Reseñas,

Concepción contra la invasión líquida 

LuisAR

Luis Antonio Rincón García es originario de Tuxtla Gutiérrez Chiapas. Creció entre matorrales de palabras, ríos de leyendas, cascadas de tradiciones, bosques poblados por árboles de diversas lenguas: la lengua zoque, chiapaneca, tsotsil, zapoteca, entre otras. Este lengüerío lo llevó a estudiar comunicación en la Universidad de las Américas Puebla, una de las mejores universidades del país, y a especializarse en el extranjero. Con la materia prima de la infancia, las historias orales contadas por sus padres, su talento nato para tejer historias y su formación académica, Rincón es uno de los escritores chiapanecos más importantes, diversos y productivos. En el morral de su cosecha literaria hay cuentos, novelas, obras de teatro y trabajos de investigación. Sólo por mencionar algunos, entre sus títulos se encuentran: Las raíces de la ceiba, El periplo sagrado, El salto de los duendes, Canción de cuerdas rotas, La tragedia de Jason, El hechizo más poderoso, Kayum Mapache, La señora de la banca verde, Tras la pista de Azul, Cuentos del mar, Te amo mil, El sueño del cóndor, Máscaras de palo, Iktan, el mago y La nana Concepción.

Además, ha obtenido una docena de galardones nacionales e internacionales en cada uno de los géneros que escribe. Algunos de ellos: Premio Nacional de Novela Ignacio Manuel Altamirano 2009, Premio Internacional de Narrativa Infantil y Juvenil Invenciones 2015, Premio Bellas Artes de Teatro para Niñas, Niños y Jóvenes «Perla Szuchmzcher» 2019, Premio de Novela Juvenil FeNAL Norma 2020, Premio Nacional de Novela Breve Amado Nervo 2020 y el más reciente Premio Nacional Valladolid a las Letras, 2023.

En este espacio comentaremos la novela La nana Concepción, ganadora del premio de novela breve Amado Nervo. El personaje central de la novela es la Nana Concepción, una mujer de 76 años que en sus mejores momentos cargaba al hombro cuatro bultos de maíz o de lo que fuera, porque desde niña tuvo que conseguir su sustento con el trabajo de sus manos y la fuerza de sus hombros, pero como no le gustaba cultivar por no herir la tierra prefirió ser cargadora. La orfandad y la pobreza le obligó a encontrar un talento que la hiciera admirable y desarrolló una técnica que le permitía cargar más que cualquier hombre fuerte: su sabiduría consistía en que el primer bulto lo carga el hombro humano, el segundo lo carga la tierra pero hay que enseñarla a que abra sus poros y libere su vaho de energía, el tercer bulto depende de saber encontrar el ritmo, armonizar los pasos con la Tierra, las estrellas y el Tum-Tum del infinito y el cuarto bulto se carga solo, porque se establece la armonía con el absoluto. Las personas que escuchan a Conchita no entienden esta explicación, le dan un sentido esotérico, le atribuyen un poder chamánico, pero desde entonces se vuelve la nana Concepción.

Libro: La nana Concepción. Foto: Luis Antonio Rincón.

La vejez, la orfandad de sus hijos y la soledad van mermando las fuerzas de la Nana Concepción y cuando ya está sola, anciana y a cargo de tres nietos, cuyos padres migraron a la USA, tiene que guardar los granos de la cosecha porque son inminentes las lluvias y la casa se encuentra cerca del río. Además de esta tarea, debe estar vigilante porque sus pollos desaparecen del patio, porque la vecina también está en una situación de pobreza extrema. Su cuerpo ya no carga lo que en su juventud, pero más que a los años, la nana lo atribuye a que le ha faltado el respeto a la tierra. Desde niña, ella conoce el lenguaje telúrico, entiende lo que la tierra le dice, conoce de sus necesidades y es por eso que ya no puede soliviar ni dos costales juntos. Llega el diluvio, la casa comienza a inundarse y decide enviar a los nietos al refugio, mientras ella quiere cuidar su casa y sus animales, pero la inundación termina por devastarlo todo y se queda varada sobre el tejado de su casa durante muchos días, pero no sólo ella sino también Matilde, la hija de su vecina y acérrima enemiga.  Con menos suerte y astucia, Matilde cae al agua y está a punto de ser devorada por un lagarto que acecha en las aguas lodosas. Aunque enemigas a muerte, la nana Concepción no duda en ayudar a Matilde, la salva de una muerte segura y las dos mujeres tienen que buscar la manera de salir de la inundación rodeadas de aguas putrefactas y un lagarto que espera el menor descuido para devorarlas. Aunque pasan vecinos y helicópteros, la ayuda nunca llega, pero la sabiduría y valentía de Concepción son fundamentales para la sobrevivencia, a pesar de que Matilde está mal herida, sufre una fuerte infección acompañada de altas fiebres y no tienen nada qué comer ni beber. La decisión final y su resultado ya lo leerán y disfrutarán ustedes.

