En el entramado de los hongos bajo la tierra, en las redes que sostienen los bosques sin que nadie las vea, hay una voz infantil que crece. Palabras que el micelio repite en mi cabeza brota de esas estructuras ocultas, es un mapa de reflejos donde la mirada de la madre —esa primera cartografía del yo— modela la percepción del cuerpo propio. Ana Corvera nos conduce a través de la ansiedad, de la pregunta no hecha de cómo nos vemos en los ojos de los otros.
