Entrevistas, Poesía,

Entrevista con Anaclara Muro: “El libro elige su propio estilo”

Anaclara0k

La poeta y editora Anaclara Muro concibe la escritura como un acto de resistencia y exploración. Inspirada por mujeres de su familia, cuestiona los guiones impuestos a través de libros como No ser la Power Ranger Rosa, donde critica los roles de género; Princesas para armar, que aborda los silencios y lo que no se puede decir; y Electrocauterización. Algo como una llaga, Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2025, reflexiona sobre el cuerpo y la enfermedad. Esta entrevista realizada por Izhar León revela que la voz de Anaclara Muro reafirma que escribir es romper moldes y abrir posibilidades.


Izhar León: En la colección de ensayos de Gris Tormenta: ¿Por qué escribo?, dices que lo haces para continuar una construcción que te sostiene. Te refieres a las mujeres que antes de ti se dedicaron no sólo a las letras, sino que hicieron lo que les gusta. ¿Quiénes son estas mujeres? ¿Cómo continúas tú con esta construcción que a ti te sirvió de plataforma para escribir?

Anaclara Muro: Hace poco recordé precisamente ese texto, cuando tuve que escribir mi discurso de recepción del Premio Aguascalientes. Pensé justo en esa tradición que me sostiene, en las pocas mujeres que habían ganado antes y en la posibilidad que tienen las mujeres de dedicarse a la escritura y de confiar en su trabajo, de decidirse a mostrarlo. (Creo que una parte es el proceso de decidirse a escribir y luego otra parte muy grande es el proceso de decidirse a mostrar la escritura.) Cuando escribí ese texto para ¿Por qué escribo? pensé en todos esos ejemplos que yo había tenido dentro de mi familia. Tuve la fortuna de tener ejemplos de mujeres que hacían lo que les gustaba, que hacían lo que querían y que además no les importaba, o les importaba muy poco, lo que pensaban las otras personas.

Por ejemplo, mis tías, a pesar de tener muchos hermanos hombres y ser solamente dos mujeres, decidieron no acatar las reglas. Siempre les decían que estaban bien locas, pero al final podían hacer lo que querían. O mi otra tía que siempre ha sido independiente y todo lo que ha hecho en la vida lo decidió por sí misma. También fue muy importante mi abuela materna, que fue una persona a quien le costó mucho trabajo tener una forma de sustentarse por sí misma, y además sustentar a toda su familia, pero al mismo tiempo le parecía muy importante hacer cosas que disfrutaba. Creo que eso es importante en la formación de una persona. 

Cuando nos dedicamos a las distintas disciplinas artísticas, sabemos que a veces parece un poco inútil leer o querer escribir poesía, y parece que es incompatible con la supervivencia: si tienes que trabajar para vivir, ¿a qué hora vas a leer poesía? No, realmente es una parte fundamental de la vida generarse espacios para esas actividades. Una parte fundamental de la vida de mi abuela eran esos momentos de esparcimiento que tenía para poder disfrutar el teatro o las películas. Aunque tenía que trabajar un montón para ganarse la vida, levantarse a las cuatro de la mañana para cubrir todos los turnos posibles, le seguía pareciendo importante ir al teatro y conocer el mundo. Ella apenas acabó la primaria, pero le interesaba descubrir esa clase de cosas. Escuchaba mucho la radio, veía muchas películas; siempre tuvo mucha curiosidad y creo que eso la nutría para hacer otras cosas, para pensar su vida en otros términos y no estar solamente centrada en las preocupaciones económicas. Se preguntó cómo ser mamá, cómo ser una mejor mamá, qué errores había cometido, cómo ser una mejor abuela; esa curiosidad para mí fue importante: no se conformaba con cualquier cosa sino que se preguntaba qué era lo que ella quería.

IL: Retomando eso de preguntarse qué es lo que uno quiere (y también cómo ser mejor mamá, en qué se ha equivocado uno), pienso que “Es muy difícil complacer a todo el mundo”, como escribes en un verso de No ser la Power Ranger Rosa. En este libro tienes un tono desenfadado, satírico, y me parece que el título sugiere que las mujeres no siempre van a ser esa heroína como lo es la Power Ranger Rosa. ¿Qué representa no serlo, no sólo en términos de la poesía sino en el mundo? 

