Poesía,

William Shakespeare y la música versal

Shakespeare

William Shakespeare nació el 23 de abril de 1564 en Stratford-upon-Avon, Inglaterra, y su figura se alza como una de las más influyentes en la literatura universal. Aunque su fama proviene sobre todo de sus obras dramáticas —como Hamlet,Macbeth, Otelo o Sueño de una noche de verano—, también cultivó la poesía con hondura y maestría. Sus Sonetos, publicados en 1609, ofrecen una mirada íntima al amor, el tiempo, la belleza y la mortalidad, y son testimonio de su talento verbal y capacidad de introspección. La riqueza de su lenguaje, la complejidad de sus personajes y la agudeza de sus metáforas poéticas continúan inspirando a lectores y escritores en todo el mundo.

Como poeta, Shakespeare supo entrelazar emoción y pensamiento en una estructura formal precisa, haciendo del verso un espacio de tensión contenida y resonancia emocional. En sus sonetos se percibe tanto la herencia del petrarquismo como una conciencia moderna del sujeto y su vulnerabilidad ante el paso del tiempo.

Los poemas incluidos en esta entrada han sido traducidos al español por Ramón García González, quien ha optado por el uso de alejandrinos blancos para preservar tanto el ritmo como la dignidad del original inglés, permitiendo una musicalidad sobria que no traiciona el tono del texto fuente, manteniendo la tensión contenida que caracteriza al verso shakespeariano.


SONETO 13, O that you were yourself, but love you are

¡Oh! ¡Si vos, fuerais vuestro! Pero, amor, voz seréis,
de voz tan solamente, mientras viváis aquí.
Contra el final cercano ya debéis prepararos,
plasmando en algún otro, vuestro dulce semblante.

Así, aquella belleza, que vos gozáis a préstamo
no hallaría final. Entonces volveríais,
a ser vos, aún después, de vuestra propia muerte,
ya que la dulce prole, tendrá tus mismas formas.

¿Quién deja derrumbarse, un hogar tan hermoso,
que un regente viril, con honor mantendría,
contra los elementos de un cruel día de invierno,
y el estéril rencor del frío de la muerte?

Sólo un derrochador y tú, amor, bien lo sabes:
Vos tuvisteis un padre, que a ti, te nombre un hijo.

 .
SONETO 39, Oh how thy worth with manners may I sing

¿Cómo puedo ser digno, cuando canto tu mérito,
si eres la mejor parte de lo que existe en mí?
¿Qué pueden ofrecerme, mis propias alabanzas?
¿Qué hago cuando te alabo, sino alabarme yo?

Por lo menos, por esto, vivamos separados
y nuestro dulce amor, pierda el nombre de único
y al estar separados, pueda intentar yo darte,
lo que tú, solamente, justamente mereces.

¡Oh, ausencia! ¡Qué tormento serías, si la amarga
inacción no me diera, la dulce aprobación,
de entretener el tiempo con razones de amor,
que dulcemente engañan, las horas y la mente.

Porque enseñas a hacer, pareja de uno solo,
alabando en presente al que se encuentra lejos.

SONETO 43, When most I wink then do mine eyes best see

Cuando cierro mis ojos es cuando mejor veo.
Todo el día mirando, cosas sin ningún mérito.
Pero al estar dormido, en mis sueños te miran,
y oscuramente brillan, guiando mis tinieblas.

Tú, cuya sombra vuelve, brillante la penumbra.
¡Cómo tu sombra haría un feliz espectáculo,
para el brillante día al ser tu luz más clara,
cuándo para ojos ciegos así brilla tu sombra!

¡Cuánto podría, digo, bendecir a mis ojos,
al poder contemplarte a plena luz del día,
cuándo en la noche muerta, tu incierta y bella sombra,
en el pesado sueño, te ven mis ojos ciegos!

Los días son cual noches, para mí, hasta no verte,
y las noches son días, cuando en sueños te veo.

SONETO 44, If the dull substance of my flesh were thought

Si el peso de mi carne fuera el del pensamiento,
la inhumana distancia, jamás me detendría,
porque entonces iría, a despecho del cielo,
desde lo más remoto, hasta donde tú estás.

Nada me importaría, que mi pie se asentase,
sobre el lugar del mundo, de ti más alejado,
que el ágil pensamiento, supera mar y tierra,
tan pronto como piensa en donde quiere estar..

¡Ah! La razón me mata, de no ser pensamiento,
para cruzar el mundo, cuando lejos estás,
ya que estando formado sólo de tierra y agua,
debo esperar gimiendo, la lentitud del tiempo.

Sin tener otra cosa, de tan pesadas partes,
que lágrimas cual prendas, de lo que estoy formado.

SONETO 59, If there be nothing new, but that which is

Si no hay ya nada nuevo y todo lo que existe
ha existido ya antes, ¡cómo la mente ilusa,
en su afán de inventiva, lleva tan vanamente,
la carga de segundas de un niño ya nacido!

¡Oh! Si evocar pudiera, la mirada, volviendo,
más allá de quinientas, vueltas que ha dado el sol,
mostrarme vuestra imagen, en algún libro antiguo,
ya que se expresó el alma, primeramente en letras.

Para saber que dice el mundo más antiguo,
ante el bello milagro de vuestro propio ser,
si lo hemos mejorado; o el de ellos fue mejor,
o las revoluciones, han sido y son iguales.

También, estoy seguro, de que ingenios pasados,
a peores sujetos le han brindado sus loas.