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Escoliosis, poema de Elisa Díaz Castelo

(Ciudad de México, 1986). Ganadora del premio nacional de poesía Alonso Vidal 2017 con su primer poemario, Principia, que fue publicado por Tierra Adentro. Con el apoyo de las becas Fulbright-COMEXUS y Goldwater, cursó una maestría en Creative Writing (Poetry) en la Universidad de Nueva York (2013-2015). Sus poemas en inglés han aparecido en Border Crossing, Tupelo Quarterly y Poetry International, entre otros. Ganó primer lugar en el premio Poetry International del 2016, el segundo lugar del premio Literal Latté 2015 y quedó entre los semifinalistas del premio Tupelo Quarterly 2016.  Poemas suyos en español han aparecido en Tierra Adentro, Este País, y Periódico de Poesía, han sido incluidos en la antología de poetas jóvenes españoles y mexicanos Fuego de dos fraguas, en la antología Voces Nuevas 2017 de la Editorial Torremozas y próximamente en la antología ABC de la poesía mexicana de la editorial Elperroalado. Actualmente tiene la beca de la Fundación Para las Letras Mexicanas por segundo año consecutivo. Fue becaria del FONCA en el periodo 2015-2016 y lo será en el período 2018-2019.


Escoliosis

En la búsqueda de la forma,
se me distrajo el cuerpo. Es eso,
nada más, asimetría.
La leve errata vertebral,
el calibraje óseo,
la rotación espinada. Es el hueso
mal conjugado.
Es una forma de decir
que a los doce años
ya se ha cansado el cuerpo,
que le pesa el aire
y su gravedad es otra.
Es la puntería errada de mis huesos,
la desviada flecha.
No es lo que debiera, mi esqueleto
quiso escapar un poco
de sí mismo. Se le dice escoliosis
a esa migración de vértebras,
a estos goznes mal nacidos,
hueso ambiguo.
A esa espina
dorsal
bien enterrada.

A los doce años se me desdijo el cuerpo.
Porque árbol que crece torcido, nunca.
Porque mis huesos desconocen
el alivio
de la línea,
su perfección geométrica.

Me creció adentro una curva,
una onda,
un giro
de retorcido nombre: escoliosis.
Como si a la mitad del crecimiento
dijera de pronto el cuerpo mejor no,
olvídalo, quiero crecer para abajo,
hacia la tierra. Como si en mi esqueleto
me dudara la vida, asimétrica,
desfasada de anclas o caderas,
mascarón desviado, recalante.

Mi columna esboza una pregunta blanca
que no sé responder. Y en esta parábola de hueso.
De esta pendiente equivocada. De lo que creció
chueco, de lado, para adentro.

Se me desfasan
el alma
y los rincones. Mi cuerpo:
perfectamente alineado desde entonces
con el deseo de morir y de seguir viviendo.

Si las vértebras, si la osamenta quiere, se desvive,
rota por no dejar el suelo, si se quiere volver
o se retorna, retoño dulce de la tierra rancia,
deseo aberrante de dejar de nacer
pronto, de pronto, con la malnacida duda
esbozada en bajo la piel, reptante. Tengo adentro
una serpiente blanca, un río, un manso
desnivel, un arrecife,
un reflejo de luna que tiembla, una banqueta
vencida por un árbol. Paralelamente. No es eso
no es
eso
no
eso no,
no es ahí, donde ahí acaba,
donde empieza el dolor empieza el cuerpo.

Si se duele, si tiembla, al acostarse
un dolor con sordina, un daltónico dolor vago,
si el agua tibia y la natación, si la faja
como hueso externo, cuerpo volteado,
si los factores de riesgo y el desuso,
si el deslave de huesos. Es minúsculo
el grado de equivocación, cuyo ángulo.
A los doce años se me desdijo el cuerpo,
lo que era tronco quiso ser raíz.
Es eso, el cuarto menguante,
la palabra espina, la otra que se curva
al fondo: escoliosis. Es el cuerpo
que me ha dicho que no.

Del libro Principia, Tierra Adentro, 2018.

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5 Comments

JUAN Carlos de Llaca

febrero 2, 2020

Me encantó el poema Escoliosis, No puedo decir lo mismo del video. Qué difícil es ponerle imágenes visuales a las imágenes poéticas! Una de dos, se redunda o se contradice. En cualquier caso es todo un pleonasmo. Las imágenes visuales le quitan al escucha su lugar de cocreador de imágenes junto con el poeta. La música es otro problema. En este video hay como 4 tipos de música diferentes que cambian de manera arbitraria. Por qué ponerle música a la musicalidad del poema? Es otro tipo de pleonasmo que termina banalizando el sentido profundo del poema.

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Lau

febrero 2, 2020

Solamente teniendo este padecimiento se entiende, se vive, se siente toda la fuerza y dolor de este poema. ¡Qué gran sentimiento el de la autora, hacerle un poema a esta enfermedad!
Saludos y mucha fortaleza.

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Sonia Thon

febrero 2, 2020

A mi también me gustó mucho el poema. Y estoy de acuerdo con el comentario anterior respecto al vídeo. El poema leído es emotivo y sugerente. El vídeo no le agrega nada.

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Vicky Nizro

febrero 3, 2020

Escoliosis es un poema contundente. De tal autenticidad que hiere. Felicidades, Elisa, qué maestría para llevarnos de la mano por los retorcidos y atormentados caminos de una columna atormentada

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illie

noviembre 26, 2020

Mi madre padece Escoliosis.
Gracias por la traducción de la catarsis querida poeta.

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