Poesía,

Inventar una fortaleza para las lágrimas, poesía de Camila Fadda Gacitúa

CamilaF

Camila Fadda Gacitúa, reúne sus pasos colmados de calamidad y horizonte, e inventa una fortaleza para que sus poemas retoñen. Los expone en una galería de acceso libre, para que todos y todas lean las líneas de su mano con claridad, como quien observa a través del agua su propio reflejo, aunque por momentos la profundidad de ese rostro hunda y detone, resumen de la tristeza de unos zapatos vacíos. La poesía de Camila Fadda Gacitúa es el pasaje hacia lo cotidiano, la reiteración de un hábitat emocional, desplegado en un manual para intuir el desorden -suyo, nuestro-, en esta vida que muchas veces se presenta como última noticia. Esta reunión de poemas lleva hacia los caminos del dolor. Queda en nuestro rostro la experiencia compartida como un par de lágrimas, reflejos ajenos y propios. En medio de esta tempestad, Camila reconstruye los pocos rayos del sol.

Armando Salgado


Selección de poemas

Poemas del libro Calamidad (Los Perros Románticos, 2022).

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38 2020

Ella tiene ganas de tener ganas pero
la intención es confusa y se desmorona.
Cuando tiene ganas de salir quiere
llegar a su casa estar con su perro
porque salir queda lejos y la agota.
Cuando tiene ganas de no ir a trabajar quiere
llegar a su casa estar con su perro
porque en su mente ya salió a trabajar
ya estuvo con demasiada gente
y demasiada gente la agota.
Cuando tiene ganas de estar en algún lugar
se imagina riendo en ese lugar pero
el mejor lugar es en su casa junto al perro
donde no necesita ser adecuada.
Cuando tiene que salir de viaje quiere
llegar a su casa estar con su perro
porque antes de hacer la maleta estuvo
sentada en un avión ansiosa
lejos de su casa sintiéndose ajena
perteneciendo a un conjunto vacío.
Sentada en su cama tiene
el espasmo de la arcada en la boca
y ganas de haber vuelto
de cualquier lugar.

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43 2020

Es jueves y vuelvo a casa
algo en la luz de la tarde me confunde
y podría perfectamente ser miércoles
suena un tema en la radio
se oye alegre como a viernes
apago la luz no lo recuerdo
por eso me vuelvo y corroboro
estoy cansada y pienso
menos mal que no es domingo
miro a mi perro que me mira
y juraría que es sábado
él me espera inquieto
para el paseo de los martes
mañana es sin duda
el día que queda más lejos
en el eco atroz de la memoria
y lo más probable es que es lunes
y que estoy equivocada.

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45 2020

Porque no tuve alternativa abandoné la casa
sin irme a ninguna parte la abandoné hacia adentro.

Hecha una calamidad dejé el peso de mis pasos
marcado en la madera de pasillos y dinteles
donde busqué apoyo para despedirme de mí misma.

En una larga pestañada fui deshabitando los espacios
que fueron quedando solos
tan ferozmente despojados
del hueco
que mi talla ocupa.

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47 2020

Cuando no hay
ni risa ni pena
voy por
la costra de
la herida que
ni viva ni seca
llevo puesta.
La obligo con
la uña que
ni larga ni corta
dura en lo duro
se incrusta.
La costra de
la herida que
ni nueva ni vieja
llevo dentro.
Dolor que no es
ligero ni grave
uña que ya
ni limpia ni sucia
rompe la piel
ni blanca ni roja
viscosa y húmeda
encostrada
in-crustada.

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49 2020

De niña siempre jugué sola
incluso cuando jugué con mi hermana
jugué sola
jugué por ejemplo a las damas
tan blancas tan negras tan drásticas
en mi jugada no hubo estrategia
y quedé expuesta como blanco
pan sobre la mesa a la hora de almuerzo.
Luego cambié de posición
me puse del otro lado frente a mí
quise ganarme demoré un momento
así pensaría que pensaba
moví una ficha
me moví
y yo y yo
perdimos.

