Poesía,

Cinco poemas de Javier Alvarado

Javier_Alvarado

Carruaje de Pájaros tiene el enorme gusto de presentar estos 5 poemas de Javier Alvarado (Panamá, 1982), quien es uno de los poetas jóvenes latinoamericanos con más difusión en la actualidad. Sus textos, que van de lo cotidiano a lo metaliterario, dejan siempre un espacio para ser habitados por el lector. Les presentamos, pues, estos textos de Javier Alvarado.


LA MURALLA CHINA

Construye una muralla
Y deja una puerta entreabierta.
Quizás entre los miles de bárbaros
Quiera entrar una extranjera, una mujer reencarnada
Entre los bambúes
Que resulte ser la luna,
Una mandarina,
Una osa panda,
Una grafía, una abstracción, una pregunta de jade
Para los dioses oscuros
Que habitan las sucesiones del color en la porcelana;
El ying y el yang sobre la concha del caracol
Arrastrándose sobre las gibas montañosas
Y los monzones,
Deletreando un rastro de plata,
Un colmenar con su saliva
Sin delimitar muros y fronteras.

Ya muerto,
No puedo entreabrir puertas
Ni ofrecer defensas.
Pensé llegar a la gran muralla; extraviarme entre cada roca
Y entre cada muro, protegiéndome
De las tribus invasoras.
Pensé en servir al Emperador, en escribir las sagas del imperio,
Pero morí atravesado por una lanza enemiga, no hubo piedra
Para proteger mi cuerpo,
Allí recibiendo pisadas en el polvo,
Como una ofrenda de arroz o una lámpara flotante en la agudeza del río;
Allí donde el fuego revele
Su milagrosa agonía,
Donde una y otra vez
Me despierte esa foránea
Haciéndome muralla en la tierra,
Crisis migratoria en el orbe,
Un gusano de seda armando una invasión
En la astronomía de las hojas. Yo guerrero ocupante
Abrazado con la forastera invasora
Posando
Sin ser percibidos
Ante el flash de los excursionistas.

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RENOVACIÓN DE CÉDULA

ante las situaciones kafkianas…

Cada uno se va como puede
unos con el pecho entreabierto,
otros con una sola mano,
unos con la cédula de identidad en el bolsillo.
Roberto Juarroz


Hoy he tenido miedo de mi identidad.
Ha expirado mi cédula.
No estoy aquí subiendo este piso,
No estoy allá consumiendo esta escalera;
Cada ser con su paso, cada ser con su pose,
Cada uno con sus kilos, en su peso
Donde no haya fuego ante la propia voz,
La propia voz, una revolución, un manuscrito.

Hacer filas inmensas
Para renovar tu vejez en la foto.
Llenar mis datos, volver al nacimiento
Y al dolor parturiento de mi madre.
Gatear y caminar sobre papeles
Burócratas.
Una fecha exacta para la entrega, para volver a plasmar
Las huellas, comprobar solicitud
Y dar fe de vida o dar fe de muerte
Como si alguien se despidiera en medio de la luz, al otro lado.

Unos se van con su espejo,
Otros se van con su perro,
Otros se van sin su pensión con un sello en la frente,
Otros con su nacionalidad y cédula de extranjería,
Aquellos con una carta rasgada antes de tiempo.
Otros se van sin escribir su mejor obra,
………..Otros se apresuran a tomar talleres literarios y a dejar anaqueles llenos de letra innecesaria,
Insisten en dejar un libro detrás del árbol o detrás del hijo.
Mejor no se apresuren a nada.
En ese lapso de tiempo, ningún banco o trámite aceptan
De que estás ahí, en ese lapso de la otorgación no existes, mientras
Alguien vive, alguien escribe, alguien rompe papeles, alguien renueva su cédula,
Alguien se equivoca escogiendo a un diputado, a un alcalde, a un presidente,
Alguien asegura que todo ha caducado.

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BERTOLT BRETCH, BERLIN DEL ESTE 1956

