Cómo se pasa la vida: “Aprender a aprender…o a pensar… o qué pictes”.

Hugo Montaño 0 comentarios

Estará usted de acuerdo que desde la niñez uno aprende antes de saber que aprende. Ha sido así desde que la humanidad hizo su aparición hace varios millones de años. En la actualidad, las tecnologías de la información y de la comunicación que tanto se ponderaron a finales del siglo XX, han evolucionado en su concepción hasta convertirse en tecnologías para el aprendizaje y el conocimiento.

El siglo pasado Isaac Asimov declaraba que la tecnología no solo acercaba la información y mejoraba la comunicación global, sino que era el gran maestro del futuro. Imagine recibir clases de música con Mozart, o de pintura con Leonardo Da Vinci, o física con Einstein, o literatura con Edgar Allan Poe. ¿Una locura? No, la tecnología lo hace posible.

Aprender a pensar, entonces, no es una novedad, aunque para el nuevo modelo educativo de nuestro país sí que lo es. Hasta antes de esta reforma, el desarrollo de las habilidades del pensamiento en los alumnos de preescolar, primaria, secundaria y preparatoria, se encuentran basadas en las “competencias” que permitan identificar, seleccionar, coordinar y movilizar de manera articulada e interrelacionada un conjunto de saberes diversos en el marco de una situación educativa en un contexto específico.1

Para nuestro pesar, esto no sucede en la realidad, al menos no en la mayoría de las escuelas públicas del país.

El Instituto Fray Víctor María Flores fue de los pocos que se animaron a enseñar esta materia en primaria, secundaria y preparatoria, aun cuando otras escuelas (y me atrevo a decir un alto porcentaje de maestros), la consideraban algo menor, y hasta ociosa.

El día lunes 13 de marzo el gobierno federal, la secretaría de educación y el sector empresarial, anunciaron el nuevo modelo educativo para México, diciendo que ya no habrá más niños memorizando datos “sin sentido”, sino que ahora se enseñará a “aprender a pensar”, porque se hace necesario… porque de no hacerlo sería “inmoral”.

Treinta y tantos años después se lanza esta magna reforma, que para el grueso de la población resultará novedosa, aunque para otros será hasta tardía. ¿Qué se necesita para tomar en serio la educación en México? Porque “Aprender a pensar” (aprender a ser, aprender a hacer y aprender a aprender) ha estado como asignatura desde hace mucho.

Tuve la fortuna de impartir clases en la escuela normal superior del estado de Chiapas, a finales del siglo pasado, donde (por ejemplo) se tenía a los silogismos como uno de los temas de estudio para los aspirantes a maestro. ¿Y qué es eso? Un razonamiento deductivo. Les comparto una muestra básica que contiene dos premisas y una conclusión:

Todas las manzanas son frutas (premisa uno)
Todas las frutas contienen vitaminas (premisa dos)
Todas las manzanas contienen vitaminas (conclusión)

Sencillo, ¿verdad?

El programa de la escuela en ese entonces, enseñaba a construir las aseveraciones con las palabras TODO (A) (S) y NINGUNO (A) (S), y enseñaba también que existían silogismos verdaderos o falsos. En el ejemplo anterior es verdad que todas las manzanas son frutas, como es verdad que todas las frutas contienen vitaminas; por lo tanto la conclusión es igual de verdadera (VVV).

Pero dichos silogismos estaban incompletos. Hice el intento por explicar a mis colegas que debíamos de trabajar el resto de las aseveraciones. Les expuse lo que faltaba y entonces respondieron: “No hay tiempo”… “Hay que seguir el plan”.

Faltaban las palabras ALGUNO (A) (S) y NO TODO (A) (S), además de aseveraciones verdaderas con conclusiones falsas (VVF), o aseveraciones falsas con conclusiones verdaderas (FFV), o mejor aún, aseveraciones FFF, FVV, VFF, VFV, FVF. Aparenta ser un tremendo lío, aunque la verdad no lo es tanto. Los silogismos son solo el 1 % del universo de razonamientos propuestos en el proyecto de Aprender a Pensar, y son escalables en gradientes cada vez más complejos.

Las analogías eran otra de las oportunidades con las que se contaba para trabajar comparaciones a través de metáforas, con el propósito de hacer comprensible algún conocimiento, que por su dimensión o extrañeza, era complicado de asimilar. Así tenemos que, para explicar a los niños de primaria por qué “Leonor es la cabeza de la compañía”, se recurre a la siguiente analogía:

Cabeza : cuerpo :: presidente : compañía.

La cabeza es la que dirige al cuerpo, la que controla, la que ordena, la que manda, así como el presidente hace lo propio con una empresa. En fin, creo que me estoy extraviando de lo que quería compartirles.

Volviendo al tema, dice la primera de las innovaciones del nuevo modelo educativo: “Primero los niños”, luego el antes: “La forma de enseñar consistía en memorizar, era repetitiva y no se enfocaba en el aprendizaje de los niños”. Y cuando lees el ahora, esperas encontrar algo consecuente… pero… : “El fin último es una educación de calidad con equidad donde los aprendizajes y la formación de niñas, niños y jóvenes están al centro de todos los esfuerzos educativos”. 2

Resulta que el antes y el ahora de esta primera innovación, son dos perfectas desconocidas. Las demás innovaciones amagan con vincularse de manera consecuente, pero también tienen sus detalles. En lo particular me centro en la primera porque al menos coincido en algo: LOS NIÑOS SON PRIMERO.

Por último, se corre el riesgo de satanizar la memorización, igual de importante que los otros procesos mentales. Si eso sucede, será el éxito de otro fracaso. Les dejo el esquema que sintetiza las innovaciones de donde tomé el ejemplo último, para que haga usted su propio análisis, y con chance hasta aprenda a pensar.

  1. Fuente: Enfoque centrado en competencias
  2. Fuente: Nuevo modelo educativo
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