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Selección del libro Mover el agua (Los Perros Románticos, 2019)

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MOVER EL AGUA I

Con la desnudez mansa
y un atado de palabras por decir
ondulé sin resistencia
en la tensión superficial.

Escribí agua en el agua.
Ella me devolvió un fracaso líquido.

Lo que está en reposo
dicen
permanece en reposo hasta que
algo lo pone en movimiento.

Quería decir algo
con mi lenguaje yerto
mover algo.

Mi gesto movió el agua
el agua tradujo el trazo
en longitud y frecuencia
así en la superficie
como en las honduras.

Escribí en el agua.
Nadie más que el agua
lo sabe.

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SEMEJANZA

Suspendida en la niebla
desorientar
o desorientarse.

Deambular en la duda
o quedarse atrapada
en una malla nailon

condensarse
comenzar a gotear y
someterse a la tierra seca.

Desesperar por la raíz.

Eso soy frente a la niebla
más niebla.

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FRACTURA

Tengo una copa de vidrio rota en mi mano
tengo en mi mano vidrios de lo que ya no es una copa
tengo fragmentos de vidrio en mi mano refractando luz
filosos restos de un objeto del que bebí con placer
fragmentos de algo que ahora no sé bien qué era
partes irregulares de incompletud y ausencia
cortantes filos de cristal atrapando la luz
trozos de algo que podría llegar a ser
tengo fracturas y fractales y esta duda:

en qué se convierte lo roto.

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ESPASMO

Anclada por los talones
lanzo un grito desde los pies.

Como un látigo espasmódico vomito
hasta la última pepa del alma
todo lo escondido entre paréntesis
y una por una las palabras
que nunca dije.

Ya sin náusea escupo restos
de garabatos a media voz en
abundante saliva inoportuna.

Gritada hasta los huesos
pasada a rabia agria
llevo en la cara estigmas
al rojo vivo.

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SEÑALES

Orbito lenta en esta periferia
paso entre las cosas que rozan
con su halo mi halo de temporalidad
la estridencia del mundo me rompe el tímpano
por eso cada tanto me destierro.

No sé si en mi orilla
me salvo o me condeno.

En las ruinas de la fe intento una oración
pero termino lanzando piedras al agua
piedras que no llegan a ninguna parte
ingrávidas y blandas tan absurdas
como yo en este predicado

tan apartes.

Y aunque quede lejos
desde aquí agito un pañuelo
para que me vean porque
hace frío y tengo miedo.

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RESISTENCIA

La otra orilla queda lejos
me dijeron.

La curiosidad pasmada
me acurrucó en silencio
y esperé y esperé
en mi empobrecida orilla
con ridículo reflejo.

En mi orilla me hice vieja
de tanto levantar las manos
de tanto agitar pañuelos
y cada puente de palabra
lo desmoronó el viento
(vi flotar los ecos)

Desde acá nunca me atreví
desde allá nunca nadie vio.

Moví la mano en el agua.
La seguidilla de ondas
en simétrica armonía
avanzó hasta la otra orilla.

Hubo un impacto.
Fue imperceptible.

Poemas inéditos

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LA TRISTEZA

Levanté la vista
hacia el destello intermitente
pensé que era la luz temblando
pero lo que temblaba era mi ojo
mi ojo en clave morse entonces
quise respirar hondo y sentí
que una mano me cortaba el aire
pero era la tristeza en mi garganta
una tristeza con cinco dedos y pensé
que era la quietud que avecinaba
pero era la ausencia desolando
piezas y ventanas y entonces
creí que era el reloj que marcaba
pero era el pulso en mis sienes
en mi cuello y en mi pecho y pensé
que era tu muerte que dolía pero
lo que dolía era mi vida sin la tuya
y pensé que lo terrible no es
el beso frío de la muerte no es
la fiera angustia que carcome no es
el cuerpo ya deshabitado no es
tu voz interrumpida.
Lo terrible de la muerte está
en los zapatos vacíos.

