Poesía,

Cuatro poemas del libro Cadenas de silicio, de Daniela Rey Serrata

DanielaRey

(Coatzacoalcos, Veracruz, 1993). Escritora, editora y ajedrecista. Autora de Caesar (Editorial Literal, 2017). Tiene estudios en creación literaria, literatura comparada y administración. Su obra se ha publicado y compilado en diversos diarios, revistas y antologías de América, Europa y el Caribe.


I-a

Muerde mi piel, niña
Muerde para probar la carne que nos ata
¿Recuerdas correr al jardín?
A esa comparación entre las arrugas y el balbuceo de un bebé

Las voces se marchan
Dicen eterno y nos dejan tristes

La bebida cae

La mirada se lija

Ahora la expulsión de nuestras bocas no significa nada
Y miro tu inocencia, miro cómo muerde

Cada visita que se aloja es un marchitar de albahaca
Mas la ofensa no es la permanencia, sino que se cimbran de huesos
Mientras estamos tan cansados, tan óxido que no deja sanas las espuelas

No desertar los caminos tras ver las ataduras y los caballos tajados, dices
Mira mi costillar, niña, las jaulas que nadie cree posibles,
el entumecimiento matinal
el cuero mutando a germen
el mercurio que se ha vuelto baba.

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II-f
………………………………………………………..Otra ausencia o una bala

Que las heladas jamás sean un desperdicio
o dormir un inicio de taquicardia

Oye andar a tu familia,
los regionalismos y la nación que creyeron suya

Habrá que distinguir lo que verdaderamente nos pertenece

Entender de las orquídeas y su longevidad —nos dijimos mutuamente—
es la contribución en praxis para este desgajamiento
Mientras tanto,
sólo seremos parte de una historia que nos estamos perdiendo

Girar la perilla será entonces

Volar adónde es la misión que nos compete

Mira tus ojos, ¡qué ciegos!

Libera el interior,
esos pensamientos que se asemejan a derrumbes

Somos tardos,
entre enmendaduras constitucionales
y generaciones a las cuales adecuar nuestros recortes —nos dijimos mutuamente—

Fuimos llamados niñas confundidas
Mas no evitaron nuestra dicha:
los estoperoles en los jeans y las escuadras de mi padre.

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ñ-IV

Estalactitas, seguiremos la madrugada
en recios escalones neón
junto a una corbata y montones de chips

Si de pronto todas las redes coinciden
estaremos ahí
entre la bioluminiscencia y fibra óptica
con los digitales de cada sujeto

Quería decir algo mientras nunca sobraron las frases,
Quería hablar de cómo el espíritu se transforma en camello,
el camello en león, y finalmente el león en niño

mas los fractales eran vastos
Y me hallo acá,
desde este lado del monitor,
con las micas echas polvo.

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5-Z

Cerrados los ojos como quien no conoce
como quien ignora pero iza
El lugar es dentro,
conforme los tabiques dibujan una vereda: un canto de marsopas

Aquí las noches no son bastidores que esperan ser teñidos,
son telones que se prolongan de par en par

El lugar siempre coexiste conforme el hombre se viste de azucena
El lugar es la certeza del río y su desembocadura
El lugar, nicho al que volvemos, eventuales, tornados monje o surada.