Hasta siempre, querido Sergio Emilio

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Socorro Trejo Sirvent

Un sentido adiós a nuestro querido amigo Sergio Emilio Espinosa, periodista y hombre de vasta cultura, con quien me unía una entrañable amistad que inició con la que mis padres tenían con él desde hace casi de 50 años. Lo conocí como el hijo de don Sergio del Valle, (Sergio Espinosa era su verdadero nombre, el “del Valle” era su seudónimo), director del periódico “La Extra”, versión vespertina de “El Sol deChiapas”, donde tuve la oportunidad, gracias a don Sergio papá, de colaborar con una columna diaria durante varios meses. Esa columna se llamaba “A simple vista y con largavista”. Mucho tiempo lo conocí con el seudónimo que usaba en su columna del periódico: “Mini-minis”. Mi mamá siempre se refería a él, en tono afectuoso, con este sobremombre. Nos decía: “Hoy invitamos a comer al Mini-minis” y a su esposa Maty”. Así que mis hermanos y yo ya sabíamos a quién se refería. Estuve en su boda con Matilde, mis padres fueron sus padrinos. La fiesta fue celebrada, di mal no recuerdo, en pleno centro de la ciudad, a unos pasos del edificio Maciel, era un salón propiedad de mi amiga, la cronista Gloria Cano. Años más tarde, tuve la oportunidad de trabajar junto a él en el área de Cultura del H. Ayuntamiento. Ahí colaboramos Sergio y yo en el proyecto editorial cuando fue presidente municipal la Mtra. Vicky Rincón. Esta foto es de esa época, data de cuando se presentó la edición facsimilar de la revista “Amanecer”, editada por la escritora Mechita Camacho, primera mujer editora de una revista cultural en Tuxtla allá por los años cuarenta del siglo pasado. Doña Mechita es la que aparece en la foto vestida de negro. Detrás de ella está nuestro inolvidable amigo Sergio Emilio, quien fue un hombre de gran cultura, carismático, excelente locutor y conversador, además de buen amigo y buen padre, en fin, un gran ser humano, de esos que da gusto conocer en el camino de la vida. En la foto, Sergio está brindando con Mechita Camacho, el editor y poeta Roberto Chanona, mi esposo Fernando Trejo Molina, la escritora y actriz teatral Maria De Lourdes Morales Grajales y yo. Poco tiempo después, la vida nos tenía deparado el volver a trabajar en cultura municipal, esta vez con el Mtro. Manuel Suasnávar, reconocido artista plástico y autor de los murales de la Capilla Tuxtla, ubicada en los corredores de la presidencia municipal. Manuel era nuestro director y juntos colaboramos para hacer realidad el Museo de la Marimba. Además, recuerdo en estos momentos, colaboró de manera cercana para la edición del libro “La Señora de las Marimbas”, que relata en forma de crónica, la historia del parque “Jardín de la Marimba”, editado durante la gestión de doña Vicky Rincón. Muchas veces coincidimos en reuniones en su casa o en la de mis padres. Era muy grato y enriquecedor escucharlo, su charla era amena y anecdótica. A veces, una sutil e inteligente ironía afloraba en sus conversaciones. Asistí en el año 2012, junto a mi familia, al Teatro de la Ciudad “Emilio Rabasa” la noche en que le entregaron el Premio Chiapas en Artes. La amistad entre nuestras familias continúa y se ha hecho extensiva hacia su única hija, Claudia, así como a su esposo y sus dos pequeñas hijas. Un recuerdo afectuoso y emocionado para él y, también, para Mechita Camacho, dos importantes personajes de la cultura chiapaneca que se nos adelantaron en el camino. Descansa en paz, amigo Sergio Emilio.

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