Poema 2

Dicen tu nombre. El oncólogo pulcrísimo pronuncia primero tu nombre; luego también la enfermera, otro doctor y el de la recepción. Lo repiten para que yo lo aprenda, para que lo más pronto posible me lo sepa, y se lo saquen ellos del pecho y me lo pueda llevar yo. Tú eres tu nombre, y eres también la alborada en que despierto entre sudores y gusto a muerte en lengua y paladar. Entonces lo digo, tibio (porque sus brazas todavía no encienden) y sé que existes. Otros dicen tumor, mierda, cangrejo, neoplasia. Mas yo conozco tu indecible nombre. 

Y me has enseñado también otras palabras: metástasis, linfoma, uroterial, no puedo más. 

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