Cómo se pasa la vida: “¿Y cuándo escribís otro libro pue chito?”

Hugo Montaño 0 comentarios

¿Y cuándo escribís otro libro pue chito? ¡Oa poco ya techaste! Me acorrala “J” al finalizar el quinto asalto entre un aguerrido boxeador tapatío y uno tijuanense. Estoy a punto de responder, pero “J” me ataja. No vayasestar como el zorro de Monterroso, porque eso tienen de malo los que publican, sechan a la güeva, y así, pa qué pictes. La voz chillona del mejor libra por libra, chingando a Lamazón, me distrae. “J” tiene ganas de pendejear pero yo no. Bebo el tercer tequila y agradezco la prescripción de mi doctor y compadre Josué Harrison, de un chingadazo de tequila al día, “para los triglicéridos”. Yo, por supuesto, acato la orden con una ligera modificación… algo así como “licencia del achacoso”. Entonces me sirvo el cuarto “caballito” y me prometo recordarle al compadre, anote en la receta dicho consejo, digo, ¿acaso tiene algo de malo? En esas estoy, cuando “J” intenta llevarme contra las cuerdas. Tampoco te estés creyendo mucho, chito, que no sos la gran cosa. ¿Cuál es tu gracia? ¿Escribir? Eso cualquier pendejo lo hace. De seguro andás necesitado de atención, ¿verdá verguis? ¿O qué, ya no vasescribir? La pelea es a quince asaltos, y el tapatío es rústico pero aguantador. Decido boxear a “J”. Le digo que escribir lo que es escribir, lo hago casi a diario, es más, le advierto escribiré sobre este momento, y él será el protagonista. Jajaja, tas pendejo, gordo, de verdad… yo, jajaja… ¿y de qué vasescribir? Le digo que escribiré sobre escribir, que ya se me ocurrirá algo más, porque cualquier pendejo escribe, y yo no voy a ser la excepción. El “Barreta” Barrera desnuda la falta de recursos del tapatío, quien tira el jab pero no termina la combinación de gancho y volado de derecha. No te ofendás pue chito, que no se trata deso, aunque llamar “libro” a lo tuyo se me hace exagerado. Libro el Quijote, Los Miserables, Los hermanos Karamasov, Otelo, Crimen y Castigo… lo tuyo es más bien un libritillo, ¿o no? Decido moverme a los costados marcando rectos de izquierda. Le digo que tiene razón, esos pendejos que escribieron sendos libros pendejeaban chingón. Le digo que también tiene razón sobre mi “libritillo”, y que por eso lo regalo, aunque más de uno me insista en venderlo. Intenta meterse en mi guardia. ¿Y por qué no lo vendéspue? Lo amago con un volado, “porque soy pendejo”. Reímos. La tarjeta de Lamazón es implacable: 10 puntos para el tijuanense, 8 para el tapatío. Durante minuto y medio el fronterizo se regodea tundiendo al obtuso contrincante, quien, desesperado, saca un gancho de izquierda que hace trastabillar a su verdugo. Intercambian golpes macizos, arriba y abajo, sin tregua, y la sangre aparece en ambos rostros. Suena la campana, finalizando el “round”. J.C. grita “¡Hay tiro, Carlitos! ¡Hay tiro!” Me zampo el cuarto tiro de tequila. ¡Tengan, pinches triglicéridos de mierda! ¡Chínguense! La euforia me invade y el brazo izquierdo se me adormece. Animado, me preparo el siguiente tiro. Oi chito, si vascontar sobre mí, escribí que siempremos sido amigos, y que nos la pasábamos a toda madre en fovisband, ¿o no? El tequila me calienta el hocico, igual al tapatío a quien, según Vargas, ya se le calentó la quijada. Algo es cierto, el púgil ha sido vapuleado, pero no ha caído y J.C., emocionado, grita “¡Las balas perdidas existen! Le digo a “J” que pierda cuidado, hablaré bien de él, y omitiré mencionar su pasado. “J” se pone serio, sabe de qué hablo. El tapatío ve frenada su euforia con un volado de derecha que lo cimbra, mientras Carlitos grita “¡Se la comió todita!… ¡De un solo bocado! El desenlace llega con una tromba de golpes arriba y abajo, sin respuesta. El réferi detiene la pelea y yo, agradecido, me zampo el enésimo tequila, mientras Sylvester Gardenzio Stallone insiste en que hace falta ver más “bax”.

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