Cinco poemas de Wilberth Alejandro Rejón

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(Mérida, Yucatán, México, 1997). Estudiante de la licenciatura en Literatura Latinoamericana en la UADY. Ha publicado artículos y poesía en las revistas Circulo de Poesía, Letralia, Morbífica , Revarena, Bitácora de Vuelos, Literatura y Poesía, Revista Sin Fin, Hoy lo Leo, El Grito Literario, A Buen Puerto, Mal de Ojo, Letrina, Monolito, entre otras. Dirige la revista de difusión literaria Marcapiel. Terminó el taller Grandes poemas del siglo XX, impartido por el escritor José Díaz Cervera. Fue incluido en la Antología de Poesía Hispana Nómada (2016) y en la Antología Virtual Poetas del Siglo XXI.

Poemas

NIEBLA DE SOL

Donde la boca del alba siembra tus labios
el agua corre hasta el caudal del sueño,
se desata toda tu piel hasta
callar la noche como un alma que gime
sobre los focos de aceite
que tiñen los espejos,
disipan todas las aguas en tu color
despertando en lienzos donde
los bondadosos racimos se abran
como la arena entre los ojos,
figuras de ángel se incrustan en los tallos
hasta que tu vientre anidando los poros
dispersos en los pastos de aire donde va nuestra vida
refracta una gota de ceniza
como todas las lecturas
del barro que transporta nuestra carne.

Caudal óptico

Una parvada de signos deglute con sus cristales
el estupor que se ilumina.
el oído del diluvio deja abierta la jaula de sonidos
que flotan en el borde de la imagen.
se desdobla un espejo en el fondo de la vista:
hilos de piel costuran los símbolos.

PANTEÍSMO INORGÁNICO
Los diamantes del ultramar nacen de mi dama
menstruando un tiempo que no contiene latidos,
blando como la forma atiborrada de vahos desacelerando
el fruto perpetuo de la carne en el ayuno iridiscente,
mis bronquios son un circuito de espigas
donde bebe la mujer del instante toda sombra que se yergue.
Así,
los cinéticos universos sólo vieron
barros de lamentos
en la calefacción bondadosa
donde los labios de pieles
juntaron sus ramas atisbando
un bucólico ídolo
en el agua del reposo.

LAGO VOLÁTIL
Las mujeres saben que el sueño
descalzo sobre el umbral
no es una piel de algo
sino la espora deglutiendo
todo el paisaje inamovible:
la nieve que es líquido vientre
de flor eyaculada desde la superficie.
se vierten desde las bisagras
como un diluvio que consagra toda la
amputación del cardumen,
y piensan el latir desde una sombra que arrecia las nubes,
acarrean todo hasta ese arroyo
donde sangran las espigas,
dejando el todo al aire:
ciénega retratada.

Sin título VI

Un diamante estalla en los ciruelos,
anida las ramas de la psicosis oculta en el sueño del páramo
que piensa la textura del borde en el reflejo.
la luz se desliza en la memoria del acuario,
es una carne blanca como la lluvia que juega
con la sal de los jilgueros,
como la noche entrando en el espíritu de las aguas
en medio del sueño
el punto inaudible de su sangre forma los espejos
a orillas del trueno que lo apacigua todo,
que une el fulgor de las formas que se buscan
en la exhalación de los adentros.

2 Comentarios
  • Beer

    Responder

    Títulos horrendos, hay que ser cuidadosos para nombrar los poemas.
    Si es que hay erotismo ¡que triste! Ya sabemos que aquí no hay un Octavio Paz. Tus imágenes están dispersas (no, eso no es un logro, sólo quiere decir que te falta coherencia), pero en fin son imágenes bien creadas.

    Es un buen comienzo…

  • Álvaro Uc

    Responder

    Terriblemente malos pero de verdad malos. Luego porqué dicen que en Yucatán no hay buenos poetas, es increíble que este chavo escriba así, tan al azar con las palabras, tan a la ligera.
    En la península hay excelentes chavos trabajando, voces muy prometedoras, pero este chico se va del otro lado, por eso que llaman “facilismo”

    Más respeto al oficio del poeta, más respeto…

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