Carruaje de Pájaros 2016

CP 0 comentarios

Carlos Sánchez

Son las palabras. Los libros. Las páginas.
Son las voces, los cuerpos, las miradas. Son los nombres, las trayectorias, los títulos, las publicaciones.
Se organizan, desde la independencia, desde la institución. Se convocan, se comunican.
Son los escritores, los que van por la vida con la necesidad de expresar, de hacer extensivos sus dolores, sus alegrías.
Es en Chiapas, en Tuxtla Gutiérrez, en Comitán, en San Cristobal de las Casas. Es el Carruaje de Pájaros, Encuentro de Escritores que celebra su novena edición.
Son los caminos de la coincidencia.
Y ocurre que hay que fraternizar, porque es oportuno, porque en este país envuelto en la violencia, le viene bien una dosis de armonía. El intercambio de conceptos, las conversaciones.
Cuán esperanzador es saber que la palabra media los impulsos, alienta la reflexión. Reconocerse en el otro, reconocer al otro, poner atención en los otros.
Porque para eso debe servir el arte. La catarsis como un puerto de paz, el llamado a explorar nuestro interior.
Estuvo con madre el programa de este Carruaje, donde se le rindió homenaje a la poeta Elva Macías, y al dramaturgo Carlos Olmos. Dos chiapanecos de cepa.
Esto fue el umbral, el descorche. Hubo café y buenas mesas. Las emociones que congregan las palabras en versos, en diálogos. Al más puro estilo de ambos géneros: dramaturgia y poesía.
Esta raza que organiza es bien rifada. Esta por ejemplo el Fernando Trejo, poeta, gestor del arte y la cultura, el autor de ese poemario que se intitula Ciervos. Dios mío, cuanto poder en la poética elocuente de esta obra.
Se agrupan con ahínco. El Balam Rodrigo, el multifacético, el que lo ha leído todo, bueno, casi todo. El que ha ganado todos los premios, bueno, casi todos. El periodista, editor, poeta, César Trujillo, generoso, honesto, hábil al momento de mirar.
Y así el elenco: la raza que brinca y hace esquina para que todo fluya de maravilla. Como debe de ser.
Poetas y narradores. De argentina, El Salvador, Guatemala. Y los de este país, desde algunos de sus estados: Yucatán, Nuevo León, Guerrero, Durango, Coahuila, Sonora, Ciudad de México.
Qué potente el paisaje chiapaneco, que regalo para los escritores externos que baja, o suben, a esta región de lluvia y con olor a café.
Cuán nutridas de talento la mesas de lectura y presentaciones. Qué importante se convierte la palabra cuando se visitan las instancias escolares, preparatorias, universidades. Este
Carruaje también tuvo dirección hacia allá.
Abigael Bohórquez y su poesía: un estruendo. Al vate oriundo del desierto lo andan leyendo. Ahora más, porque el encuentro de escritores, este Carruaje, se convierte en eso: una plataforma para la difusión y el encuentro de otras voces.

0 Comentarios

¿Qué opinas?