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SIMULACRO

El horror de habitarme, de ser -qué extraño-
mi huésped, mi pasajera, mi lugar de exilio.

A. Pizarnik

Hoy creí en el afán del nuevo día
hice como que me levantaba
me inventé de nuevo las ganas
y figuré en la calle
a las siete treinta aeme
creí interesarme en la radio
en las noticias que casi me afectaban
procurando retener detalles
con la incómoda certeza
de ya saberlos idos
hice como que sabía
y como que trabajaba
me creí el esfuerzo tanto me lo creí
que me agoté
hoy como todos los días
creí que me salvaba hice como que reía
pero nada pareció tan falso
como mis propios síntomas de alegría
me inventé una fortaleza
mil veces me dije eres torre
pero bastaron horas de ausencia
para que todo en mí decayera
hoy pretendí una belleza
más allá de los estándares que se fue
desvaneciendo en los espejos de un ascensor
y de noche hice como que dormía
mientras la química se ocupaba
de aplacar mi vigilia.

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RECUERDOS DE CUSCO

Cuando llegué a Cusco a fines de julio yo no pensé en ti.
No pensé en ti cuando en la Plaza Mayor alguien
dijo sonqo y pensé en kokoro –que queda en Japón–
y en tu corazón en tu amoroso corazón pero no
yo no pensé en ti. Al amanecer en Ollantaytambo yo
no pensé en pensar en ti siquiera.

No pensé en ti cuando me asomé a la Puerta del Sol
con la víscera rosa emocionada
palpitándome en la garganta y en las sienes y ante mí
la vista de Machu Picchu que me describiste.

Pude haber pensado en ti acomodando el pie
en alguno de los tantos peldaños de la montaña joven
mientras te recordaba diciéndome al oído
piensa en mí cuando estés subiendo la joven montaña.

Pereira sostiene que tampoco pensé en ti
cuando tomé el libro de Tabucchi que me regalaste
y que traje conmigo para no pensar en ti
pensando que así hacíamos contacto.

No creo haber pensado en ti estando en Moray
y en su concéntrico microclima que recuerda el nuestro
ni tampoco en Maras con el reflejo de las salineras
brillándome los ojos como sólo tú. Algún dios
ha de saber que no pensé en ti cuando
me sonreí con la variante peruana del español
pensando en cuánto te deleitarías.

Yo no pensé en ti cuando pensé en ti en el altar
de la iglesia de Chinchero que se erguía poderosa
sobre las poderosas ruinas poliédricas.
Es más, tampoco pensé en ti
cuando intenté descifrarte en un khipu
y recordé los nudos en tu pelo y en tu alma.

No pensé en ti cuando elevé mi kintu al cielo
invocando la imagen de tus manos y el dulce tono
de tu voz la última vez que pronunciaste mi nombre.
En Calca –y de eso estoy segura–
yo no pensé en ti, no pude haber pensado en ti
porque en Calca
nunca estuve.



Camila Fadda Gacitúa, 1969.
Poeta, traductora y gestora cultural. Ha publicado tres volúmenes de poesía: Cauce (2013, JC Sáez Editor), Mover el Agua (2019, Editorial Los Perros Románticos) y Calamidad (2022, Editorial Los Perros Románticos). Sus poemas han sido traducidos parcialmente al francés y al inglés. Su trabajo en poesía ha obtenido los siguientes reconocimientos: Festival de la Voz, Casa de la Juventud, Valparaíso (1997); Alfonsina Storni, Buenos Aires, Argentina (2011); Grito de Mujer, Trujillo, Perú (2012), Círculo de Críticos de Arte de Chile (2019), por mejor obra poética del año. Como traductora literaria se ha dedicado a la traducción de poesía en lengua alemana. Como gestora cultural organiza desde hace 12 años el encuentro poético/musical “Contextos y Consonantes”.