Cómo se pasa la vida: “Cuentan de los cinco sentidos…”

Hugo Montaño 0 comentarios

Para Italia, por mejores días…

Cuentan de los cinco sentidos que al carecer de alguno, el resto se potencian de manera inusitada. Existen ciegos extraordinarios, sordos prodigiosos, personas con sensibilidad táctil nanométrica, gustos dignos de Ratatouille, y olfatos agudos hasta el paroxismo.

Sin embargo, esto de los sentidos es más bien un “sin sentido”. Mi amigo Nangusé opina que lo bello y lo feo, por ejemplo, es un error de los sentidos. Su postulado tiene un solo seguidor: Hugo Montaño. Nangusé y yo somos, valga decirlo, feos con “efe” mayúscula. Ese “sin sentido” nos llevó a desarrollar otros sin sentidos. A diferencia de los bellos, a nosotros los feos nos cuesta más obtener lo que deseamos. Los “con sentidos” nos rechazan y nos excluyen, debido a nuestro aspecto. En la mayoría de los casos debemos esforzarnos más allá del promedio, para ser aceptados.
De seguro usted, sí, usted, bello o bella, piensa que me la estoy jalando, pero no es así. Con los feos ninguna emoción es creíble porque la fealdad la opaca. Si estamos tristes nos miran con desconfianza, si lloramos caemos en sospecha, si estamos felices pareciera que nos burlamos, si estamos enojados somos el diablo, y si nos ponemos serios es peor: nos ven casi esperpentos. Entonces nos refugiamos en otras gracias. Aprendemos oficios y artes en general, buenas y malas.

Ser feo te hace un sobreviviente. Por ejemplo: puedo platicar conmigo sin ser diagnosticado de “transtorno bipolar”, “estrés”, y demás padecimientos dignos de Discovery Channel. No me afecta el rechazo ni “el qué dirán”, ni me angustia la moda. Sé trabajar y no cuento con tarjetas departamentales. Cada hechura y contrahechura física me hace sentir bien. En nosotros los feos no existe el desprecio: todo vale. Cada oportunidad es única.

Ahora bien, no es lo mismo ser feo que ser ojete, eso es otro sin sentido. Hay ojetes bellos y feos, y con esto me refiero a la gente ojete. Si los feos somos objeto de burla, imagine lo jodido que resulta endilgarnos ese coloquialismo. ¿Acaso ojete es sinónimo de feo? ¿Hay ojetes bonitos? ¿Si eres bello, no eres ojete? Y en resumidas cuentas, ¿qué culpa tenemos los feos?

“Que se mueran los feos” dice una canción bastante guapachosona. Otro “sin sentido”, aparte de discriminatorio, estúpido. La máxima que me ha dejado el ser feo es algo llano y claro como un paisaje: TODOS NOS VAMOS A MORIR (acá me río a carcajadas, y me seguiré riendo hasta que muera, aunque usted me vea feo, ojete y diabólico). No quedarán bellos ni feos. ¡Ah, qué tranquilidad la mía! ¡Que absurdos se ven los bellos queriendo ser siempre bellos! Y doblemente absurdos los feos, queriendo corregir “los errores de dios” para ser bellos.

(acá más y más carcajadas diabólicas, sospechosas y burlonas, ja!)

0 Comentarios

¿Qué opinas?