Poesía,

Cinco poemas de Ariosto Uriel Hernández 

AriostoU

(Papantla, Veracruz, 1969). Es Licenciado en Educación Primaria, egresado del Centro Regional de Educación Normal Dr. Gonzalo Aguirre Beltrán de Tuxpan de Rodríguez Cano, Veracruz, 1991. Ha publicado los libros de poesía Escuchando el Silencio, Islas imaginarias, Mares interiores, El barco nace de la mano escribiente, Un instante en la luz de tu nombre, Sol adentro, Marítimas y Extranjero en la tierra. Entre otros reconocimientos obtuvo los Juegos Florales Nacionales de Papantla (2000), el Premio Nacional de Poesía Timón de Oro (2004), los Juegos Florales Nacionales de Poza Rica (2007), los Juegos Florales Nacionales de la Plata (2011), los Juegos Florales Nacionales de San Juan del Río (2011), el Premio Internacional de Poesía Ramón Iván Suárez Caamal (2012), los Juegos Florales Nacionales de Fresnillo Luis Humberto Ramos Zepeda (2014), el Premio Nacional de Poesía Lázara Meldiú (2019) y los Juegos Florales Nacionales Universitarios (2021).


Aquí
en la tarde que hiere
con sus garras de relámpagos
la blanca luz se va tornando amarilla
Pienso: la voz del cielo
canta la nostalgia del crepúsculo que se avecina
Se desatan los truenos
Una noche lluviosa se avecina
Imagino:
Se encienden poco a poco las velas de los sueños
El cielo es una mar que decanta en la ciudad su desnudez
Invento:
Soy un fantasma en medio de la tarde
una fuente de fuego en cualquier parte
Las horas se resbalan por mis manos
Caigo en la noche
Soy un sonámbulo con palabras ardiendo en la frente
 .
Me habla otro hombre que lleva mi nombre
(mi tinta como un río de sangre en sus venas)
Lleva mi insomnio como un epitafio en la frente
Tiene mi incendio
hasta en la sombra que se anuda a sus pies
Recoge como yo los tesoros de la noche
(palabras que son espejos que son poemas)
Vive con el delirio
de un animal nocturno asoleado desde adentro
Es el otro detrás de mi nombre
Es el de siempre
el condenado a este instante perpetuo
Es quien oye mis palabras
como un eco en el horizonte
Quien observa cómo me brotan estas palabras y las escribe
.
A veces olvido el silencio de mis latidos
el sonido que nace sol adentro
A veces el olvido extiende su velo
y el fulgor espera cuerpo adentro
Su presencia su lenguaje de sombras
es una mano que me cierra la garganta
El olvido es una bruma que se convierte
en el abrazo de la muerte
El olvido a veces me devora
y sólo queda el recuerdo vago de unas cuantas palabras
.
Tengo la libertad del fuego
bajo el brazo izquierdo
En el sonido de unos pensamientos calcinados
encarnan los nombres de las cosas
Una fuente de fuego consume mis párpados
se come mi carne dormida
en la tierra del silencio
El fuego siembra su semilla ígnea
en la lengua de los noctámbulos
en la claridad del alba
donde el asombro nace de las sombras
El fuego disuelve mi esencia
El cristal del cuerpo se rompe
se deshoja de un árbol transparente
El fuego dibuja a un hombre
con su libertad bajo el brazo
 .
Camino en la luz de la mañana
en la voz del aire y de la música
Voy hacia el pensamiento del mediodía
quien calcina con su voz amarilla
la fuente de palabras
La música de las sombras
y de los nombres
nace en la limpia memoria solar
El aire y su aroma a primavera
reverdece los secretos
de la palabra profanada
Su voz canta en lo alto del mediodía
Mi cuerpo se pierde en la luz de un poema
El silencio de los árboles palpita en mi frente