No es posible hallar la capa o el sombrero
E irse a envejecer bajo ese ruido de la lluvia
Golpeando la ventana de la madre,
O de alguna mujer que amamos
Y que aún despelleja las rosas
De algún jardín muerto en invierno
Y que hurga en la memoria colectiva del olor, traza los colores en el espacio
Juega a la inmortalidad en cada uno de los versos que se escriben,
Para pertenecer a esos recuerdos resinosos de acuarela,
En donde vaciabas al pueblo de su niebla espiritual,
De esas sílabas de tonelero que flotaban en las jarras de cerveza,
Donde perviven las escenas de las buenas familias burguesas, de los veranos en la playa
Los toques de laúd y las estrategias de ajedrez
Para alguna sátira representada en entreguerras
O en el exilio de portar un parlamento
Nuevamente acercándonos a esa exhumación del peligro:
……….. A ese teatro que nos hace gestos de mimo y que mantiene las luces apagadas,
……….. ……….. Ese teatro que hoy se entiende mal y que hay testimonios de ello en todas partes,
Que hay tras bambalinas directores que marcan la noche del incendio
Que no creen en el relevo generacional y en los actores que se forman
En soledad
Y los mandan a sentarse entre las butacas, siendo los apuntadores
Del miedo, de la asfixia, del elixir quemante; donde temimos fugarnos solos
Y ser los únicos pájaros que colmaban en secreto
La rama cotidiana
O ser como esos jefes de escena o de utilería y que portan máscaras
Para no ser reconocidos luego.

Esta noche previa que es el desenlace de toda trama irreal,
Esta noche que es el distanciamiento del rostro y de las lágrimas
Este viento que cruza los árboles y teme enredarse entre los cabellos
De los espectadores,
Ese programa de mano que avanza entre las manos como un carbón encendido
Esto que no soy y que sin embargo sigo siendo para desmaquillar
Al sonámbulo deiforme
La experimentación de la técnica teatral y su larga mancha de huevo.

……….. ……….. Ese entrenamiento que es separar el alma del objeto corpóreo, la herida de la adulteración de la sangre,
……….. ……….. ……….. De la sensación múltiple de lanzar metáforas sobre un estanque que se ha congelado para no respirar más,
Para ser una orientación de los labios en el frio, un tren que se desmadra
Arrojando panes frescos, panes de furia, panes de libertad,
Panes con levadura de hambre
Con un patinador que improvisa a cada instante su diáfana caída.
Eso de recordar los cementerios bombardeados y el exilio de aquellos muertos
Que hoy socavan la residencia de los vivos,
Tibias y fémures vienen a ser aquellas plantas que hoy riegan las señoras y las hijas de éstas para no condenarse.

Esto de caminar y oírte estornudar en las calles de Berlín del Este.

Es 1956 y me atrevo a colocarte una taza del té y arrullarte en el vapor
Para entender entre los aires esa carta que siempre lees, esa remembranza
Que siempre escribes, esa epopeya que da paso a la mueca, a la victoria, a la sonrisa cortada en la médula.
Estas son las canciones que convergen de la niebla, de la parábola a futuro.

Este es el viejo Bertolt que camina por Berlín del Este.

Este es el eterno Bertolt que quiere mirar a las estrellas.
Galileo Galilei le tiende un telescopio y las campanas se suceden
Mostrándole en cada eco, la cresta de la orilla.
La muerte viene con Madre Coraje y su carromato a recogerlo
Y hay algo de tinta chorreada en las acequias,
En la mesa donde respira la medianía del libreto
Y donde la hija muda con sus manos le dice:
Sólo una ópera y tres centavos para cumplir el viaje.

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PARTIDA EN NIEVE


Leche negra de la madrugada te bebemos de noche
Muerte en fuga, Paul Celan

Mi madre, al vernos partir dio puñetazos en la nieve

A mi padre y a mis dos hermanos nos llevaban al trabajo forzado.

.. Mi madre se quedó sola tejiendo para los nietos que nunca habría de tener y para las legiones de la muerte.

.. .. .. .. Fue cosiendo una a una las mortajas de todos, dominó a los badajos y a las serpientes.
No tuvo miedo al vigilante y se quedaba a llorar junto a los horarios de espera en las abandonadas estaciones.

.. Fue una pequeña araña en los desvanes de Europa.

.. No desafió a ninguna diosa, tejió la placenta de nuestros cuerpos; alcanzaba a morder las frutas de un desmantelado paraíso, donde la fábula constreñía su tristeza con palomas mortales.

Se valió de todos los hilos de la derrota.

Nos tejió una bufanda con su cementerio de sonrisas.

Amamantándonos de leche negra,

Calentando en la hornilla la leche negra,

Entonando rondas de juego y colocándonos en el biberón la leche negra.

A nuestro regreso la casa yacía con pintura nueva y colocó sobre nuestras camas las sábanas durmientes.
Nuestros juguetes nos abrían los brazos
Y ella había muerto
Sobre la mecedora,
Como una palabra enorme de melancolía.

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EL ÁNGEL DEL GHETTO DE VARSOVIA

«La razón por la cual rescaté a los niños tiene su origen en mi hogar, en mi infancia. Fui educada en la creencia de que una persona necesitada debe ser ayudada de corazón, sin mirar su religión o su nacionalidad-“
Irena Sendler

Aún corro junto a ti las grandes distancias que salvaron a los niños.

