Acervo Jalisco,

Acervo de Poetas Jaliscienses: Luis Eduardo García

Luis Eduardo García

Lo que queda de la poesía
(Estudio realizado por investigadores de la Universidad de Iowa)

Drenamos el estanque y había frutas de plástico, un jaguar muerto y joyería barata para satisfacer la demanda navideña de Moldavia durante dos décadas.

Varias cajitas musicales estaban atrapadas entre algas, pero aún funcionaban.

Una sirena pelirroja nos habló de Jesucristo mientras trabajábamos, pero todo resultó ser una performance racista.

Llenamos ochenta bolsas negras con esqueletos de peces, envases de plástico y condones usados.

Tres ancianos reportados como perdidos vivían al fondo, en una cápsula.

Al acercarnos, uno de ellos puso una hoja de papel contra el vidrio. Podía leerse: “Los investigadores de la Universidad de Arkansas estuvieron aquí antes”.

Obtuvimos cien dólares de la venta de los envases y las cajitas musicales. Los apostamos a una estrella fugaz llamada tiroloco.

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Poema de jardín

Para Lily

 

 

I

Entablilla las ramas demasiado largas
poda las hojas heridas por el sol
añade cascarones a la tierra.

Hay entre ellas un vínculo
que no alcanzo a comprender.

II

Los jitomates ya son del tamaño de un puño. Las fresas
estarán listas después del invierno.
Cada día se cerciora de que nada les falte.

Así descubre pequeñas mordeduras en las hojas.
Son gusanos. Se las están comiendo.

No podía ser de otra manera.
Siempre hay un pulso ajeno
que busca destruir lo que amamos.

III

Ella la tomó con suavidad
(un órgano
conservado en hielo)
y la plantó en una caja con tierra.

En algunos lugares la arrancan de raíz
por considerarla una plaga. Se reproduce fácilmente
e invade los jardines.

En seis semanas ha crecido un metro. Cada guía
cubierta por completo
de colmillos.

Pero los frutos son tan dulces.

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El maravilloso acto de desaparición de los hermanos Wachowski

El señor Trapp amaba a la señora Méndez. La señora Méndez amaba al señor Trapp.
Ambos eran perseguidos por el banco.
No dormían, pensando en retroexcavadoras.
El banco lanzaba pulgas. El banco lanzaba estiércol. Pequeños huesos de animales se pudrían en el buzón.
Querían clausurar el cielo (pero la señora Méndez tenía un plan).
Con sus últimos ahorros cambiaron de sexo.
Todo es muy extraño y a la vez no.
“Aquí no vive ningún señor Trapp”.
El banco sufrió una embolia; sus perros se secaron.
El cielo siguió abierto.
La señora Trapp amaba al señor Méndez. El señor Méndez amaba a la señora Trapp.

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A la manera de kenneth rexroth (si Kenneth Rexroth hubiera sido una bacteria)

Este es un poema de amor
sólo que la palabra amor será reemplazada a partir de este verso por
los efectos de la ingesta
de animales infectados con carbunco.
Entonces
tengo que decir que aquella vez que nos recostamos
en el pasto
(más bien un montoncito de concreto
triturado) sentí por vez primera
los efectos de la ingesta
de animales infectados con carbunco.
A partir de ese día
todo adquirió un brillo distinto. La fiebre
apareció, las canciones
del dolor abdominal.

El paisaje es una plaga
de pulgones. Una playa.
Los efectos de la ingesta
de animales infectados con carbunco
me completan.

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Metadecoración de pasteles

El pan
ya tiene que estar horneado
y a temperatura ambiente. Después
lo cubriremos con crema chantilly.

Por supuesto tendremos lista nuestra mezcla
de azúcar glas y limón
con el colorante de nuestra preferencia.
Ahora sí
utilizaremos la duya Wilton del número
133 para dibujar el pastel de nuestros sueños
sobre el pastel real
y la duya Wilton del número
10 para escribir
“al hacer líneas rectas
hay que tomar la manga en un ángulo
de cuarenta y cinco grados”.

