Poesía,

Cuatro poemas de la poeta francesa Anne Barousse

Ana_Barousse
Foto: Agathe Ricart.

(Grenoble, Francia, 1964). Volver a las palabras después de 25 años de silencio es sumergirse en las aguas frías del tiempo. Ha trabajado con Saúl Yurkievich y Serge Pey en los años 1990. Escribe en francés tanto como en español.  Docente en varios países africanos (Togo, Senegal), y en la isla de la Reunión. Reside actualmente en Francia. Premio de poesía de la ciudad de Dijon (Dis moi dix mots). En espera de publicación del poemario Les Oiseaux Vagabonds (los Pájaros Vagabundos) editorial Le Petit Véhicule (Nantes /Francia).


El pensamiento de las arenas

En el pensamiento de las arenas
…………………..el agua huye igual a un suspiro.

En la noche
…………..el viento estelar lamiendo las galaxias
…………………. …………………. turba el desierto.

¿Dónde acabará la noctambula
…………………. dulzura de nuestros
…………………. …………………. sentimientos?

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Lluvias

El gran logro de la lluvia
Es posponer acuáticamente el tiempo
Prosperar cayendo
Engranar líquidamente
Deshilvanar las verticales
Reanudar con el diluvio
Profesar que la vida es tan incierta
Como gota en el desaguadero.

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La voz del agua
Suspira el río Tigre
y enturbia el aire
El agua parda del río Tigre
El oscuro río
El agua incierta.

Viene mojando las piernas de los Árboles
los brazos melancólicos del sauce
Las manos frágiles de los helechos
La espalda de los cipreses
La sonrisa metálica de los eucaliptos.

La lluvia cae sobre el agua parda
La lluvia llora como un beso
los pétalos pálidos de las hortensias se sonrojan
El oro verde del bananero brilla
Y bajo sus hojas cuando el aguacero cae
Vienen corriendo las niñas
Buscando refugio
El verde avanza bajo la lluvia
El musgo habita las piedras
Y el liquen acaricia la barba plateada de las ramas.

El río Tigre tiene quejas
De huella perdida
Las barcas tampoco dejaron rastro
La pintura se escama
El Ombú se ha vuelto a enamorar
De la mujer- río con los ojos color café
Perdida en las frazadas húmedas de la tierra agua

En la barca y su herrumbre azul
Dejaron la caña de pescar abandonada como una ilusión
Las sillas esperan un abrazo
Filtración verde
La luz esmeralda crece
Entre las hojas
El agua marrón
Se pierde con susurros líquidos

El rumor de los pájaros se aleja
Sólo llorando se oyen las gotas.

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Bosque Barú

El bosque desenlaza su traje humedecido
Lianas trepadoras murmuran
Sus sueños enlazados
El quetzal y los monos apenas dejan huellas fugaces
El oro se vuelve verde líquido
Minúsculos pájaros acompañan
El solitario paso
Y las nubes olvidan volver al cielo
Se esparce la neblina gris
Entre las barbas violáceas y la violencia amarilla de las flores.