Estamos frente a una novela cosmogónica, diluviana, protagonizada por un personaje que tiene múltiples personalidades. La Nana es Constructora, Generadora, Procreadora y Protectora. Si toda buena historia cuentas dos historias, como sostiene Óscar de la Borbolla, en esta novela encuentro como architexto el Popol Vuh. La nana es la representación de la Gran Abuela del Alba, poseedora del Gran secreto. Ambas comparten el don de adivinar, curar, viven en el alba de la vida, ocultan un gran secreto y lo usan para renovar la vida, pero la nana tiene también la fuerza del Sabio-Pez Tierra, Zipacná, que ayuda a los cuatro jóvenes a cargar el tronco de un árbol que ellos no podían mover. No es que el autor nos dé pistas para reconocer la historia subterránea, sino que el Popol vuh, como libro cosmogónico y primera obra testimonial de Centroamérica, sigue arrojando su aliento sobre los narradores que comparten la sureñidad: Rosario Castellanos, Miguel Ángel Asturias, Eraclio Zepeda, Carlos Navarrete, entre otros.

Libro: La nana Concepción.

En el caso de la novela de Rincón García, la inundación, el agua lodosa, el lagarto que acecha a las dos mujeres sobrevivientes, las tejas que son el único recipiente para juntar agua y armas para defenderse, un azadón que se usa como hacha contra el lagarto y al final como remos para salir del techo hacia la orilla, la puerta que se usa como balsa son elementos simbólicos que cada lector podrá darle un sentido, porque representan algo más que elementos aleatorios o circunstanciales.

Yo entiendo una lucha entre la apatía y los valores humanos en medio de la sociedad líquida. La nana Concepción, a pesar de la pobreza, la marginación y la responsabilidad de sacar adelante tres nietos abandonados por sus padres, sabe administrar lo material y lo espiritual para que a los nietos no les falte el alimento, la educación emocional y espiritual. La abuela no sólo suple la ausencia de los padres, sino que concibe y construye pilares, propósitos y valores más trascendentes para que resistan los embates de la catástrofe líquida, el embate que busca despojarlas de todo; pero la nana se adelanta a la inminente catástrofe, pone a sus nietos a resguardo y trata de luchar sola contra las grandes aguas. Sin embargo, a pesar de que es fuerte, decidida y valiente, no puede sola. Debe llegar Matilde, del germano Mathildis, la que es fuerte en las batallas, para que juntas se enfrenten a la invasión líquida, que todo lo destruye, a la indiferencia de vecinos y helicópteros que ven de lejos las desgracias de las mujeres, pero deciden no intervenir; y del lagarto, constante amenaza que se camufla bien en la sociedad líquida, pero que tienen sus fauces siempre dispuestas para devorarlo todo.

Libro: La nana Concepción. Foto: Luis Antonio Rincón.

 Los recursos narrativos, estilísticos, semióticos y simbólicos de la obra abrevan en el realismo mágico, el costumbrismo, el criollismo, el indigenismo, pero también en los recursos propios de la posmodernidad formando un remolino narrativo donde se hunde el tedio.

El narrador omnisciente no recurre a la oralidad para relatarnos los hechos, sino que se impone el deber ético de contarnos la historia de manera objetiva, desde una focalización cero, empleando un lenguaje elocuente, pulcro, más cercano a los recursos de la escritura. Esto mismo establece un contraste con los diálogos de los personajes quienes no ocultan su sureñidad, término caro al poeta Balam Rodrigo, empleando el dialecto chiapaneco en frases como: no muy tengo hambre.

Por vocación, en la geoliteratura del sur se promueve un constante diálogo intercultural; en el caso de esta novela, los personajes, aunque no se delimita el lugar, el escenario nos hace pensar en un pueblo a la orilla del Usumacinta, los personajes expresan frases en zapoteco, tienen una cosmovisión cercana a los mayas y representan, en medio de una inundación que todo lo devasta, la lucha de los pueblos originarios por su subsistencia ante el embate de la modernidad.

La nana Concepción es una novela sureña que reclama una lectura cosmopolita.


Víctor García Vázquez (Escuintla, Chiapas, 1975). Es Doctor en Literatura Hispanoamericana por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Ha publicado Mujer de niebla (Premio Nacional de Ensayo, 2001); cinco libros de poesía: Raíces de tempestad (2001), Tejidos (2003), Tajos (2011), Vuelta del húngaro (2020) y Un mundo enfermo de inquietud (premio La terrestre raíz de las palabras, 2023). Ha sido antologado en Espiral de los latidos: poesía joven de la zona centro del país (2002), Sirenas y otros animales fabulosos: antología poética (2006); Miscelánea erótica (2007), La luz que vadando nombre: veinte años de la poesía última en México (2007); Cofre de cedro (2011); Universo poético de Chiapas (2017); La piedra del fuego, antología de poetas chiapanecos (2019) y El águila en la serpiente (2021). Aparece en los libros de ensayos: Aristas: acercamiento a la literatura mexicana (2005), Caminata nocturna. Híkuri ante la crítica (2016); Antología del ensayo moderno en Chiapas (2018); Una tradición frente a su espejo. Estudios críticos por los 50 años del Premio Nacional de Poesía Aguascalientes, (2019).  Ha sido becario del Fondo Estatal par al Cultura y las Artes (2001) y del Programa de Estímulos a la Creación y Desarrollo Artístico (2022). Algunas de sus líneas de investigación son: cruces de la violencia y la literatura, la poesía originaria escrita por mujeres y Geopoética de la frontera sur. Reside en la ciudad de Puebla desde 1991; es profesor de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y de la Universidad de las Américas Puebla.

Revista literaria online cuyo principal objetivo es la promoción y difusión de la poesía, la literatura y el arte en general dentro y fuera de México. Síguenos en nuestras redes sociales. ↓

Opina