Reseñas,

Presentación de la antología De corazón urdimbre, de Socorro Trejo Sirvent

corazon

Una antología por mínima que sea, es motivo de celebración. Implica, por una parte, que cierto autor ya tiene una trayectoria, así sea breve, o de muchos años, en el ejercicio del oficio escritural, la más inocente y más peligrosa de todas las ocupaciones, como bien sabemos. A la vez, significa un reencuentro con cierto corpus, incluso un redescubrimiento, tanto para los lectores que hayan seguido la obra, como para el autor, quien junto a su editor pensará la nueva configuración de sus textos, la forma en la que se concatenen para conformar un nuevo libro. Una antología, que no es una mera compilación, representa un punto de inflexión. Clausura y principio. Volver la vista para elegir los frutos más representativos o los que correspondan a la intención, tono o, circunstancia vital, histórica o académica, si fuera el caso, del volumen a conformar. Ya la autora, la maestra Socorro Trejo, nos comentará lo qué significa en esta etapa de su vida la aparición de este buen libro, De corazón urdimbre, editado por el poeta Fernando Trejo y publicado por Carruaje de pájaros, en una edición muy cuidada, práctica por sus longitudes, además de bella en su diseño y, claro, por los poemas seleccionados, 20 composiciones, 20 estaciones de la imaginación poética, 20 momentos memorables de la obra de la autora chiapaneca.

En la presente antología se hacen presentes cuatro poemarios publicado entre 1991 y 2014, además de cuatro textos inéditos. También encontramos tres poemas publicadas en compilaciones colectivas de reciente aparición. Estamos hablando de 28 años desde la aparición de Para decir mañana (1991) hasta el día de hoy. Cabe señalar que el primer registro de su obra es de 1974, según una antología previa publicada en 2006 por el Gobierno del Estado como parte de la colección Biblioteca Popular de Chiapas, aunque en esta antología el más antiguo de los poemas es designado como “Nueve”, y formó parte de una primera entrega, merecedora de un Premio interuniversitario convocado por la UNAM en 1977.

Casi tres décadas de reinventar el mundo (desde 1991), de revelar nuevas relaciones entre los elementos de la realidad, casi tres décadas de contemplar y revelar al mundo desde la mirada prístina del que viene por primera vez a él. Hava y Adam el primer día de su creación. Soles de agua (1995) y Ventanas interiores (1999) son los nombres espléndidos de los otros dos poemarios de los que se tomaron algunos poemas para esta urdimbre.

¿Cuál el encargo sagrado del poeta? Nombrar, dar lugar a los seres y las cosas, hilar con su palabra, las primeras y permanentes relaciones en la vorágine de lo mutable, en el vértigo de nuestro paso por el mundo. Digo permanente pensando que la palabra poética ha de ser algo para recordar de dónde venimos y a dónde vamos. Ha de ser algo para decir mañana. Justamente, una virtud de nuestra poeta es elegir nombres memorables para sus libros. Hoy por ejemplo, Urdimbre del corazón. Bien sabemos que la poeta teje el tiempo, dorado por el río de su existencia.

¿Cuál es el motivo, el tema de la presente antología? Advierto, hasta donde me es posible como mero lector, que la nostalgia, más que la melancolía. No es la pesadez ni la celebración por el presente, ni la angustia o la esperanza de lo venidero. Es la añoranza de una mejor época, posiblemente anterior en años, en siglos, en eones. Es la intuición de aquello antepretérito, ese tiempo mítico del que solo alcanzamos a recordar ciertas imágenes sonoras. Miramos hacia atrás desde muy dentro, a las estatuas de sal en que nos convertimos, a través de la ventana interior de la palabra original, como nos muestra la poeta Socorro Trejo. Pero aquí no se llora lo perdido, se canta con intensa belleza para conjurar la ley de la materia, para rescatar lo inasible, mediante símbolos entretejidos que duplican lo ocurrido en una versión ideal, diáfana, plena.

Tiempo, cuerpo y escritura. Espacio, sujeto y existencia. Tres elementos configurados en el primer verso del epígrafe.

 Hilo mi historia sobre el telar del cuerpo.

Irrupción del silencio por el Verbo, el logos. Nadie, más que el yo lírico, nada arriba del cielo ni debajo de la tierra puede poner en movimiento el tiempo. Sin sujeto no hay historia. El poeta lo sabe e hilvana realidades en su escritura. Sin El cuerpo como territorio del tiempo, el tiempo como posibilidad de lo humano.