AM: A mí me gustaban mucho los Power Rangers, aunque de niña no vi mucha tele. Una de las cosas que se me hizo más fuerte cuando crecí es que del género femenino sólo había dos opciones: eras la rosa o la amarilla. Es muy fuerte cómo cargamos de significado todas las cosas, pero ese programa en sí ya venía cargado de significado y roles asumidos. Había una cuestión racial, porque la amarilla era la asiática y la rosa la chica rubia, pero no sólo eso sino que esos personajes ya estaban dotados de cierta posición dentro del grupo. Hay asociaciones, que están reforzadas por toda la cultura popular, que ponen a la chica rubia como la bonita, la deseada, la que es más femenina. Hay que preguntarse qué es lo femenino y, por lo tanto, qué es lo más femenino y qué es lo menos femenino. Lo amarillo sería la única alternativa de esa feminidad ultra rosa: qué significaría ser amarilla, o no ser rosa, y por qué sólo hay esas dos opciones. 

Estas discusiones del género suceden desde hace un montón de tiempo y no llegamos a ninguna respuesta certera. Seguimos dándole vueltas y preguntándonos, pero para mí había cierta inconformidad de sentir que sólo había esos espacios y posibilidades, que el rol se ceñía a una sola cosa y que para ser deseada, aceptada y querida, tenías que encajar en uno de esos dos lugares. 

¿Y si ya no cabías? Porque, además, en un grupo de niñes, si había tres niñas o más, no tenían lugar, porque sólo estaba la rosa y la amarilla. Ellas tendrían un rol y lugar establecido, pero no las que faltaban. Por una parte, es muy fácil transitar por esos roles porque existe un guion que puedes aprender, pero cuando este guion no existe, a pesar de resultar en cierta incomodidad, las posibilidades se abren. Para mí fue muy enriquecedor y me voló la cabeza cuando caí en cuenta que no necesariamente tenía que ser lo que toda la vida me dijeron que debía ser. Es profundamente incómodo pero se abren otras posibilidades: no tengo que seguir una historia prescrita en la que simplemente debo rellenar los huecos para encajar en un lugar, con una persona y con cierto núcleo social. 

Se puede jugar con las posibilidades, y No ser la Power Ranger Rosa significó romper las cosas, pero no en un sentido de máxima rebeldía. Más bien pensé que había que intentar otras opciones; incluso la forma poética fue liberadora: escribí el libro desde la exploración de la oralidad y la voz. No pensé tanto en imágenes, sonidos, lo sublime; quise enfocarme en la vida cotidiana, y fue liberador tener la posibilidad de explorar otras cosas. 

IL: Pienso en la combinación de dos cosas que acabas de decir. Una, que te enfrentaste a no ser la Power Ranger Rosa, a la posibilidad de que no existiera un guion; otra, el desarmar cierto entramado de concepciones, prejuicios, ideas. Tienes un libro que se llama Princesas para armar, en el que si en un momento anterior desarmas, en este te propones la tarea que sigue. 

Dices: “Hay un lugar en algún lado / donde nadie le hace preguntas / mientras tanto, sonríe”. A las mujeres se les llena de preguntas y se les obliga a una respuesta. Louise Glück, por otra parte, escribe: “Qué lástima haber empezado / a hablar, perdiendo la conexión / con ese recuerdo”. ¿Qué se pierde cuando el hablar es impuesto, como en el caso que menciona tu libro?

AM: En Princesas para armar hay una exploración personal. No sé qué tanto aparece, pero está relacionada al lenguaje y a la imposibilidad de hablar ciertas cosas, porque al mismo tiempo que hay unas narrativas impuestas también hay muchas cosas no dichas (justamente eso que sale del guion). Hay cosas que no se pueden decir porque la historia se arruinaría. Están la princesa, el príncipe, una bruja, el dragón: todo encaja. Lo que no se dice se acumula, genera incomodidad y crea problemas que no se pueden resolver porque no están puestos sobre la mesa. No hay posibilidad de resolverlos a través del lenguaje porque hay que decir cosas que no están ahí previamente, que nadie está esperando y que se tiene que modificar el guion para decirlas.  

Entonces hay una imposibilidad de decir, pero al mismo tiempo hay un malentendido en las conversaciones. Normalmente recurrimos a las estructuras mentales que tenemos y eso no precisamente corresponde con la realidad. Una cosa son las historias y sus personajes y otra somos las personas en la vida real, con todo aquello que nos atraviesa. Hay historias que están ahí, pero cuyas problemáticas no pueden plantearse por salirse de estructuras narrativas dadas.  

 En Princesas para armar hay tres historias que se van trenzando, pero es un libro parco en cuanto a la información de esas historias (sólo hay ciertos guiños). Yo sé todo el chisme que hay ahí, pero no se puede saber con la sola lectura. Me parece que es interesante, porque otras personas me han comentado que leyendo el libro rellenaron esos huecos con sus historias personales (que finalmente son experiencias comunes a todos) que tenemos en la familia, en la pareja y en el contenido que vemos todo el tiempo. Aunque hay una imposibilidad de decir, también hay una insinuación de lo que pensamos que se está diciendo, y a partir de eso los huecos se llenan.

