Entrevista con Michael Hardt

Raúl Vázquez 0 comentarios

Muy pocas veces me atrevo a salir del agujero en el que habito. Muy pocas veces rompo el sesgo anacoreta y dejo que las ligas del mundo me atrapen. No soy más que un espectador. Pero hay momentos… Uno de esos momentos fue el Primer Festival de la Digna Rabia en el CIDECI (Centro Indígena de Capacitación Integral) de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Durante cuatro días viví una especie de “otro” mundo. Acostumbrado como estoy a la soledad no podía creer el mare magnum de cantos, consignas, gritos, llanto, rabia, rumores… en el que me encontraba. Qué me hizo salir. Qué logro arrancarme del ostracismo. Lo repito, soy un espectador, aunque sería mejor llamarme un fanático. Acudí porque al mencionado festival llegarían las mentes que han escrito, desde abajo y a la izquierda (obviar la ironía), sobre lo podrido que está y estará el mundo. Palabras clave: crisis del capitalismo, crisis financiera, guerras, Gaza, UE, USA, imperialismo, etcétera, etcétera…

dolce cosa —dice Jorge Esquinca
é la prospectiva

Ahí estaba, con mis libros a punto de ser autografiados por las manos más lúcidas de la crítica social. Ahí estaba, fanático al fin, con mi sonrisa y condescendencia a flor de piel, esperando no desilusionarme de mis ídolos juveniles. Ahí estaba, cuando de reojo, observé a Michael Hartd. Me acerqué a él con retraimiento. Le dije en mi inglés (señas) de tercer mundo: “me dedicas tu libro”. Hardt no tardó en escribir “with friendship”. Paso siguiente: le pedí una entrevista. Yo no sabía qué preguntar. Repasé algunos fragmentos de Imperio y, bueno, mis notas al margen, mis críticas agudas, mis subrayados hicieron el trabajo. Todo lo resumí en preguntarle sobre las luchas locales y la creación de un lenguaje común en esas mismas luchas.

Aventuré la pregunta inicial: cuál es el impacto que las luchas locales han tenido a nivel mundial. Michael Hardt: “Yo diría que todas las luchas son locales. Tienen impacto más largo y, tal vez, global, cuando se colocan los unos con los otros. Uno de los fenómenos más impresionantes del zapatismo son sus relaciones con otras luchas, sus inspiraciones de otras luchas en Europa, en Sudamérica y, también, en Estados Unidos. Entonces, yo creo que es así, que las luchas interglobales se dan a partir de estas relaciones, estas correspondencias, estas inspiraciones. Se hablaba desde la tradición marxista de ciclos de luchas. Entonces, hay una lucha que inspira otras luchas, aunque sean todas locales, inspiran un circuito de luchas global. Fue así, por ejemplo, con las luchas contra la esclavitud.”
En el libro Imperio que Hardt escribió junto a Antonio Negri, se habla de construcción de un lenguaje común en las luchas sociales. Cuál es la vía para construir ese lenguaje común. Michael Hardt: “El zapatismo fue una gran máquina de producción de lenguaje. Terminamos el libro en 1998, en estos diez años que han pasado ha habido un desarrollo muy importante de lenguajes comunes. Términos como “autonomía” son ejemplo de ello. Es importante porque crea vías para el desarrollo de un lenguaje común. Por ejemplo, hay una tradición italiana del concepto de autonomía. Hay, también, aquí en Chiapas, un concepto de autonomía que no es lo mismo, no es una derivación, es una vía, una trayectoria paralela. Hay en Argentina, en Bolivia un concepto de autonomía. Es decir, estamos todos trabajando este concepto de autonomía con correspondencias, de maneras paralelas.”
Las luchas no son únicamente por necesidades instrumentales. Las luchas se han vuelto luchas por la forma de vida. Palabras como biopolítica, biopoder se hacen recurrentes en el argot de los críticos sociales. Qué significan las luchas por la forma de vida. Michael Hardt: “Para nosotros es muy importante reconocer que hoy todas las luchas políticas son luchas por una forma de vida. Son creadoras de una forma de vida. No es solamente luchar por los derechos, porque una lucha por los derechos estaría luchando por los derechos sin cambiar la forma de vida que la precede. Quizá todas las formas de autonomía desarrollan, inventan nuevas formas de vida. Es por eso que hablamos de “biopolítica”. Quizá es un término muy extraño, pero el concepto es fácil. Es que no es solamente una cuestión del trabajo, no es cuestión de gobierno, sino que es una cuestión de vida entera que se construye.”
Finalmente, fue difícil sustraerme a la pregunta de marras. ¿Han reescrito Michael Hardt y Antonio Negri el Manifiesto Comunista para el Siglo XXI? (Slavoj Zizek dixit). Michael Hardt: “Bueno, un manifiesto tiene que ser muy breve. Y nuestro libro es demasiado largo [risas]. También, más importante quizá, un manifiesto es algo que crea un pueblo, que se hace parte de un movimiento para crear un mundo nuevo. Nuestro libro es más un análisis. Un manifiesto es otra cosa. La idea es muy bella, pero no es exacta.”

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México
03 de enero del 2009

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