Poesía,

Fragmento del libro Réquiem, de la poeta joven Eclipse Román

EclipseRoman_

(Morelia, Michoacán; 2004). A temprana edad se decide por el camino de las letras, natural consecuencia de una formación desde siempre dirigida hacia las artes y el conocimiento. Por tal razón, abandona a los nueve años de edad la escuela formal, y comienza así, estudios autodidactas encausados completamente a la literatura y la escritura. Desde entonces se ha dedicado de tiempo completo a ellas. Lectora incansable, ha leído un amplio acervo de las más variadas literaturas, abarcando historia, teatro, poesía, filosofía, etc. Con la intención de reforzar su acercamiento con los textos originales estudia distintas lenguas, entre ellas la inglesa y la alemana. Teniendo una especial inclinación por las mitologías antiguas, ha estudiado y estudia una amplia gama de textos clásicos, entre los que caben destacar: hebreos, germanos, griegos y sumerios.


RÉQUIEM

La raza
maldita
esparce sus venas
colocándolas
una sobre otra
una junto a otra
en la misma
o mismo centro
que se dilata
que abre sus puertas
sus límites
sus ansias,
adelantando el paso
que da
la sensación del aire
que respira
a un tiempo
juntamente
que dilata
que dispersa
que distiende;
siendo el todo vena viva
que se mueve
y que palpa
en conjunción continua
el camino o vía
ascendente
que delata
tanto que tornado
el espacio en ínfimo
la división
y subdivisión
de afluentes
que confluyen
y se colman
en rebosante
dura corriente,
cual aglomeración de presencia
de disformes rasgos
y ademanes
que adyacentes
flácidos
horadan,
y que tocan
de sí tomando
en anterior aliento
impulso
que se sigue
declinando el peso
antes erecto,
cual al hundirse el cuerpo
precipita
en derrumbe
la caída
que trocada
mantiene
superficie adjunta
en miembro propio,
cercano más
cuanto doliente
en estado
y condición prodiga
toda angustia
o miseria,
apenas llegada vuelta
por contracción mínima
aire
que envolvente
entre trazados surcos
imparte
sin corpóreo esfuerzo
al organismo
la acción primera
de que es dotado;
así se yergue
la faz que tensa
en avance mantiene el vilo
sobre el suelo
que contempla
sobre sí atraído
por corto plazo
ajeno peso,
previo al desgarre que pendiente
toma
en instante sólo
aliento
sin seguir
el cambio
que al mudar de suelo
el rostro encuentra,
aun que misma
en materia
el ser no iguala
mutuos
mas inconscientes
lazos entrebraza
que la distancia
diligente
en uno funde
ansia
que apenas en interior
nacida crece
cabida habita
por brusco golpe
que el tamaño
acopla,
como entre oscuridades
sin azar
densas
penetrando
rompiendo
surge
donde el lugar
la selección posa
de las sombras
la imagen
hija,
cuando progenitor
más que ella
y menos alto
de su cuerpo
otorga nula
mas visible
forma
que al tomar
de él debajo
la tierra postra
y la en breve
cálida
abraza hermana;
igualmente
invade
raíz que esculpe
aquella en paso
febril,
pues postergando a vacío
la idea
del ánimo oscilante
sigue
insania,
que insensibles llagas
en postrando
miembros
flagela
de los actos
las cenizas
máculas
no arando
antes
que torneada
del cansancio
la semilla
resignada
frágil
no germine
surgiendo en tallo
y cual la flor
ramaje del tronco
firmeza
y reposo
ostente,
sin que
rompan
húndanle
antes enervadas
pasiones
que minando
tras él
en piedra
causa pronto
de la asfixia
abrieron,
pues llegar podrían
volátiles al seno
cual brasa
cenizas
mostrando al ojo
fuego
dolor
que inmérgele,
cual aquél
que negro
traspasable
al costado
ondula,
en ceguera
acaso más
cuanto de venerables
lazos
píos
el alma exime
culpable,
inocente
aun
cuando sobre abismo
víctima instigada
de puente
priva
que a contrario
borde
no a desasosiego
semejante
por juicio
y saber
lleve,
mas clara
antes divisa
mísera
la riba
a luz
de ajena
dicha
propias penurias
degradando
de expulsada
sueño
a vigilia confinado
sola
bajo exilio
intranquila
dormir;