Por último hay que esperar que alguien diga
“la decoración de pasteles debe hablar sobre la vida
no sobre la decoración de pasteles”.
Eso es todo. No olviden suscribirse
a mi canal.

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Todo se nos cae de las manos

Un hombre dijo
“esta pala es mía
y lo será siempre”.

Un hombre que amaba
su pala.

“Las cosas pueden pertenecernos”
decía una
y otra vez, mientras
la lustraba
cuidadosamente. Pero
una mañana
el hombre estaba frío y azul.
La pala ya no era amada
por nadie. Eso mismo pasó
con una mujer y su hormiga, con una niña
y su barra de metal.
Nuevos reportes
llegan cada vez que exhalamos.

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Banco de sangre

¿Tiene tatuajes, piercings, estigmas?
¿Ha pagado por sexo, rogado
por sexo, incendiado supermercados
por sexo? ¿Ha tenido hepatitis, VIH, sífilis, gonorrea
o todo a la vez? ¿Le ha picado la chinche
hocicona, ha sido atacado por niños
con hipertricosis, lo ha mordido un zorrillo
a medianoche en una carretera
desierta? ¿Ha tenido sexo con
prostitutas, con homosexuales, con
muñecas inflables sin desinfectar?
¿Ha participado en orgías
con mustélidos, quirópteros o cérvidos
en los últimos cuatro meses? ¿Ha consumido
drogas, material radiactivo, objetos
que hayan sido parte de algún ritual
de hechicería? ¿Comió algo en las últimas
cuatro horas? ¿Bebió alcohol? ¿Es usted
un fantasma?

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Mal día

Mientras ves el capítulo final
de Las mansiones más lujosas
del mundo
se acaba el oxígeno
de tu pecera.

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La música de las palabras destruyó mi jardín

Cuando tengamos un hijo lo llamaremos aluminio.
Una mitocondria será su mascota y moverá la cola.
Tú y yo nos amaremos, pero al amor le diremos aureogaster
(Oh, este aureogaster tan grande).

Nuestra hermosa cizalla nuclear. Comeremos helado y reconstruiremos
el jardín. No, el caribú
reconstruiremos con gnomos
y violetas.
Los cuatro cerebros
felices para siempre.
Los cuatro rodillos
felices para Prusia.


(Guadalajara, Jalisco, 1984). Es autor de Dos estudios a partir de la descomposición de Marcus Rothkowitz (Tierra Adentro, México, 2012; Libros Tadeys, Chile, 2015), Armenia (filodecaballos, México, 2016), Dhigavostov (Luzzeta Editores, México, 2018), Máquinas inservibles (Hijos de la lluvia, Perú, 2018), Una extraña seta en el jardín (Fondo de Cultura Económica, México, 2018), Bádminton (Libros Tadeys, Chile, 2018), Puntiagudos (FOEM, México, 2020) y Ader (Ediciones Liliputienses, España, 2021); así como de las antologías Una máquina que drena lo celeste (Zindo & Gafuri, Argentina, 2014), Poemas póstumos (Ediciones Liliputienses, España, 2018) y Un velo de bacterias (Ruido blanco, Ecuador, 2018).

Ha formado parte, entre otras, de las muestras El decir y el vértigo: panorama de la poesía hispanoamericana reciente (filodecaballos, México, 2005), 1000 millones. Poesía en lengua española del siglo XXI (Editorial Municipal de Rosario, Argentina, 2014), Centrifugal. Poesía contemporánea de Guadalajara y Dublín (El Billar de Lucrecia/Conaculta, México, 2014), Fuego de dos fraguas. Nuevos poetas de México y España (CCEMx y Exmolino: Taller Editorial, México, 2016) y País imaginario. Escrituras y transtextos. Poesía latinoamericana 1980-1992 (Ay del seis, España, 2018).

Recibió, entre otros, el Premio Nacional de Poesía Joven Elías Nandino 2012, el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen 2015, el Premio Hispanoamericano de Poesía Para Niños 2017 y el Tercer Certamen de Literatura Infantil y Juvenil FOEM 2018.

Es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.