Reseñas,

Un puñetazo en la pared: apuntes sobre Lo puro puesto, de Víctor Hugo Díaz

Puñetazo Imagen-encabezado CP

Editorial Cuarto Propio, Santiago, Chile, 2018

Jessica Freudenthal Ovando

Cierras tu puerta con seguro, pero dejas las ventanas abiertas, declara el yo poético de Lo puro puesto, inquietando y asediando al lector. Esta voz describe con precisión situaciones aparentemente fugaces, escenas secundarias que producen sentimientos de incomodidad y rechazo en los lectores. Así, las imágenes del poemario se construyen desde la memoria de un instante: Lo mismo que demora encontrar/ una moneda esquiva en el bolsillo/ hasta que el mendigo termina de pasar / y vuelve a ser invisible; también desde reminiscencias indelebles como la que se evidencia en el epígrafe: Nunca tuvo soldados de plomo, tampoco de plástico / jugaba con piedras. Esa es la sensación de incomodidad que presenta Víctor Hugo Díaz en este su más reciente libro.

Llevar “lo puro puesto”, no tener nada: jugar con piedras, islas que nunca han visto el agua, desperdicios sobre tierras depiladas, tardes sin viento…. Tal vez por ello, las construcciones gramaticales de este libro prefieren los adverbios de negación: una sorpresa que nunca sirvió; o el deseo de Feliz Cumpleaños que nunca, nunca se cumple; tampoco el vidrio polarizado antibalas CNI / que al final alguien bota de su casa / para obtener la clave de la caja de seguridad / donde se guardan los recuerdos que nunca serán. Nunca, nadie, nada… Crean el efecto de la desolación. Quizá sea esta la “vocación de perder”, de vivir y escribir, de [in]existir; descrita por un maravilloso epígrafe que resume el uso de los adverbios de negación utilizados a sabiendas para generar mayor sensación de perturbación, vacío y desolación: “… nos envidian porque cada momento/ puede ser el último, nunca elegí nada / nunca seremos más jóvenes / y nunca, volveremos aquí. / Aquiles, Troya, 2004.

“Nadie” es el receptor interno de estos poemas dirigidos a los olvidados y al olvido, a lo que es ilegible, no codificable, pero “visible entre dos espejos mirándose frente a frente”: Huellas faciales involuntarias en el parabrisas / que nadie reconoce nadie interpreta / y menos aún recordará[.]

En los espacios de Lo puro puesto todos parecen muertos en vida. En esas zonas en que la memoria es casi imperceptible -como una tela de araña transparente: y castillos de arena antisísmicos / que al día siguiente nadie recordará / si alguna vez fueron construidos. En el espacio de las urbes desérticas sólo permite cosechar propinas y contemplar animitas en terrenos baldíos.

Por otro lado, el espacio de Lo puro puesto avanza desde las áreas internas de la memoria, que recorre castillos de arena, “pueblos de animitas”, la ciudad, habitaciones, las estaciones del metro, los supermercados y fábricas, construcciones en progreso, casas deshabitadas, teléfonos públicos, restoranes llenos y calles vacías.

En estos lugares se repite la imagen y acción de abrir y cerrar la puerta. Puertas: del metro, del supermercado, de una reja…Quizás metáfora de la memoria, del tiempo o de las leyes impuestas. Sin embargo, cuáles estatutos más incorruptibles que el tic-tac del reloj y el de la reminiscencia de aquello que, aunque no queremos, es imposible borrar: Como ese día de sol a mitad de mi peor invierno / que se equivocó de dirección, de calle, de país / de departamento / y se metió por la ventana muy temprano / sin ser invitado. No hay puertas ni cerrojos para el paso del tiempo, para las estaciones y la luz. Cerrar la puerta no sirve de nada.

