Poesía,

Tres poemas inéditos de Paloma Chen

PalomaChen
Fotografía: Ona Cano para el medio La Directa.

Paloma Chen (Alicante, 1997). Ha estudiado Periodismo (Universitat de València), Filosofía (Universidad Fudan) y Construcción y representación de identidades culturales (Universitat de Barcelona). Obtuvo el Premio Nacional de Poesía Viva ‘L de Lírica’ en 2020. Es autora del poemario Invocación a las mayorías silenciosas (Letraversal, 2022, finalista del Premio Mandarache) y del poemario-app Shanshui Pixel Scenes (2023). Sus poemas han sido incluidos en antologías como Matria poética: una antología de poetas migrantes (La Imprenta, 2023) y Última poesía crítica. Jóvenes poetas en tiempos de colapso (Lastura, 2023) y traducidos al inglés por Lawrence Schimel y Julia Conner para World Literature Today, Modern Poetry in Translation, Poetry Northwest y Action Books.


BDS (Boicot-Desamparo-Sospecha)

Los padres blancos nos dijeron: “Pienso, luego existo”. La madre Negra que todas llevamos dentro, la poeta, nos susurra en nuestros sueños: “Siento, luego puedo ser libre”.
Audre Lorde

Traiciona tu blanquitud
Traiciona tu masculinidad
Traiciona el capital
Traiciona la chinitud
Traiciona el imperio
Traiciona tu edad
Traiciona tu ciudadanía
Accepta la sospita
Traiciona tu pasaporte, tu fe, tu historia
Traiciona la Universidad y la Literatura
Traiciona. Traiciona. Traiciona
Traiciona tu estado, tu jefe, tu cultura
Traiciona tu quietud
Traiciona tu futuro, tu profesión, tu empresa
Traiciona tu naturaleza, tu propiedad, tu gula desatada, tu deseo
Traiciona tu patria
Traiciona la unidad de España
Traiciona la culpa, los mitos
Traiciona la lengua, los siglos
Traiciona la traición
Traiciona la paz, el desarrollo, la línea
Traiciona la guerra, la teoría
Traiciona el saber
Traiciona el poder
Renuncia a tu centro, desvíate hacia los lados, gira y tuércete
Renuncia a las recetas, renuncia a los “buenos días amiga, hoy te enseño step-by-step”
Desespérate. Desespérate por no saber si se acaba el día, si la noche empieza, si se puede ser lúcido en lo inútil, lento en lo ágil
Sé un fósil pero vive
Sé un feto pero muere
Sé un fracaso
Sé un fracaso
Boicotea el pensamiento, la moral
Traiciona tu casa, tu comodidad, todo aquello a lo que llamas hogar
Traiciona tu coche, las tareas en listas, los poemas de Instagram
Renuncia a Instagram o Instagram te renunciará
Traiciona a Occidente, la academia, la educación, tu agenda, el reloj, las horas de entrada y de salida, los premios de poesía
Abraza la flor, abraza el barro
Abraza tu vejez, tus arrugas, tus mono-párpados, los fluidos, los orgasmos y casi-orgasmos
Abraza a las amigas, traiciona el patriarcado
Defensem l’horta, soscavem la por, la desazón, el cansancio
Abraza fuego y hielo, la espera, el cielo, los poemas de Falcón y Zurita, la luz, el tedio
Boicotea el pacto
Traiciona la performance
Abraza el bostezo, la ruptura, el desarraigo.
Abraza el alimento, la hoja en negro, lo nebuloso e inconmensurable, lo que te dije ayer ordenando la nevera, aquello raro que se comió a Mark Fisher
Canta la tinta, el dolor, el insecto, la nada, los seres, el plural, la duda, la voz, el espíritu, el fallo, la ausencia, el sonido, el desgarro, el desamparo
Canta la memoria
Canta la tierra
Traiciona el abismo
Traiciona. Traiciona el 1492
Traiciona la Nakba
Traiciona Torre Pacheco
Traiciona todos los “hoy no me pronuncio para conservar lo que logré con tanto esfuerzo”
Traiciona. Traiciona. Traiciona
Abraza el suelo, los rituales, las lecciones de la infancia, los amantes y la infinita tristeza en su mirada
Traiciona.
Traiciona un mundo que te traiciona
Boicotea un mundo que te boicotea
Renuncia a tu feminidad, a tu género, a lo humano, a lo perverso
Abraza si te quedan brazos
Boicotea si te queda mente
Traiciona si te queda corazón

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Ocho casas

Recordar es despedirse una y otra vez.
La primera casa. La segunda. La tercera. Y así, hasta ocho.
Las mudanzas tienen algo de cielo y de infierno. De empedrado suave y huesos claqueantes.
¿En qué casa de las ocho diste tu primer beso?
¿En cuál apretaste con fuerza los nudillos y la rabia se pegó a las paredes? Como el olor de un animal muerto, despellejado con la conciencia del carnicero de Zhuangzi.
¿En cuál los labios de tu madre se fruncieron, entre lo dulce y lo amenazante? El rostro tallado en piedra, perfil augusto, serenidad contenida en una blusa abrochada a manotazos.
¿En cuál leíste a Rulfo y te pasaste la noche soñando con Comala? Te lo recomendó alguien que aún aparece en ciertas fotos pero no en tu memoria.
Quizá tu primera casa tenía un pasillo largo en el que tus sollozos se mezclaban con los ladridos punzantes de los perros.
Y tu segunda casa tenía a otra niña de vecina, de lacitos rosas y vestido plisado. Olía a naftalina y recogía hojas de palmera con la determinación de una santa.
En tu tercera casa la litera era tan alta como la vergüenza por tu sangre.
Y en la cuarta el zapatero medía tan poco como el orgullo por tu vida.
La quinta casa duró lo justo, como la perseverancia por aprender los códigos de los adultos, terribles y hermosos como soldados durmiendo a merced de la hierba.
Y la sexta tanto como el café negro que sorbía, tan serio, tu querido padre, y su máscara de metal y melancolía, tan impenetrable y frágil.
No sé dónde se me perdió la séptima casa, o si me perdió ella a mí, entre las sábanas buenas que se reservan a las invitadas.
La octava casa tiene un jardín de esculturas. Me acerco a una: le soplo en el oído que me cambiaría por ella solo para conservarla.

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Letrero

Para aprender un nuevo idioma hay que
afinar la voz hasta que sea transparente
y case con el agua
Un rayo de sol que golpee
las ventanas de todos los lugares
de la tierra.

Hablamos
los idiomas imperfectos
de los animales bípedos.
Esculturas de jade
congeladas en el momento
del nacimiento.
Suplicantes
del arrullo de una madre,
la que nos lanzó el mundo.
“Lo mejor está por venir”,
y con un solo gesto
hizo imperio de sangre y de fuego.

¿Cómo contradecir a una madre?
Si ella dice que dancemos
en las insípidas fauces
del terror
hasta que la trabajadora social
nos separe.

¿Quizá aprender un nuevo idioma es
contradecir a una madre?
Firmar las envolturas óseas
con los apellidos más infames
Discernir con precisión
qué es polvo
y qué es desagüe.

Si no quiero que me toleren,
si lo que quiero es que me deseen
como hace una madre…
¿Cómo oso contradecir el sol,
el río, la planicie?
¿Cómo oso contradecir los sustantivos
anteriores a mi carne?

Solo aspiro a la palmera del parque, la uña de Rosario, el letrero que marcaba un camino y al caer señala el contrario.