Poesía,

Tres poemas inéditos de Adolfo Castañón

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Foto: Rodrigo Rojas Mckenzie.

(Ciudad  de  México, 1952). Poeta, traductor, escritor, editor, lector y estudioso de Michel de Montaigne, Alfonso Reyes, Octavio Paz, Gonzalo Rojas, Ramón Xirau, Alejandro Rossi, George Steiner, Jean-Clarence Lambert, Paul Ricoeur, Roland Barthes, Jorge Cuesta, Louis Panabiére, entre otros autores. En La campana y el tiempo, La tercera mitad del corazón y Local del mundo, ha cosechado su obra poética. Sus ensayos sobre autores y obras se han recogido en Arbitrario de la literaratura mexicana, América Sintaxis, Por el país de Montaigne y Alfonso Reyes, caballero de la voz errante. Su ejercicio literario se ha entretenido además en los ensayos sobre cocina y gastronomía envasados con el título Grano de sal y otros cristales. Dirige para la editorial Bonilla y Artigas una colección, Las semanas del jardín. En 2008 mereció el Premio Xavier Villaurrutia y en 2018 el Premio Internacional Alfonso Reyes. Es secretario de la Comisión de Consultas y secretario de la Academia Mexicana de la Lengua. En 2005 el Gobierno de la República Francesa lo designó Caballero de las Artes y de las Letras.


POEMAS

1. El agua y las manos

Antes de saber
leer y escribir
aprendí a lavarme las manos
Aprendizaje tan longevo
como el agua que enjuaga
Nadie sabe nunca si lavó
bien las manos
Muchas veces
me regresaban
en la escuela
o la casa
a que me las volviera
a lavar
Hay que acariciar
una mano contra
otra sosteniendo
entre las palmas
pastilla del jabón
como si fuese una ofrenda
para el agua
Enjabonar las muñecas
las uñas
el espacio
entre los dedos
a veces extender
el masaje del agua
hasta la cara
Lavarse la manos
es un arte y una ciencia
pero se debe saber
que es casi imposible
limpiar la sangre
derramada
En China
el carnicero
probaba su arte
destazando un buey
sin derramar
con su hacha
una gota de sangre

Al concluir
se lavaba las manos
preguntándose
si el agua
que enjuagaba las
manos era la misma
que las había enjabonado

Enero 12, 2017

.

2.

El poema llegó y toca a nuestras
puertas como un pordiosero
o vendedor de puerta en puerta
que practica el cambaceo,
la venta de pinturas u óleos
de aceite: libros, biblias, ropa, etc,
incluso muebles.

El tema del «futuro cercano»
pone en el tapete de la discusión
lo que significa leer:
la exploración de ese sentido
de ese significado
es por así decir nuestro nido,
nuestro nicho.

.

3.

El usuario de una computadora
está acostumbrado
a que del lado derecho de la pantalla
aparezcan imágenes con publicidad.

Yo no termino de acostumbrarme.

Por eso pongo una bufanda, un calcetín
o una manga de camisa
para impedir esa intromisión.
Eso me da una sensación de libertad,
tal vez ilusoria pero eficaz.

Por ahí, me digo,
puede empezar el poema.