Una de las experiencias que se han sido limitadas a partir de la modernidad es la experiencia del silencio como respuesta ontológica. En la actualidad, el silencio suele entenderse desde aristas fragmentadas. Identifico tres formas notorias. El silencio como experiencia turística, que podría llamarse estética; el silencio místico, presente en los claustros monacales; y el silencio punitivo, ligado a los espacios carcelarios de la administración estatal. Estas tres formas o experiencias límite del silencio nos ofrecen
