Acerca de la muerte de Nicanor Parra

Manuel Iris 0 comentarios

A los 103 años de juventud, el poeta Nicanor Parra ha partido. Deja una obra llena de inteligencia y de una socarronería sabia que no volverá a verse tan bien lograda en nuestra lengua. Llegado en 2011, el Premio Cervantes fue apenas un acto de justicia que tardó mucho en aparecer. Sus lectores —lo digo siendo su lector aunque sin ser parriano— sabemos que el sitio del antipoeta en la literatura escrita en esta lengua estaba ya ganado desde antes. En pocas palabras, el Premio Cervantes necesitaba un Parra, y no al revés.

Como es común en poetas obsesivos, el tema de la poesía misma inunda su obra. Parra lo trata con naturalidad y con un supuesto desdén que inmediatamente contradice la recurrencia del motivo: es obvio que la importancia de la poesía y del poeta en el mundo, y que su propia importancia, lo obsesionaban. Gracias a ello debemos muchas de sus páginas mejores.

Para bien o para mal, ninguno de los poetas posteriores a él consiguió ser más iconoclasta que el maestro que, por supuesto, no dejó nunca de burlarse del hecho de que su lucha contra la poesía solemne y el canon haya terminado por volverse central, canónica en muchos sitios. El error no ha sido suyo: los poetas jóvenes han imitado no el acto de ser libre, sino los estilemas de cierto Parra, es decir: se han convertido en vasallos del estilo del poeta que buscaba, precisamente, liberarlos de cualquier preceptiva. Perdidos en el sonido de una juventud que a ellos sí se les acaba, los parrianos son más papistas que el papa.


Por su parte, Nicanor estaba siempre dispuesto a romper sus propios moldes, incluso cuando eso significaba escribir en endecasílabo o en verso rimado. Se dedicó a intentarlo todo y a dinamitarlo todo. Su compromiso era con la posibilidad del hallazgo: era creador tanto como rompedor. Para hacerle honor a Parra desde la escritura hay que tener muy claro que

Parra nunca imitó a Huidobro
Parra nunca imitó a Neruda
Parra nunca imitó a De Rokha
y Parra nunca, pero nunca
hubiera imitado a Parra.

Descanse en paz el antipoeta-poeta. Hasta siempre, Nicanor Parra.

0 Comentarios

¿Qué opinas?