Poesía,

Seis poemas de Sllenii San Gabriel

Sllenii

(Huatulco, Oaxaca, 1987). Estudió la licenciatura en Lengua y Literatura Hispanoamericana y una maestría en Letras Mexicanas del Siglo XX. Sus poemas han sido antologados en Desde el fondo de la tierra: poetas jóvenes de Oaxaca, Cartografía de la literatura oaxaqueña actual, Una ciudad llena de fantasmas. Estudios sobre Joaquín Vásquez Aguilar y en la antología Para curarse el encierro, 13 poetas oaxaqueñas. En 2007 publicó el poemario Vértigo de golondrinas. Actualmente imparte clases de literatura en el nivel medio superior en el estado de Chiapas.


POEMAS

Comprendo que mi tristeza
no frenará la hierba.
Si los tallos vacilan
será sólo por el viento.
Wislawa Symborska

Es un pájaro rojo la felicidad,
tímido y temeroso hasta del aire de su propio vuelo,
asustadizo y frágil
pequeño y gracioso,
libre de su peso,
ajeno a los segundos,
pleno en su existencia
de cielo fugaz,
claro y engañoso.
Es un pájaro frágil la felicidad,
escurridizo,
miedoso hasta del roce de sus plumas propias,
tembloroso en la sonrisa de un amigo,
estático ante la seriedad del que es amado.
Es un pájaro falso la felicidad,
preciso y frívolo como la punta de sus plumas,
navegantes del aire, musas del suspiro,
hojas inseguras del árbol caído,
basta un tórrido soplo del desaire,
una ingrata neblina del azar,
para detener su vuelo,
para quebrarle las alas,
para perderlo de vista
en la transparencia ambarina
de un atardecer de invierno.
Es un pájaro triste la felicidad,
vagabundo del viento,
ave del destino.

Abriste la puerta de la jaula,
mi corazón de colibrí,
nervioso, microscópico, etéreo
palpitó desordenado y febril,
vertiginosamente apresurado,
y al compás del aleteo de sus alas,
regresó nauseabundo por la despedida,
ave negra de rapiña
que en su pico
desmenuza la esperanza.

I
Frío,
aliento fugaz de libélulas al viento,
bruma, brisa,
brasa de cenizas que en el viento se deshacen,
frazada tibia de mañanas en los cuerpos,
fantasma fálico de sábanas suaves.

II
El destino está en el frío
en la dulzura gélida,
en el viento del ave que bate sus alas
sin gloria
sin la desazón de quien busca un rumbo.
En el frío que cala la cal de las paredes,
y humedece todo.

Coordenadas
I
Me sumergí
en otra latitud igual de lejana que la mía.
Quise hacer de mi mirada una brújula,
jugar a los pasajeros perdidos
para que mis pupilas lo guiaran.
Él quería claridad,
un ojo de agua pura,
no el ámbar sin pulir
de estas turbias piedras de mis ojos.

II
En mi mapa figuraban todas sus constelaciones
eran luces neón señalando el camino;
me aferré
como a mis únicas estrellas náuticas,
apuntando siempre al sur.

III

Yo era una estatua de sal
a la espera de sus ojos de agua.

IV

Escondo de mí misma la maleta.
Una vez la abrí
y la vida,
curiosa se asomó.
Necia Pandora
¿Se le habrá resbalado como un pez mi más húmeda esperanza?

V
Tengo una intuición de veleta
y el alma perdida en el sendero
siguiendo a una bandada de pájaros en vuelo.
Las aves no temen al cielo, pienso
y rezo porque al anochecer se encienda un faro.

Un mal día uno se ve
tomando las más crueles decisiones:
La terapia o la poesía
la ligereza o el orgullo;
la pasión o la tristeza,
el objeto del deseo o el deseo de ser objetos,
el sentido común o el sinsentido.
Un mal día las más crueles decisiones
nos toman
(y nos damos cuenta).