Las escenas de Lo puro puesto son, evidentemente, secundarias. Incluso escenas que cualquier director sería forzado a borrar de un film mainstream. En vez de ver el impactante choque del auto a toda velocidad, volar por la autopista, vemos, en Servicio de postventa, uno de los poemas más impactantes, una calle donde los policías clasifican los vehículos recién accidentados. Allí los “objetos culpables” y sus restos tienen incluso la capacidad de almacenar información de “encuentros y despedidas” En este texto parece que a lo lejos escuchamos la voz de un oficial: -Ahora son importados, de todos los continentes / pero igual después terminan aquí/ llegan desde cualquier camino público / de mala muerte / que al menos una vez sirvió para algo.

Los personajes de Lo puro puesto no son los del mainstream, salen de las curvas de la muerte y las animitas, de las escenas del crimen, de los departamentos vacíos…También son barrenderos del peso y del tiempo, gatos kiltros, trabajadores del frigorífico, adolescentes que empuñan armas por décadas, migrantes, locos y cómplices, alguien que se limpia el culo sin saber quién lo ensució, esos, los que nunca saben a cuál especie pertenecen; unidos todos por la vocación de perder. Los personajes de este libro nadie son, nada tienen: así lo encontraron, nada en las manos. Fantoches, extras y secundarios que encallan en los espacios de la muerte y la desesperanza: Hay un edificio donde nadie está vivo / departamentos de un metro cuadrado / bajo tierra.

Pero ello tampoco importa, ya que nadie ni nada será recordado. El olvido y la memoria son un juego peligroso: las calles cambian de nombre con los nuevos gobiernos. Por ejemplo, en “No hay vacantes” leemos: esa hora del frío / o el crepitar leve de un cigarrillo de contrabando / que se termina de quemar, mientras todos lo olvidan, y las voces de los personajes tampoco son capaces de recordar por el alcohol, por las drogas, por la angustia o la desolación.

Aquí otra muestra: Cuando al lado sólo hay dinero falso / y la respuesta es: no me acuerdo / no sé lo que hice ayer… …era el último Teléfono Público de monedas / solo  en el Centro Comercial/mientras nadie llegaba / por el camino bloqueado huérfano de pies. “Se inicia el cierre de puertas” es el poema más inquietante en relación a la temática del olvido y la memoria: Pero ya actuaba raro / parecía imitar los gestos sospechosos / del policía viejo y enfermo dado de baja / que todavía en su cabeza / cada mañana / persigue al verdadero culpable / del terrible delito de olvidar [.]

En cuanto al lenguaje de este libro, es un lenguaje voraz, hambriento: Desde aquí despegan aves marinas que vuelan sin ninguna razón continente adentro / No se alimentan de peces / son bandadas de aviones de guerra / buscando presas, ojalá dormidas. Los objetos cotidianos, aparentemente comunes son culpables: los lápices no saben escribir, la madera habla, donde las cajas de cartón todavía están ahí embalando objetos y evidencias del crimen, etc.; y las geografías quedan siempre inconclusas: cruzamos el desierto “chileno” y llegamos al “mexicano” sólo siguiendo las huellas de la muerte. De esta manera, el epígrafe del chiapaneco Jaime Sabines es cabal y rotundo para enfatizar las intenciones y efectos del autor: La poesía ocurre como un accidente, / un atropello, un enamoramiento, un crimen; / ocurre diariamente, a solas, / cuando el corazón del hombre se pone a pensar en la vida.

 Víctor Hugo Díaz condensa en el poema “Mano de obra” varios de los efectos de sentido y líneas de lectura de Lo puro puesto. Aquí unos versos:

[…]como el Caballero que perdió a su yegua sobre la mesa de azar/ interpretando un papel secundario/ frente a las cámaras de vigilancia/ antes del desastre y la fiesta/ donde el humor es otro órgano sexual.

Hay una presa que no sabe que la observan/ Una mascota liberada en su hábitat natural
que no es otra cosa que la juventud/ donde el único miedo, es no sentir miedo.

Cada día llegan nuevos vecinos, extranjeros / que cierran sus puertas con seguro
pero olvidan las ventanas

Al final me quedo con la idea de que Lo puro puesto sólo puede definirse a sí mismo, con los versos de su autor:

Es así, tan definitivo
tan violento y suave
como un puñetazo en la pared.