Hija, hermana, esposa, madre, amiga, artista, maestra o persona pública. Todo ello presente en su escritura. El ámbito personal, familiar es decisivo en la presente antología, como se observa en algunos de sus poemas emblemáticos, los más conocidos: “Mi abuelo Octavio”, “Carta al bisabuelo Raúl” y “Crónicas de mi padre”. La poesía como forma de vida en muchos sentidos acontece en la persona de Socorro Trejo, no como un discurso desvinculado de sus circunstancias. El yo poético y el sujeto se funden en la autora, como bien sabemos. Transparencia, emoción e inteligencia. Sí, en estos poemas se vuelvan no solo la experiencia y la anécdota. También la formación, tanto cultura general como las técnicas que tuvo a bien enseñar en sus incontables talleres y un aspecto a veces poco conocido y en ella valorado: la investigación, como un libro del que nos ocuparemos en otra ocasión,  Soledades en fuga (1997-98).

Hablar de la poesía de Socorro Trejo Sirvent (Tuxtla Gutiérrez, 1954) equivale, en cierto sentido, a tratar la sacralidad de lo cotidiano, la prístina candidez del que por primera vez se advierte en un mundo por principio bueno -<<muy bueno>> a decir de la Escritura-  aunque es un mundo acechado por el recio devenir del vértigo que anida en la existencia. Suspensión del tiempo, en la poesía de la autora chiapaneca, hallamos una suerte de inocencia contrarrestando la ferocidad de nuestro ser histórico. Bálsamo solar, bahía para los bienaventurados, la voz poética en defensa de lo propiamente humano: la libertad. Libertad de instaurar un mundo habitable: dar vuelta al paroxismo que esperamos desde el primer día: la muerte. Celebración de la vida, poesía apolínea, sí, más no por ello menos embriagada de una luz por momentos erizante. Poesía de los que se quedaron resistiendo la llegada del amanecer. Poesía de los que confían que el mundo ha de seguir, aunque siempre en la cuerda floja, frágiles estampas sujetas al azar.

Sus coordenadas usuales, las de todos: la familia, el amor, la muerte, la tradición. Los temas de siempre, sí, pero renovados con el vigor que muchas veces menoscabamos en virtud de la persona que pensamos conocer, del ser público. Solemos desconocer la obra de la artista y nos desviamos en sus innegables virtudes y quehacer de promoción cultural. En defensa de la Palabra, la que ha de sobrevivir por varios años, el decir que nos supera, es un privilegio descubrirnos a través de versos de carácter intimista que a la vez reflejan verosimilitudes que a todos sus lectores nos traspasan. Poesía escrita por la Mujer, libre de la contaminación ideológica, escrita desde la contemplación, desde la inmediata captación de sí y de lo otro, de los seres y las cosas, sucesos y momentos con los que dialoga y a los que nombra en el oficio bautismal reservado a los videntes (vates), los que ven las cosas como son y al verlas les dan un sitio, los que reconfiguran con el verbo, en una traslación de las coordenadas a las que estamos habituados: podemos significar más, ser más. Una poeta que hace uso acertado del lugar común, que nos permite el acceso a la palabra original sin más velo que la disposición de ánimo.

De corazón urdimbre, representa una oportunidad de acercarse a la poesía de una de las autoras si bien, más conocidas y apreciadas en Chiapas, no siempre leída con la atención que la poesía, la verdadera, genuina, la de siempre, merece. Sea este par de cuartillas una invitación a la gozosa y atenta lectura de su obra..Más que una sucesión de elogios, es una invitación a conocer su obra, a que adquieren esta antología y no solo una: es un libro para compartir, para obsequiar a quienes más estimen.


José Natarén (1990). Estudió física y matemáticas en la Unach. En 2013 organizó el Homenaje al poeta Roberto López Moreno. Ha colaborado en investigaciones de literatura y filosofía de 2013 a 2018. Ha escrito ensayos sobre la obra del poeta Armando Duvalier, publicados por Coneculta-Chiapas en 2016 y reseñas publicadas en el Diario de Chiapas. Actualmente colabora en el Instituto Tuxtleco de Arte y Cultura.