Poesía,

Seis poemas de María Luz Albuja Bayas

MariaLuz Albuja

María Luz Albuja es una de las poetas ecuatorianas más importantes de la actualidad. Sus poemas, bellos y profundos, tienen una musicalidad que lleva de la mano al lector a sitios desgarradores y crudos, a veces tristes y siempre llenos de reminiscencias. Son poemas bellos, pero dolorosos. Es con enorme gusto que presentamos esta muestra de su poesía en Carruaje de pájaros.

Manuel Iris


TIERRA

El cigarrillo quema su papel de arroz
al consumirse en el fracaso de las hojas.
Así, los que desearon a mi madre se diluyen
bajo el manto de la piel
como tragados por un delta.
Ellos no saben que este olor a palo santo
es ella
que el ojo de agua en la pared
es ella
que el fuego oculto bajo el lodo
es también ella entre los jeroglíficos del humo.

Los que desearon a mi madre no sospechan
que en el caudal de todo río va su sangre
y puede más
y los destroza.

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RECODO

Tú siempre al filo del infierno
de obsesión en obsesión. Siembras.
Incubas. Despedazas.
Vas a rasgar, dices, mi foto
quieres volver al tiempo blanco en que no existo.

Ya ven, mamá, llora en mi pecho
la sal ardiente cerrará tus cicatrices.
No existe nada más allá
salvo una hendija que sucede por sí sola:

recordarás cómo se puede armar un ojo
recuperar un par de piernas
tal vez nada
algún lunar, el estrabismo, la ceguera.

Intuiré cómo es la muerte
recordarás cuánto el hastío.
Quizá podamos estrecharnos un segundo
recuperar un par de piernas
tal vez todo.

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JACULATORIA

Sea mi cuerpo el alimento de los peces
cuando no pueda verme más en tu regazo
muy lejos ya del graderío que ocultaba mi secreto
donde mi amor no podrá redimirte.

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ASEDIO

Cansada de batallar
me tenderé junto al agua
para sentir cómo hundes tu mano por el orificio de mi garganta
en busca de algún tesoro.
Pero amenaza no serás entre los bellos eslabones de mi esófago.
Trituraré tus ligamentos
la transparencia casi muerta de tus uñas
cada cartílago, la piel, los aguijones.

Cuando te encuentren
no habrá nada más que ruinas.
Habré conseguido, innecesariamente, salvarme.

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TRIP

Los pies de mamá, suspendidos en el aire, se balancean
toda ella una lámpara que acaso esperaba algo
apagada de pronto
mamá como una hoja a punto de caer.
Bajo su cuerpo suspendido, una jeringa
mamá en estado de levitación
ya no ignorándome o mirando al techo
ya no callando al verme llegar
ya no tragándose mi nombre.
Mamá con los ojos desorbitados
y el vómito sobre la túnica escogida para la muerte.
Majestuosa y grotesca
mamá, pintura medieval para el desgarramiento
dos bolas blancas sus ojos
un colgante de esmeralda su cuerpo
la joya más absurda
la vergonzosa piedra que no quise llevar expuesta.
Apagada de pronto, mamá
no sé qué hacer.
Tal vez no fue así
quizá saltó por la ventana o la mató el tipo de las jeringas
tal vez cayó del cielo donde solía refugiarse
y quedó presa en esta cuerda que ahora la mece despacio
al antojo de la brisa.
Mamá junto a una ventana por donde ruge el mar
acompañada por el romper de las olas
teñida, de pronto, por el crepúsculo
sus ojos dos bolas de luz
yo el peso muerto que la arrastró al fondo del agua
tal vez se ahogó
tal vez hoy, con mi mano en su frente,
le suplico que escoja un final distinto
aprieto la bomba de la morfina
y me voy
como si elegir fuese igual a ser libre.

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TREGUA

La voz de mi madre se esparce en la casa
me pregunta si voy a comer
si he lavado la ropa
si esta noche bebí demasiado.

A veces vigila por el cerrojo
esa extraña manera de comprobar que se ha ido
y que estoy
aunque me camufle en el entablado
o pretenda estar hecha de vidrio.
La imagino llegar sin caderas ni espalda
sin los párpados en hilachas protegiéndola de la luz.
Puedo oír cómo exhala al marcharse
con la paz de quien sabe
que morir no es derrota
y que estar aún con vida
no es triunfo.


(Quito,1972). Magíster en Estudios de la Cultura con mención en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Andina Simón Bolívar. Ha publicado los poemarios Las naranjas y el mar, Llevo de la luna un rayo, Paisaje de sal, La pendiente imposible y Detrás de la brisa. En novela ha publicado En caso emergencia (no) rompa el vidrio y Maura. En 2017, la Academia Hispanoamericana de Buenas Letras le otorgó el premio Dámaso Alonso en la categoría Creación Literaria. Obtuvo el premio Proyectos Literarios Nacionales, otorgado por el Ministerio de Cultura del Ecuador en 2008. Y sus dos novelas ganaron el premio Darío Guevara Mayorga a la mejor obra publicada en su categoría (2017 y 2019). Su obra ha sido parcialmente traducida al inglés, portugués, francés, italiano y árabe.