Muestrario,

Muestra de Poesía de Guatemala: Pablo Sigüenza Ramírez

3.- Pablo Sigüenza copia

Raíces al viento

Tengo esta extraña costumbre
de exponer mis raíces al viento,
contar memorias y relámpagos
a través de murmullos y truenos.

Tengo el hábito silente 
de enredarme en el gris del día, 
en la trama misteriosa
de tu último sueño.

Tengo esta extraña costumbre
de trazar ramas eternas
hacia el centro reptil
del corazón del cielo.
.
.

Venas profundas

La gente de mi pueblo tiene venas profundas,
sangre anclada a tiempos de recolección y caza,
del cuarto sol al origen del maíz y la milpa.

La gente que nace donde yo nací
tiene arterias golpeadas y callos en las manos,
trabajo añejo que reclama un poco de descanso.

Es un pueblo que sabe de cadenas centenarias,
pero también cómo burlarlas.
Ha vivido libertad y resistencia,
segundo a segundo,
en contrasentido del tiempo que avanza,
jugando a la hamaca y al eterno retorno.

Los pueblos que son mi pueblo
saben hablar con el río y con el viento,
dialogan a media noche con la luna y las estrellas,
imploran la lluvia y ella les sonríe
en cada brote, en cada fruto.

Mi pueblo deletrea grises en el cielo,
viste colores en la piel,
reclama del sol la aurora
mientras juega con la oscuridad y una vela.
Las pieles morenas se curten con maíz rojo
………..y soles tempranos
tierra en las manos, en los ojos,
en los labios,
tierra por piso y pared,
útero ampliado en el tuj oscuro
y la esencia del ser humano en cada palmada
que da forma de luna a las tortillas.

La gente de mi pueblo tiene venas profundas
enlazadas a la estrella que antecede al sol,
origen de la vida posible sobre esta Tierra.
Arterias conectadas al torrente subterráneo
surgido de los ojos de Ixmucané e Ixpiyacoc,
la abuela originaria, el abuelo primordial.

Por herencia y camino, yo tengo venas profundas,
sé que usted… también.

.
.

Declaración local de Derechos humanos

Todos merecemos un mañana tendidos
en el bosque bajo cientos de pinabetes,
una tarde de lluvia y selva
nadando en el agua tibia del lago de los itzáes,
una tarde de neblina y serpientes voladoras,
un segundo en la Garganta del diablo,
un centenar de olas pequeñas
en las playas del este de la Habana.

Un gran arcoíris sobre nubes grises,
tejido en un güipil y pintado en un par de banderas;
un llanto amargo en soledad y tres vasos de alcohol,
una puesta de sol en el pacífico,
un discurso honesto al centro de la plaza,
una primera vez en la nieve,
aceite de coco en la espalda,
volar un cometa reventador de hilos.

Todos merecemos una temporada de cosechas,
el reflejo de una mirada llena de placer,
un colibrí en las manos, los ojos de un jaguar,
el canto de un cenzontle,

el recuerdo cotidiano de los ojos de la abuela.

Todos merecemos al menos un día de polen,
un rincón del mundo
……………libre de cualquier odio,
segmentos de camino con la mano trenzada
………a unos dedos
……………que también nos aman.


(Ciudad de Guatemala, IximUlew, 1978). Estudió agronomía en recursos naturales renovables y antropología. Fue parte de las asociaciones estudiantiles de la Facultad de Agronomía y la Escuela de Historia, así como del trabajo orgánico en la Asociación de Estudiantes Universitarios Oliverio Castañeda de León. Ha participado en los festivales internacionales de poesía Amada Libertad en El Salvador, 2018 y De poesía contemporánea de San Cristóbal de las Casas, México, 2019. También fue parte del festival de Poesía Llamarada de Tusa, de la Ciudad de Amatitlán en Guatemala, 2019. Actualmente construye junto a las escritoras Norma Chamalé y Candi Venló el proyecto Parutz’ Editorial. Ha publicado los poemarios, Entre la milpa, Editorial Universitaria, 2017, Repaso por un fuego interno, Ediciones El Rosario, 2019 y los cuentos cortos: Relatos verdes en escala de gris, MagnaTerra Editores, 2015, Ana es la luna y otros cuentos cotidianos, MagnaTerra Editores, 2017, Es el viento que llega alrededor del fogón, Editorial Alambique, 2021.