A la generación de Octavio Paz, dicho por él mismo, le interesaba más los cuentos de Borges que cualquier otro género que haya cultivado. Autor para autores, suele decirse, seguramente a modo de justificación para los recovecos lingüísticos de su escritura, las intrincadas intertextualidades que sólo él conoce bien de lo que ha leído y las tramas fantásticas. Sin tipo de dudas alguno, hay páginas de El