Si te turba una canción, avísame.
Hay muchas historias y narradores hundidos en el mar.
Ayer estuvimos cerca de la muerte, enterrando en el patio las listas
Con los verdaderos nombres debajo de los geranios.

Hay bosques de algas y árboles de cortezas azules,
Palomas reencontradas en el cuerpo
O una estrella de David
Que siempre habita en tus ojos, como los leños de la casa.
He encontrado cierta reminiscencia con tus manos
Y con las aves que cruzan febrilmente los cielos de Polonia.
Hay mucha tristeza acumulada bajo las piedras
Mucha nieve que calzar
Después de las paletadas .. .. para ocultar los nuevos árboles.

Los niños y niñas se siembran en tu costado y temen dormir.
Porque eran más que las gargantas tibias de los gorriones
Porque eran más que los espartos molidos en las antenas de las mariposas
Porque eran más que las huellas del torbellino serpenteando en el bosque
Porque eran más que el sonido de una palabra verificada en la piedra
Porque eran más que las manos obreras que entraban al connubio de las máquinas,
Pactando su libertad agitada con el óxido.

Juntos hacían una red en medio de ese mar
Tan negro
Como un sol andariego que cae en pedazos
Una rosa que se coagula en silencio
Y de ella renace otro manantial
Tan duro como el naufragio de la piedra.
Cabelleras de ángeles yacían cortadas
Con un olor abstracto
Aguaceros y cabañas drenadas a pique
Venían hacia nuestras noches
Como la luna no nacida,
Como una luciérnaga
Desvelada entre los juncos.
La tierra bramaba y era terrible esconderse-
Había carretas y escenas tan verídicas
Como el odio colectivo en el campo.

Tú me abriste la puerta y fui un niño clandestino,
Una costumbre dejada al olvido como una costura
Dejada sobre el diván o sobre el ruedo,
Una falda cantarina de tiempos extraños
En un colmenar adverso. ¿Dónde se fueron tus cabellos
Habitados por caballos infalibles?

Te asiste de féretros,
De cajas viejas,
De empaques de herramientas
O de sacos
Para salvar las semillas del pueblo judío.
En ti se desbordó el invierno
De toda humanidad,
Flotarás siempre como una hoja de abedul
En la tranquilidad de un lago,
Como un corcel que siempre
Irá bebiendo la luz de las estrellas secretas.


(Santiago de Veraguas; 1982). Hizo sus estudios en el colegio Panama School y después obtiene el título de Licenciado en Lengua y Literatura Españolas por la Universidad de Panamá en el año 2005. Ha sido galardonado con el Premio Nacional de Poesía Joven de Panamá Gustavo Batista Cedeño en los años 2000, 2004, 2007 y 2014. Premio de Poesía Pablo Neruda 2004 y Premio de Poesía Stella Sierra en el 2007. Poeta residente por la Fundación Cove Park, Escocia, Reino Unido 2009. Mención de Honor del Premio Literario Casa de las Américas de Cuba 2010 con su obra Carta Natal al país de los Locos (Poeta en Escocia). Primer Premio de los X Juegos Florales Belice y Panamá, León Nicaragua con Ojos Parlantes para estaciones de ceguera. Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán 2011 en poesía con el libro Balada sin ovejas para un pastor de huesos. Premio Internacional de Poesía Rubén Darío de Nicaragua por su libro El mar que me habita. Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén 2012 por su libro Viaje Solar de un tren hacia la noche de Matachín. Finalista del Festival de la Lira (Ecuador) 2013 por su libro Carta Natal al País de los Locos (Poeta en Escocia). En 2014, un jurado conformado por el poeta español Antonio Gamoneda, el poeta peruano Rodolfo Hinostroza y Julio Pazos de Ecuador, le otorgaron el Premio Medardo Ángel Silva a obra editada por su libro Carta Natal al país de los Locos. En el 2015 obtuvo el premio Ricardo Miró de poesía, máximo galardón de las letras panameñas. En 2017, obtiene el Premio Hispanoamericano de poesía de San Salvador. Premio Juegos Florales de Quetzaltenango, 2018.  En 2019 obtiene la Mención de Honor del Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo.  Segundo Premio Concurso Virgen del Carmen de Alcañiz, 2020. En 2020 obtiene junto a Lucía Estrada y el traductor Russel Karrick the Gabo Prize in Literature in Translations & Multilingual Texts.  En 2021, obtiene el Premio Rey David de Poesía Bíblica Iberoamericana en Salamanca, España y el Premio Municipal de Poesía León A. Soto en el marco del Bicentenario.