La ciudad de Hermann Gil Robles y el olvido

Fernando Trejo 0 comentarios

Hermann Gil Robles (Culiacán, Sinaloa, 1983) obtuvo el Premio Binacional de Novela Joven “Frontera de Palabras/Border of Words” 2016, que convocó el Centro Cultural Tijuana, el programa Tierra Adentro y la Secretaría de Relaciones Exteriores.

“Es un texto que llevó varios años en fraguarse, primero la idea, luego ir embonando las historias de cada uno de los personajes. Entonces tuve que reescribir varias veces los textos, sobre todo porque había cosas que no cuadraban…

La ciudad del olvido, novela negra con la que obtiene este reconocimiento, está catalogada como ciencia ficción y aventura.

Se basa en Diego Ikal, un periodista que perdió a su esposa e hijo no nato en una prueba de mercado para lanzamiento de una droga. El alcoholismo y una aguda necesidad de venganza son el aliciente perfecto para llegar a la única salida: encontrar y eliminar a los culpables, los investigadores y líderes del proyecto Art Viu, la nueva droga de diseño de Dreamhost.

“Ésta es la historia de una ausencia, de María José que, aunque nunca se presenta físicamente frente al Diego Ikal Peralta —el personaje principal—, siempre aparece en los rincones como una pérdida, un recuerdo. Se desliza entre los párrafos para saltar de capítulo en capítulo hasta tomarnos por los tobillos.

“La última fase de corrección se llevó a cabo a principios de este año, donde me Lorena Valdivieso y María Sastre, amigas y compañeras, me ayudaron mucho con sus comentarios y correcciones.

“El premio no lo esperaba, creo que uno nunca espera este tipo de cosas, solamente envía los textos y se olvida de que lo envió para seguir trabajando en el siguiente proyecto.”

Conozcamos un fragmento de La ciudad del olvido de Hermann Gil Robles.

La Ciudad del Olvido
(Fragmento)

1 Ikal

Está muerta. La idea se encaja en su memoria. Está muerta. Es la imagen recurrente que infecta los recuerdos.

Diego Ikal Peralta tiene dos semanas en el camino seguro hacia una cirrosis crítica, a una aguda depresión, o a un episodio psicótico severo.

Lleva días intentando alejarse de las memorias que lo mantienen despierto en las madrugadas, hasta terminar con la botella de Appleton añejo, licor que no logra suplir el Ativan, el Tafil, las inhalaciones de cocaína y toda una gama de nuevas drogas. Toda la gama de drogas que necesita alguien con tantas imágenes incrustadas en los ojos y en el olfato.

Es María José quien va tras él todas las noches. Su esposa que hace semanas falleció. «La mataron», se dice. A diario, cuando Ikal cae en la cama, su mujer llega desde el río con el abrigo puesto, las piedras hundiéndola y su hijo no nato en el vientre, «La mataron», se repite.

Y lo sostendrá aunque el resto del mundo diga lo contrario. Aunque el expediente del Ministerio Público subraye frases como: Se presume que cometió el acto de suicidio. La primera vez que lo leyó casi escupe en la cara del ministerial. Suicidio. La palabra retumba en su memoria. No. No lo hizo. Ikal sabe que María José sería incapaz. Ya había dejado la adicción a las Experiencias Vívidas.

Hace dos semanas, ella asistió a unas pruebas mercadológicas para el lanzamiento de la nueva droga de recreación que está produciendo Dreamhost. «Ahí nos chingaron, mi amor». Ese día tuvo una noche de tormenta, identificaron diez cuerpos que arrastró el río, uno de ellos era María José.

Leer más…

0 Comentarios

¿Qué opinas?