Poesía,

Carmen Alardín: su escritura como una acción vital y cotidiana

Carmen

Carmen Alardín fue una poeta nacida en Tampico el 5 de julio de 1933, pero residió en Monterrey, Nuevo León, durante amplios márgenes de tiempo. Estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México la licenciatura en Letras Alemas, y posteriormente la maestría en Letras Mexicanas, además de una especialización en el Goethe Institut de Munich.

Publicó El canto frágil (1951), Después del sueño (1960), Canto para un amor sin fe (1976), La violencia del otoño (1984), entre otros, y su obra ha merecido reconocimientos como el Premio Xavier Villaurrutia en 1984 por su trayectoria poética o el Premio a Las Artes, en 1999, en la rama de Letras, por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Falleció en la Ciudad de México el 10 de mayo de 2014.

Con motivo de su natalicio recordamos a Carmen Alardín con una selección de su poesía.


TU MODO IMPERSONAL ABARCA TODOS
los nombres de la tierra,
cuando se dice «llueve» simplemente,
nadie piensa en tú y yo,
o en él o en ella…
todo se deja así correr de pronto
como si tus palabras fueran una
frase común con rumbos de infinito

.

PREDESTINACIÓN
No sabes que te amo
desde que llueve en Compostela,
desde que el semen corre unido con la sangre
de las guerras floridas.
No sabes que te amo
porque en noches de luna eres un lobo
cuyo aullido penetra
los rincones oscuros de mi cuerpo,
y al alba eres el águila que alcanza
las escarpadas cimas
de un misticismo solapado.
Tú puedes descifrar muchos misterios
y haber gozado el sol a media noche
sobre los labios de un adolescente.
Pero ignoras aún que yo te amo
bajo esta lluvia decadente y ciega
que no terminará, mientras existas.

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PARA DECIR AZUL…
Para decir azul no es necesario
tener el cielo entre las manos,
basta lavar el alma cada día
y arrancar al amor lo extraordinario.
Para excavar la luz ya no es preciso
apresar su lejana geometría
entre los vasos cotidianos,
basta tener la agilidad precisa
para viajar entre sus años.
Dejarnos ir así, de sombra a luz,
de noche a día,
con sólo la sonrisa indispensable;
y encender un otoño en cada puerta
con su signo dorado,
para que no extermine el ángel del invierno
la raíz primitiva.

.

NUEVO PUERTO
Nada de nuevo al mar podemos darle
que los restos de todos los naufragios.
Su lindero infernal nada permite
bajo el secreto de las viejas algas.
Todo se ha dicho ya.
Todo han callado
muy a tiempo las brisas,
las arenas.
Nada nuevo al amor han de brindarle
nuestros nombres grabados bajo el sol.
Todo se amó y lloró,
pero los barcos
saludan siempre como nuevo al puerto.

.

¿POR QUÉ TE EMPEÑAS LLUVIA
en quedarte en los ojos
y navegar sonriendo en las almohadas?
¿Por qué te empeñas lluvia en esconderte
en corolas de sueño y despertarte
convertida en rocío?
¿Por qué te ocultas siempre en sugestivos
puntos de mar perdido entre la hierba?
Nada sabe tu canto transparente
pero avanzas y esperas,
y estás pensando que jamás la muerte
secará tus caminos.

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EN OTRAS PALABRAS
Y no regreses nunca
por el mismo camino.
Espera que los vientos
remuevan las montañas
y que la selva cambie
su máscara de oxígeno.
No vuelvas al conjuro
de las mismas palabras.
Que el “levántate y anda”
no sea un movimiento
de tumbas que se abren.
Espera que se cierre
la muralla del tiempo
con la novena hora,
y el despertar del mundo,
signifique,
algo más que un aplauso
de pájaros perdidos.

.

APORTE
Lo que la mar arroja
no son únicamente iniquidades.
De cuando en cuando
el tiempo se amotina
para corporeizar nuestros ensueños…
Y entonces llega a nuestras playas
un gigante dormido,
un desmayado cuerpo de profeta
por el que todos claman,
y casi todos esperaban,
y cada hombre alguna vez
encontró en los escombros
de su ruinosa fantasía.

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VIENES LLUVIA, ES VERDAD, PERO LOS RÍOS
jamás se posesionan de tu aroma.
Llegas sonora y apareces triste,
con ritos de nostalgia al despertar.
Después de que el relámpago libera
con su pasión tus cárceles moradas,
vienes Lluvia, te vas y nos devuelves
más luminoso el cielo que robaste.
Yergues tu vara mágica de trigo
modelando el milagro del sendero,
y escribes en el lago profecías
de interminables círculos cautivos.
Llegas interrogando lo que sabes
y no te deja de asombrar la tierra.
Lluvia de pozos tristes que contempla
la cicatriz del mundo:
¿cuántas heridas faltan al silencio
para sentirse mar?

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ESPADA EN EL AGUA
Saludable será que nuestro cuerpo
reconozca sus límites
hasta encauzar sus vértigos,
que nuestro cuerpo vaya por los lagos
pretendiendo flotar,
como una espada mágica que espera
que la mano del sueño la reclame.

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INCONCLUSA
Hemos cerrado el libro de la noche
todavía con páginas en blanco.
Todavía con ávidas luciérnagas
que te envolvían con su luz.

Hemos cerrado el libro de la noche
todavía con hijos en el vientre,
con la humedad de aquellos besos
que no alcanzaron a entregarse.

Hemos cerrado el libro con los dedos
quemados, por la rabia del adiós.