Poesía,

Aferrado, poema inédito de Ricardo Yáñez

Ricardo Yáñez. Foto. Ricardo Alemán

(Guadalajara, Jalisco, 1948). Ha escrito alrededor de 15 libros, los de poesía reunidos en el volumen Desandar. Estudió literatura. Se ha dedicado sobre todo al periodismo y la enseñanza. Ha recibido los premios Punto de Partida, Jalisco, Juan de Mairena y Francisco González de León y ha sido en varias ocasiones miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte. Diversas muestras antológicas del país y el extranjero incluyen textos suyos.


Aferrado

1

Qué bonitas verdolagas
las que en un charco miré.
Aunque me hagas lo que me hagas
para siempre te querré.

2

Cuando puedas
échame un fon,
cuando puedas
(y sé que no podrás)
llámame.
Quiero decirte cómo estoy, qué he hecho
con lo que (ruinas de ruinas)
me dejaste.
Hice caso omiso,
es lo que hice. Hice también
esculturas de chatarra,
sábanas de pedacitos.
Puse en el baratillo un tendido de restos inservibles
que sólo se asolearon,
nadie compró,
e hice de mi vida un papalote que aún vuela
y ya no piensa en ti.
Pero de todos modos
–si puedes, cuando puedas–
llámame,
y ahi platicaremos.

3

Ve y di,
diles a todos
que nunca, pero nunca
me quisiste.

Ve y di,
a todos, diles, anda,
que todo fue un invento de mi lengua,
de mi necesidad de ser querido.

Anda, ve y di,
diles, si puedes,
que el fracaso de todo fue mi causa,
que cuál estrella, no, dónde brillaba.

Ve y di, ve cuándo quieras,
ahora mismo, si quieres,
y échame en cara lo que no,
delante de la gente.

Delante de la gente que te quiere,
ve y di,
y a ver si te hacen caso,
a ver si te lo creen.

Sabes que no,
sabes que todo lo que digas de ese modo,
se oirá en modo contrario.

Ahora dítelo tú.

4

Al menos el día de tu cumpleaños
me voy a acordar de ti,
pero no esperes más, no esperes
que aún sufra por tu nombre. Lo que me hiciste
no tiene nombre, discúlpame. Lo que me hiciste,
lo que hiciste de mí
nombrarse no se puede. Quitarme el nombre
(buen no, mal no: quitármelo)
no tiene modo de nombrarse. Pero sin nombre, sí, sin nombre,
escribo esto que te nombra, sin ganas de nombrarte, sin posibilidad
verdadera de hacerlo, pero pues sí,
así sucede
cuando pasa, te estoy nombrando
para que sepas, para que al fin lo sepas
que únicamente el día de tu cumpleaños (que no es hoy,
por cierto que no es hoy)
voy a nombrarte, voy
a acordarme de mí.

5

Yo soy el hombre que un día
supiste, parece, amar.
Que ese saber olvidaste
da tristeza recordar.