Tres poemas de Kianny N. Antigua

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Nació en República Dominicana y reside en New Hampshire, EE. UU., donde trabaja como profesora adjunta en Dartmouth College y dirige el programa de español para niños en Howe Library. Ha publicado: Caléndula (novela, Sudaquia 2016); Elementos (novela infantil, Editora Nacional 2016); Al revés / Upside Down (cuento infantil, Loqueleo 2016); Extracto (microrrelato, Ed. Nacional 2015); Detrás del latido / Behind the Heartbeat & El canto de la lechuza / The Owl’s Song (lit. infantil, Alfaguara 2015); Kianny N. Antigua: Short Fiction 2014 (cuento, Asterix 2014); Mía, Esteban y las nuevas palabras / Mía, Esteban and the New Words (cuento infantil, Alfaguara 2014); El tragaluz del sótano (cuento, Artepoética Press 2014); Cuando el resto se apaga (poesía, Proyecto Zompopos 2013); 9 Iris y otros malditos cuentos (ficción, Ed. Nacional 2010) y El expreso (cuento, Argos 2004). Ganadora del XV Concurso Nacional De Cuento Sociedad Cultural Alianza Cibaeña 2016 por su libro de cuento Las puertas se hicieron para cerrarse. Asimismo, su novela Elementos, fue merecedora del Premio Letras De Ultramar, género infantil, 2015. Ese mismo año fue la escritora homenajeada de la XIII Feria del libro de escritoras dominicanas (NYC). En 2011 ganó 2º lugar y mención de honor en el Premio De Cuento Juan Bosch, Funglode; además ha ganado ocho menciones más en este y otros premios incluyendo Casa de teatro y Premio joven de cuento FIL. Sus trabajos literarios aparecen en diversas antologías, libros de textos, revistas y otros medios. Algunos de sus relatos además han sido traducidos al italiano, al francés y al inglés. ►kiannyantigua.blogspot.com.

Poemas

8 de noviembre

Hoy
puede que sea
el día más triste:
los niños no se equivocaron
el monstruo seguía ahí
debajo de sus camas
dentro de los armarios
detrás de las brechas;
observaba
alimentaba la sed
y se cebaba de sonrisas ajenas.
Se retorcía
casi mudo
se retorcía.
No, no se equivocaron:
el payaso
acaba de quitarse la máscara.
Es por eso que hoy
fácilmente sea
el día más triste.
Mientras los niños dormían
la noche se tragó el amanecer
y los chiquitos
que aun sueñan
no se imaginan
cuán cerca
nos respira la bestia.

 

Mujer

Esta casa
se quema muy lento.

No importa cuántas páginas
corran siniestras,
cuántos personajes
se me inserten en la psiquis
y la pluma,
cuántos mundos
las musas me anticipen
ni universos
mis dedos inventen,
siempre surgen
subyugantes
la herencia,
la polis,
que el niño, que cuándo el otro, que el polvo, los calderos, el trapo,
el marido-cama-desgane,
las arrugas en las caras y en las camisas,
las citas, citas.
A pesar del ruido,
si no escribiera
el vacío perdería el retorno.
En mi garganta
morirían las semillas, las vidas.

Pero no importa
cuán poeta sea:
El lecho de mis uñas
siempre termina oliendo
a ajo majado y a cebollas.

¡No importa
cuánta bencina rocíe,
esta casa
se quema lento, muy lento!

ya no es cosa de frutas ni de South

Extraños pedazos caen del cielo.
La joroba de los árboles
no pudo con el peso
ni con la tristeza.
El estallido de una fruta gigantesca,
al caer, inunda el viento
y la pulpa se esparce
manchando las aceras y la memoria.
El camino sólo ha podrido al hombre.
Extraños los tiempos,
extraño Dios.

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