Fotografía,

Diáspora: caravana de los sueños centroamericanos, de Andrea Abarca Orozco

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Andrea Abarca Orozco, fotógrafa originaria de Tuxtla Chico, Chiapas, nos presenta una serie fotográfica titulada: “Diáspora: caravana de los sueños centroamericanos”, la cual, pretende mostrar los rostros cansados y pies heridos de los migrantes cargados de esperanza.

Sus fotografías reflejan la degradación en el rostro humano de los centroamericanos, así como los problemas y la ansiedad que los migrantes soportan tras su paso por el estado de Chiapas, camino en busca del sueño americano.

Andrea, quién al mismo tiempo es poeta, no solamente invade con su mirada la realidad visual, sino que explica con una perspectiva poética, la forma en cómo se congregaron las personas para comenzar este largo viaje a través de Centroamérica.


Diáspora: caravana de los sueños centroamericanos

Un aviso por llamada telefónica, un rumor, un reportaje televisivo o el comentario de alguna vecina fueron algunas de las diversas fuentes por las que los integrantes de la caravana migrante se enteraron del éxodo masivo que inició en octubre de 2018. Muchos de ellos decidieron tomar un equipaje ligero para emprender la extensa caminata desde el corazón de Centroamérica hasta los lindes de Norteamérica, con la finalidad de huir de la violencia, la falta de oportunidades y la corrupción política de su país. La serie fotográfica Diáspora: caravana de los sueños centroamericanos, pretende mostrar los rostros cansados y pies heridos de los viajeros, pero cargados de esperanza. En cada fotografía hay una historia que cuenta la incertidumbre de emprender un recorrido exasperante, pero sobre todo para los que tomaron la iniciativa de partir con su familia completa, a sabiendas de su exposición y vulnerabilidad en el trayecto acompañados de menores de edad, adultos mayores o personas con discapacidad. La mayoría de los centroamericanos pretendió llegar a Estados Unidos para unirse con algún familiar, mientras que otros buscaron la oportunidad de un trabajo o refugio en México por amenaza de muerte o persecución. Entre la multitud, no habían historias más tristes que otras, todas eran igual de lacerantes desde el hecho de abandonarlo todo y renacer en un país ajeno, en el destierro.

 

Continuidad del éxodo

Dijo Yahveh a Moisés: «Todavía traeré una
plaga más sobre Faraón y sobre Egipto; tras
de lo cual os dejará marchar de aquí y cuando,
por fin, os deje salir del país, él mismo os
expulsará de aquí.

Éxodo 11: 1.

Y así fue como Moisés se multiplicó en más de cinco mil voces
voces que surgieron de cuerpos inmunes a la muerte
muerte que palideció ante la ira de los invisibles
todos eran liberadores de las ataduras del faraón
cada uno llevaba el relato de la Tierra Prometida
como escapulario inamovible en el pecho
pensaron que la tierra revelada en los sueños
era un fluir abundante de leche y miel
mas no de dólares y Border Patrol
Norteamérica era la nueva Canaán
escindida por la valla de los lamentos que lengüetea
la joroba de las ballenas grises en el Pacífico
hasta extinguirse como animal inacabado en el desierto
la misma que carga a los migrantes en su espalda
y les da leche y les canta canciones de cuna
tampoco les contaron que hay otro extremo violento
en donde un holocausto de sangre es una ciruela al aire
o un manjar de pescados crudos con hierbas
Nadie les habló de esa otra orilla de sal
aquella que se transforma en aguas contrarias
cuando el Río Bravo libera sus faisanes putrefactos en el Atlántico
pero no había mucho que perder
les habían robado la green card del futuro
y lo único que conservaban eran los rastros primitivos
grabados en la corteza de los pies nómadas
siguieron su instinto
las pisadas históricas
el olor a glaciar desvanecido
el sonido de una erupción volcánica en el neolítico
yo estuve ahí para ver a todo un pueblo alzar el báculo
sobre las fauces del río Suchiate
el milagro bíblico aconteció ante mis ojos amapolas
y las aguas se abrieron como ventanas meridionales
hacia paisajes de óleo desconocidos
y entonces reconocí en aquellos rostros
a mis abuelos
a mis padres
a mis hermanas
a los hijos que aún no tengo
y a toda la primera humanidad pariendo estos versos de exilio


GALERÍA COMPLETA


DE LA AUTORA

Foto: Brenda Obregón.

Andrea Abarca Orozco (Tuxtla Chico, Chiapas, 1991). Licenciada en Lengua y Literatura Hispanoamericanas por Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH). Estudiante de maestría en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Sus fotografías han sido publicadas en la revista digital Visor México (2016). Finalista del 23º y 24º Concurso Latinoamericano de Fotografía Documental “Los trabajo y los días” (Colombia, 2017 y 2018). Mención honorífica en la categoría de fotografía en el Concurso 48 de la revista Punto de partida de la UNAM (2017) y segundo lugar en la edición 49 del mismo concurso (2018), así como la publicación de fotografías ganadoras en la revista. También escribe poesía. Aparece en antologías poéticas, tales como Tratado mesoamericano de libre poéticaEcos NáhuatlHondurasMéxico (Honduras, 2014), Los hijos de la lágrima (Cohuiná Cartonera, Chiapas, 2015), Nueva poesía hispanoamericana del Siglo XXI (Lord Byron Ediciones, Madrid, 2016) y Universo poético de Chiapas. Itinerario del siglo XX (CONECULTA, Chiapas, 2017).