 La Paz, Bolivia, marzo de 2019.


MUESTRA DE POEMAS

A todo eso que es visible,
a lo que sucede entre dos espejos, frente a frente,
mirándose.

Lo puro puesto

“En este negocio nada se fía –Te juro, nada tengo
lo puro puesto, mi odio.”

Hablar con extraños, No tocar

JUGAR CON PIEDRAS

Teniendo que elegir sólo una
en la playa más pedregosa.

El ridículo o el ruido de una piedra hacen mirar
girar la cabeza siguiendo el movimiento
a velocidad de batalla

bisagras vertebrales oxidadas
de mala calidad
y las partes del cuerpo más valiosas
acariciadas en épocas de abundancia

Lo mismo que demora encontrar
una moneda esquiva en el bolsillo
hasta que el mendigo termina de pasar
y vuelve a ser invisible

“cuerpo joven que escucha
una canción tan vieja…
…alguien que llama o toca el timbre
hasta quedar fuera de alcance”.

No debe haber tacto con la tela transparente
Solamente observar el estampado
diseños de insectos voladores
Textiles de araña MADE IN CHILE
puestos a la venta
en casas deshabitadas
mientras se gana territorio enemigo
y crece la vocación de perder.

Antes del ataque
jugar con piedras es sinónimo de vitrina rota
de espejos nuevos o packs de cerveza vacios
traiciones de plástico
y castillos de arena antisísmicos
que al día siguiente nadie recordará

si alguna vez fueron construidos.

MATERIALES LIGEROS

Las pisadas de los que huyen
se pueden escuchar durante la sequía

son el crepitar de flores
y pastos muertos del año anterior
donde cada paso dice algo

historias inconclusas que suceden
entre Estaciones del Metro
o construcciones de material ligero
que los puertos y el aburrimiento
de no sentir miedo se llevarán

odios amados que se cocinan por horas, un día a la vez
a fuego lento durante años
en este vertedero de puertas abiertas;
pero clausurado a los que piensan en escapar.

Islas que nunca han visto el agua
apenas calles pavimentadas
y explosiones extranjeras fabricadas
para reunir a los amigos
pero sólo a los que puedan recopilar extremidades
armar el rompecabezas
y después sepultarlo.

Cuando al lado sólo hay dinero falso
y la respuesta es: no me acuerdo
no sé lo que hice ayer…
…era el último Teléfono Público de monedas
solo en el Centro Comercial
mientras nadie llegaba
por el camino bloqueado huérfano de pies.

Los barrenderos saben rastrear el peso y tiempo
que dejan los desperdicios sobre tierras depiladas
también leen el silencio que cometen las hojas secas
junto a árboles desnudos exhibiéndose en público
una tarde sin viento.

Pero no importa, todos han vuelto, nadie huía

ya crecieron los pastos levantaron nuevos techos

regresó la lluvia.

SE INICIA EL CIERRE DE PUERTAS

a los desconectados…

El cuerpo no tenía ganas
y nada que hacer
como el gato kiltro*que no es de nadie

Esta vez llegaría temprano
pero igual atrasado
después que la sesión y las puertas del Metro cerraron.

Quería conectarla
y tocarse a través de “nuestra” pantalla
“juntos para siempre” después de su turno
frente a frente al teclado
y la cámara que los une

al menos escucharla mientras trabaja
y seguir sus instrucciones por el altavoz
de alguna Estación
o agregar amigos de sus amigos
para visitar lo que hace
y respirar una pequeña dosis de su aire

apretando con fuerza la tapa de cerveza
entre pulgar e índice hasta doblarla

como si al querer reiniciarlo todo
la imagen alcanzara la edad en que se tienen todas las edades
y ganar otro enemigo
fuera el más bello obsequio
iniciando el cierre de todas las puertas.

Pero ya actuaba raro
parecía imitar los gestos sospechosos
del policía viejo y enfermo dado de baja
que todavía en su cabeza
cada mañana
persigue al verdadero culpable
del terrible delito de olvidar

*Perro de raza mestiza

HELADOS

Los dedos nunca andan solos
Escapan desde el otro lado de la ciudad
manchas de sangre y semáforos en rojo
conduciendo un carro de Supermercado
lleno de ganancias
a exceso de velocidad.

