Poema 1

Como la futura madre, o el místico en reclusión, presienten entre el espanto y la emoción que dentro de ellos habita un ser, sin lindes precisos, un poco engendro de ellos mismos –y sus temores– , un poco otro, que vive y palpita aparte, así yo supe que en el costado me crecías. Así una noche, sin certezas todavía, supe que igual que los hijos, no venías de París (quelle tristesse), sino de una cimiente en decadencia. Podrido tú, y el nido donde te gestas. No nos queda más que querernos. 

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