Es chistoso cómo en No ser la Power Ranger Rosa hay un exceso de información, mientras que en Princesas para armar hay una imposibilidad de la comunicación, que es a partir de lo cual se cuenta la historia (aunque, claro, entorpecida). Hay ciertas trabas porque las princesas no pueden llegar a su final feliz porque la vida se complica más que en las historias de fantasía. 

Me parece que por ahí se puede empezar a contestar esa pregunta. 

IL: Está muy bien. Ya que hablamos de historias de la vida real que van más allá de esta construcción fantasiosa, me gustaría preguntarte sobre tu trabajo como editora en Palíndroma, que es un proyecto independiente. Su página web menciona que se centran en “dinámicas sociales contemporáneas” vistas a través de la narrativa y la poesía. ¿Qué ves en el panorama literario actual para tratar estos temas? 

AM: Creo que es bien interesante lo que hay en el panorama literario actual. Durante varias décadas nos hemos estado nutriendo de distintas tradiciones. En México hay una clara tendencia al barroquismo, por lo menos en la poesía. Hay muchos estilos y muchos autores y autoras diferentes, pero en contraste con las tradiciones literarias de otros países, sí somos bien atascados. Esa tradición barroca, que me llama mucho la atención, es muy diferente de la argentina, que busca la simplicidad, la vida y el lenguaje cotidianos. Nosotros, aunque la tendencia sea el barroquismo, de todas formas nos nutrimos de muchas tradiciones. Hay mucha gente escribiendo cosas interesantes y diferentes, aunque claro que hay afinidades, cercanías en cuanto a lecturas y escuelas. Está Cristina Rivera Garza, por ejemplo, que tiene hasta un programa de doctorado donde es evidente que se estudia cierta tradición en la que se rompen ciertas estructuras, se leen ciertos autores, se usan ciertas técnicas de escritura y reescritura. 

Además, ha sido muy enriquecedor lo que ha sucedido los últimos 15 años con la internet, porque ha ayudado a que las lecturas que antes se consideraban inaccesibles (era muy difícil acceder a algunos libros de poesía por tener un tiraje muy corto y poca distribución) ahora podamos conseguirlas en línea. Eso ha hecho que todo explote con mayor intensidad que antes, ya que podemos compartir más cosas, como las lecturas. Nos ayuda a pensarnos de una manera mucho más diversa, lo que ha conseguido que haya un contrapeso con ciertas figuras de autoridad en la literatura. Es más fácil el debate, estar en desacuerdo con las posturas de otro y pensar que es completamente válido que haya diversos modos de escribir. Abre un montón de posibilidades y en la editorial hemos buscado que eso se refleje, que haya variedad. 

Hicimos un festival de poesía el año pasado que se llamó Pasaporte Colectivo y realizamos una antología de los poetas que vinieron. Vino gente de muchas ciudades del país y de distintas generaciones, por lo que se me hace un libro muy valioso: reúne una gran diversidad de voces importantes y diferentes entre sí. Está Elisa Díaz Castelo, de quien ya conocemos su estilo y los lugares complejos a los que llega a través de una musicalidad impresionante con las palabras; al mismo tiempo tenemos a Sergio Ernesto Ríos que tiene una idea muy conceptual y lúdica de la poesía: da pistas y chistes locales en los que tienes que tener un conocimiento previo para entenderlos. Eso nos interesa en Palíndroma, que esas voces puedan ser leídas y conocidas. Esa fue una de las razones por las que decidimos fundar la editorial, porque veíamos que había gente que escribe increíble pero no tenían quién los publicara. No hay muchas posibilidades de publicar y nosotros queremos que los textos sean leídos. Así nos lanzamos a la locura de hacer la editorial. 

IL: Cada quien tiene su estilo y es respetable, como decías. En Electrocauterización. Algo como una llaga, libro con el que ganaste el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2025, hablas sobre la enfermedad, el cuerpo femenino, el Virus del Papiloma Humano; en ese libro, decía, el jurado destaca (en voz de Fabián Espejel) los distintos niveles de enunciación que alcanzas. ¿Cómo llega a ti el estilo desde el cual querías abordar este tema?

