(Los Mochis, Sinaloa, 1974). Poeta, editora, creativa gráfica y gestora cultural independiente. En 2012 funda y dirige la revista mensual de poesía Frontera Esquina y Nódulo ediciones. En 2015 y 2016 forma parte del jurado para el Premio Nacional de Poesía Tijuana. Actualmente es beneficiaria del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) Sinaloa en la categoría de Creadoras con trayectoria. Ha publicado: La noche sobre el rostro (2010), Antología de poesía La Ciudad, encuentros y desencuentros (Nódulo Ediciones, 2016) y Estanques de Arena (ISIC, 2022).
LA ERRANCIA DE TUS PROPIOS DÍAS
Intento ser nada, alejarme,
apenas si puedo verme
colocada en ciudad luz y los abismos
punto de partida para expandir mis pensamientos
hacia la jornada desconocida,
pretender el pan, la casa, la sobrevivencia,
¿cómo escapar a una misma?
Ayer leí a un poeta que escribe en bancas solitarias,
manifiesta su ínfimo deseo de partir,
evoca la muerte como un souvenir de literatura
siembra versos como si fuesen plantas de un jardín del tedio
el poeta atrapado en sus múltiples realidades del ser
apenas si puedo imaginarlo con su pulcra y llana vestimenta,
su esbelta silueta expresa como un reservado haz luminoso
que se desplaza en la errancia de sus propios días.
Así vamos todos, no algunos,
qué hacer cuando te sientes pleno
con un manojo de palabras atadas a tu puño,
cuando lo más básico satisface el ejercicio de tu persona
y los otros se apiadan cruelmente de la nulidad de tu vida.
Hacer, producir, creer que podemos elegir,
Somos una cifra prescrita por alguien mas
Seres encorvados dispuestos en el conglomerado virtual
¿Libertad, quién la nombra, quién aspira a su sueño?
Nos han incrustado a un carril visual interminable
nuestros dedos pierden sensibilidad,
exploran cavidades inexistentes y palabras mal escritas,
las manos se aquietan, toman forma común,
la moldura horizontal de un móvil.
Evolución, masividad,
los nombres de la humanidad son todos conocidos
¿qué puede sorprenderte?
acaso el intelecto y la pose diáfana,
el discurso elocuente, ininteligible,
acaso escuchas esta música antigua,
miras la ventana al despertar,
cortas la ración de pan justa y sirves el café
dialogas contigo en soledad.
Aquí no caben palabras de otra naturaleza
el ingenio, la agudeza, tu sabiduría,
tus personajes, todos tus solitarios, despiadados héroes,
tus ciudades amuralladas, incendiadas,
reposando en el bronce de la inmortalidad
en el cansancio de tus círculos oscuros, condenatorios.
La vulnerabilidad nos entrelaza.
Hay un pistón que inyecta venenos blancos
con la precisión de un salario y jornada obligada,
la muerte ha perdido dignidad, ya no habita la sombra,
es una cifra diaria que se registra en la estrategia,
no hay orfandades reales, ni nostalgias de un tiempo pasado
observadora distante y laborable, la mirada es una
columna enganchada a una forma de evadir la realidad.
.
EL DORSO IMAGINARIO EN EL CONCRETO
Cómo hablar
sobre esta densidad y aturdimiento,
de la rubricidad del día que deja frutos de luz
en lugares no habitados,
esa claridad que murmura poemas no escritos,
y muestra pliegos de papel empolvados
en la repisa de un inservible escritorio,
los abrochados gestos situándome
como un ser funcional que,
sin caminar por alamedas o arenales,
coloca el dorso imaginario en el concreto
y mira fugaces estrellas
que no arrastran en su caída deseo alguno.
Nada soy, acaso un resignificado
involuntario de mí misma
un monumento construido
a la insonora fauna del olvido.
.
EL SITIO DE LOS DESAFECTOS
Este es el sitio de los desafectos.
Tiempo antes y tiempo después
T. S. Elliot
He reconocido la crueldad de abril,
sus múltiples flores y paisajes,
he reconocido cierto rostro y la contrariedad
de palabras sustraídas en lo inasible de tu boca.
Esto pides, una forma de ceguera al sujetar tu cuerpo,
un silencio sesgado cotidianamente
por impulsos e inercia a tus propias obsesiones.
Aquí en mi sitio, es decir,
la extensión de sueños y fronteras esculpidas
como espejo de un tiempo inmemorable
y testiga al fin, del deceso cotidiano,
de amores espectrales vueltos hacia sí mismos,
aquí, en este templo, solo habita una mujer
que da forma a columnas versales,
a la mudez de palabras tejidas
en complicidad de su propio desaliento.
Estos poemas forman parte del libro en proceso: Cartografía de una ciudad fragmentada, del proyecto apoyado por el Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales.