Como el trabajador del frigorífico
que abre temprano el negocio
antes de los disparos
a la hora en que se decide dejar la infancia
y envejecer
para ser adolescente por décadas
empuñando un arma casi falsa
mientras lo único sembrado
ya comenzó a reproducirse.

Un buen golpe madura bajo el sol
primero se arrojan las redes
para ver si amanece
los anzuelos, después
-el que mira a todos lados y sus llaves
son la carnada-

Pero la luna siempre es quien dice la verdad
justo antes de eyacular en su cara
bajo amenaza de no contárselo a nadie
Escombros que sirven de pantalla
a una casa de seguridad en Ciudad de México
donde alguien se lava el culo
ensuciado por nadie.

Ahora parece que todos los pájaros
con un mensaje atado a la pata
perdieron su dirección para repartirse el botín
La colilla de cigarro que siempre
quiso provocar un incendio
antes de apagarse.

Hoy es el día más caluroso
y los Helados seguirán vendiéndose en las calles

Pero el dinero, por fin, se derretirá en otras bocas.

DESDE AQUÍ ARRIBA

En el techo hay mapas físicos
Los trazaron la pintura y las espátulas
a medio terminar:
mesetas, baldíos, inundaciones y ciudades
que se pueden ver desde aquí

desde lo más alto de la cama.

Son imágenes satelitales
mapas dibujados sobre una tierra
que sigue siendo plana, pero con arrugas
donde cada imperfección
es un yacimiento rico en pobreza

mientras espera que amanezca
para firmar el documento
con ella para siempre
pero en direcciones opuestas

espalda contra espalda
hasta que la policía “nos separe”
cuando las buenas noticias
son no recibir noticias.

Hace años que no pintan el techo:
sólo hay Alprazolan y países descascarados

que algunas noches
provocan vértigo

desde lo más alto de esta cama.

LEER MÁS DE Lo puro puesto.


Jessica Freudenthal Ovando (Madrid, España, 1978). Escritora boliviana. Trabaja en poesía, ensayo, cine y arte.

En poesía ha publicado hardware (Plural, 2004, Mención de Honor Premio Nacional de Poesía «Yolanda Bedregal»), Hardware segunda edición corregida y aumentada (Plural, 2009, primera edición 2004), el mismo título se publicó en México en Santa Muerte Cartonera (2010) y Poemas ocultos (Yerba Mala Cartonera, 2006). Demo (Catafixia 2009 y Plural 2010), El filo de las hojas (3600, 2015). Su obra puede encontrarse en antologías de Argentina, Alemania, Brasil, Chile, España, Estados Unidos, Inglaterra, México, Perú, Uruguay y Venezuela, entre otros.

En ensayo y trabajos de recopilación ha publicado Julio de la Vega: Obra Poética (Gente Común/UMSA, 2008), Cambio Climático: panorama de la joven poesía boliviana (Ediciones Patiño, junto a B. Chávez y J.C.R. Quiroga, 2009),  también ha publicado  artículos y traducciones en revistas impresas y digitales. Para niños y niñas editó la colección Patapata (Plural/Patiño 2007-2010) conformada por diez títulos de poesía boliviana. Actualmente prepara la Metodología de lectura para textos poéticos para el nivel secundario. Ha dictado varios talleres de escritura creativa y poesía en distintas ciudades y países.

Es fundadora del Colectivo LEE, junto a Claudia Vaca, a través del cual gestiona proyectos de fomento lector para niños y jóvenes, y diseña metodologías de animación lectora como la Ludoteca de Palabras.

Ha colaborado con varios proyectos cinematográficos (creación, corrección, y traducción), también comodocente de introducción al guion (ECA 2011 – 2012), asesora creativa (Quehuaya, Elías, 2018), y auxiliar personal del director (Refugiados, Bellot, 2013; Unicornio, Bellot, 2014).