AM: Diré una cosa muy cursi en la poesía: el estilo no lo puedes elegir, sino que el libro elige su propio estilo. Hay temas que se tienen que tratar de una manera diferente porque surgen de una situación muy particular. Cuando comencé a escribir Electrocauterización yo estaba muy enojada y creo que eso determinó el tono. Después hubo una exploración mucho más consciente y racional, claro: me senté a trabajar y a escribir, pero no fue ese el primer impulso. 

Tenía mucha rabia y quería sacar simplemente todos mis sentimientos. Después, como digo, se atravesaron varias reflexiones que me llevaron a pensar que no era sólo una historia personal, sino que se trata de algo que les pasa a muchas otras personas. Tengo un gusto particular por las historias familiares, así que metí una, pero eso tiene que ver justo con el tratamiento del tema y mi relación con él. Yo no pensé conscientemente que quería que mi libro fuera así, sino que a partir de la exploración, se desarrolló de esa forma. 

También hay una parte de cuestionamiento hacia los procedimientos médicos y la medicina, lo cual tiene que ver con un problema real. Necesitaba investigar, pero al mismo tiempo me daba coraje que investigar fuera tan difícil, que hubiera tanta desinformación, o información contradictoria, y prejuicios que obstaculizaron el proceso de encontrar la información que se manifiesta en el libro. El tratar de entender cuál información era la correcta y el cómo deshacernos de los prejuicios son cosas que estaban muy presentes en el proceso de escritura. 

No decidí el estilo, pero logré encontrar el tono a través de ese impulso. Luego conseguí darle forma al sentarme a reescribir y leer. Cada libro encuentra su propio camino y su propio tono.


NO FUI A LA BODA DE MI AMIGA DE LA SECUNDARIA
 
Yo no dije que los militares eran malas personas
……….pero todos al suelo
……….en hebreo
……….dijo riendo
……….en hebreo
……….aunque en Palestina
……….no todos
……….hablan
……….en hebreo.
Yo no dije que la guerra enloquece a la gente
……….pero bájenle a la música
……….porque si no me la madreo
……….a su amiga
……….en su casa, donde vive
……….su mamá
……….y su hermana
……….y su periquito.
Yo no dije que si lo hace una vez no tendrá reparo en volver a hacerlo
……….pero
……….los otros hijos también lloran
……….y ríen y comen
……….como todos los niños
……….aunque las pensiones de un marine
……….no alcancen
……….aunque sean de un héroe
……….un héroe pocho que se la rifa
……….y defiende a los Estados Unidos de América.
 

No ser la Power Ranger Rosa

 .

A VECES, las princesas salen de viaje
los súbditos saludan
deslumbrados
 
Clara no sabe qué decir
pero algo esperan de ella
palabras suaves
elocuencia elegante
un verso delicioso
y sin embargo
Clara no puede hablar
algo se le atora en la garganta
es un recuerdo
en un lugar inexistente
 
Clara balbucea
sus ojos perdidos
confunden un tiempo glorioso
con otro
 
Hay un lugar en algún lado
donde nadie le hace preguntas
mientras tanto, sonríe
 

Princesas para armar

 .
ELLA
 
Así es ella
odia
odia mucho.
 
El deseo ajeno posee
un cuerpo dos cuerpos tres cuerpos
que no son más que uno
una persona / que no es / ni odia / pero no ríe.
 
Está rota / se reconstruye.
 
Ella / no es una
pero sí de alguien
pero no
cuando lo dijo el intruso vociferante
sino cuando ella.
 
El odio no es triste ni feliz / el odio es escaso
se esconde detrás de los muebles
en las orillas de las ventanas
detrás del cuerpo que pertenece.
 
El odio descansa / pero nunca duerme.

Poema extraído de la antología Novísimas. Reunión de poetas mexicanas (1989-1999).

 .

 .

UNA SE COLOCA CON CUIDADO
sobre la línea
justo antes de caer
el cuerpo encuentra su propio equilibrio
se sostiene por poco
respiras
sueltas 
el músculo se expande
el agua cubre lo que tiene que cubrir
y el peso cambia
como si el cuerpo fuera extraño
como si salir del cuerpo
una necesidad apremiante
como cuando una se abandona en un extraño,
la confianza en el método
en los hombres con bata blanca que te observan 
la confianza que se agarra con fuerza de los bordes
inhala, exhala
mientras el cuerpo se distiende
y se abre

Electrocauterización. Algo como una llaga, Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2025

Izhar León. (Chiapas, 2004). Textos suyos se encuentran en diversas revistas digitales del país. Es estudiante en la licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericanas. Quiere ser poeta. Le gusta pasar su tiempo leyendo, conversando sobre libros y rodeado de gatos bonitos. Piensa que la literatura es placer y deseo, pero también la posibilidad de redimirse.

Opina