidos al que llaman
con horror y fe
El Especialista

no a la sentencia de ayuno y fármacos
“más o menos descompuesto” y ese ruido en la pantalla
hay que temer sobre todas las cosas a la negligencia
mala voluntad del especialista o el descuido

los niños no deberían salir en cajita del cuarto piso

 

Nunca te asomes bajo los párpados cuando duermo
pueden consumirte las innumerables trampas del cansancio
arrancarte la cordura mis horribles sueños y mentirte
como me engañan
si no despierto

no busques entre mis dedos cuando la mano
se tenga cerrada
nunca te asomes bajo mi lengua
entre mis labios en el silencio
pueden herirte
todas las formas de lo que he sido
aún las omitidas
estos misiles de corto alcance aprendieron bien
tu costado más endeble

o quizá no
pero no te asomes

puede ser que entre la vigilia y la venganza
termines haciendo el amor
con cada habitante de mi cuerpo
puede ser que también a ti
alguien decida sacrificarte
sin que yo quiera volver a evitarlo

 

Tu descostura
animal de la guarda
quise ser tu ventana al interior de un coche y tanta fiebre bajo los jeans
un tablero de juego al final de las piernas cerradas
muy cerradas entre el pecho y la espalda izquierda
concebir un explosivo dentro del silencio
bestia de cabecera en cualquier hotel
quise ser tu ruina
un pedazo de carne sin cuerpo
la sutileza es una forma de mentir
o eyacular sin riesgo
tender un beso más agudo que sabio de la mano al pecho a la mano y eso era la distancia

quise ser tu rápido sin conciencia con aullido
tu sobre nada de cualquier modo
ficción de viaje
tu inquilino en quiebra
o rompe huelgas
otro digestivo luego del amor

eso dicen de las trampas
qué dices tú?

 

Pero nunca me llamarán “padre”
he dejado en cinta a una mujer que sufre bajo mi descanso
la oí reclamar su porción de realidad
y sólo conseguí reírme de lo absurdo cuando abrí los ojos

no la veré alumbrando
sufriendo con la vagina abierta por mi creación
ni escuchare los llantos del sueño que inseminé esa noche

debí advertirle
que tampoco ese hijo nacería
tan dulce como era
nadie querría tener un padre con nombre de mujer
que su maternidad era sólo el capricho
otro producto de una enfermedad constante
inapasible en este cuerpo que sueña mal
y que otras noches ha conocido el incesto o el asesinato
luego ha reído
al llegar el día.

1 Comentarios
  • Miguel Reinoso

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    Deseo recibir en mi espacio correspondencia y poder contribuir en la revista con poemas propios.

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