Poesía,

Cinco poemas de Marisa Trejo Sirvent

Marisa Trejo Sirvent

(Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, México). Escribe poesía, cuento, ensayo, crítica literaria y artículo periodístico. Ha publicado seis poemarios, cuatro libros de ensayos y ha compilado también tres antologías poéticas. Entre sus libros se encuentran Rojo que mide el tiempo (I.M.C., 1991), Chiapas biográfico (S.E., 2006), Jardín del paraíso (U.A.E.M., 2000); La señal de la noche. Libro colect. (UNAM, México, 2000), Páramo de Espejos. Vida y obra de José Gorostiza (Gob. del Estado de Tabasco, 2009 y 2010) y Tiempo de cantos (2014). Ha obtenido varios premios y reconocimientos literarios en México y en España. Jurado en certámenes internacionales de poesía.


POEMAS

Dame mi soledad

“Quiero que me hagas el olvido
como antes me hacías el amor”.

Vendrás.
No tengo ganas de arreglar el cuarto
donde descansaremos o haremos el amor
(según el ánimo, la luna llena
el tráfico con que te hayas enfrentado).
Debería hacerte de comer, lavar los trastes,
así como llevé tu traje a la tintorería.
Pero hoy no tengo ganas de hacer esas cosas,
de vivir el lugar común en que vegeto
junto con las vecinas de abajo y de arriba.

El viento de la tarde me recordó el mar,
después vino la lluvia y con ella los sueños.

Hoy quisiera acostarme sobre la arena húmeda;
navegar hasta que el cansancio nos deje a la deriva;
liberarme de las cuatro paredes de la rutina;
amanecer sin prisa, buscar leña
y hacer una fogata a la orilla de un río;
aprender los caminos de tus ojos
como si fueran los de un desconocido;
navegar o convertirme en espuma,
en alga, en estrella de mar, en erizo;
pero ya ves,
tu burocracia sólo me da la posibilidad del sueño
y aunque somos amantes, yo cada vez te siento
más esposo y menos compañero.

Biografía: conviérteme en mujer
-cuyas alas fueron diseminando
sueños a la vez que fracasos-
dame la clave del vuelo de una mariposa fugaz;
haz que vislumbre la esperanza
cuando me suba a los árboles a jugar;
libérame de las muñecas inertes
que estorbaron mi infancia.
Dame valor para cambiar.
Te juro que no voy a caerme,
te juro que no voy a llorar,
te juro que no me voy a sentir sola.

México D.F. 1979

Anclando sueños

A José Luis Ruiz Abreu.

Queríamos crecer
como la hierba
y estuvimos huyendo muchos años
sin tierra, sin raíces.
Navegamos en islas, inviernos y castillos.
Volamos sobre puentes y molinos de viento.
Recorrimos las hojas de panteones antiguos,
los urinarios públicos y los barrios judíos.
La nieve hizo de nuestras huellas
un camino hacia pueblos bebedores de vino.
Hicimos el amor en catacumbas,
en trenes sin fronteras, monasterios, arroyos.
Cada lugar se volvía un puerto extraño
para zarpar al amanecer.
Ahora que hemos anclado nuestros sueños,
contamos las imágenes pasadas
para sentir otra vez que estamos vivos.

Tuxtla Gutiérrez, 1984.

Eso ya lo sabes

I

Eso ya lo sabes
Estás en todos
En los pequeños ruidos de la calle
En cada esquina de este cuarto
Y en los miles de años de mi vida
Pero hoy
Te busco en las intimidades de mi cuerpo
En cada impulso de mi sangre
En los papeles atesorados
En esa música lejana
Que me trae el viento de la madrugada

II

Te busco inútilmente
Sin brújula
A destiempo
Lejos
Lejano
A doce mil kilómetros de las Ramblas
Donde deambulas tú también
Buscándome esta noche.

Tuxtla Gutiérrez, 1993.

Busco tu amor

Busco tu amor
Día tras día
Bajo la sábana de tu recuerdo
Mis senos se suavizan
Ya lo sabes
Mi piel te espera
Me dice que estoy loca
Que un caballero blanca luna
Se empeña en mi cordura
Esa
La no buscada
La que no debe ser

Busco tu amor
La luna no aparece
Yo sola me estremezco.

Tuxtla Gutiérrez, 1995.

Tu desnudez

En la oscuridad
Palpo la forma de tu cuerpo de hombre
Recién bañado
Tu desnudez es un preámbulo
El amor agranda el deseo
Y la evasión total
Se realiza en el eclipse
Que une tu boca con mi boca.

Tuxtla Gutiérrez, 1996