Poesía,

Cinco poemas de David Cortés Cabán

DCC

(Puerto Rico, 1952). Posee una Maestría en Literatura Española e Hispanoamericana de The City College (CUNY). Fue maestro en las Escuelas Públicas de Nueva York y profesor adjunto del Departamento de Lenguas Modernas de Hostos Community College of the City University of New York. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Poemas y otros silencios, San Juan, Instituto de Cultura Puertorriqueña (1981), Prólogo, Guillermo Ramírez; Al final de las palabras, prólogo, José Olivio Jiménez, New Jersey, Editorial Slusa (1985); Una hora antes, Madrid, Editorial Playor, (1991); El libro de los regresos, Madrid, Editorial Verbum, (1999); Ritual de pájaros: antología personal, prólogo, Ramón Palomares y Eugenio Montejo, Mérida, Venezuela, (2004); Islas, prólogo, Pedro López Adorno, Monte Ávila Editores Latinoamericana, (2011), y Lugar sin fin, prólogo, Orlando José Hernández y palabras de José Ángel Leyva, Ciudad de México, Colección Temblor de Cielo, La Otra,  (2017). En ensayo: Visión poética en tres libros de Alfredo Pérez Alencart, Santiago de Chile, Editorial Hebel (2017). Reside en Nueva York junto a su esposa Gloria Quiñones.


POEMAS

No pregunten

No pregunten
si el tiempo es el mismo
es mi voz que se cansa no mi cuerpo
¿Qué es el olvido?
¿Qué es el fin?
Caen las hojas
y el árbol va alejándose
Soy el mismo
soy el otro
Tus pasos son un eco en esta habitación
Nada es igual ¿qué es igual?
¿Qué es diferente?
Oigo el cuerpo que tiembla
el rumor de un pájaro herido sobre el pasto
Pregunto una vez más
si alguien conoce al que regresa
Afuera llueve y todo está desierto
No veo tu rostro no puedo verlo
está cubierto de una capa húmeda y oscura
Parece que es verano
pero nadie se asoma al jardín.

.
El extraño

No hay forma
de regresar al pasado
Apenas podemos reconocernos
Mientras pasa la noche
cerramos la puerta
y todo sigue alejándose
Hacemos una lista
de las cosas que amamos
Nos abandonamos
en la música que se fuga
Volvemos a la habitación
y el alma se queda en silencio
no sabe qué decir
Un ruiseñor en la brisa nocturna
entra y nos acaricia
¿así es el amor? ¿así es la soledad?

.

Tu presencia

Dejo que insistas
para que todo
se haga fuga en el aire
y comiences a moverte
frente a mis ojos
La ternura que atraviesa el silencio
nos envuelve con el viento
que gira sobre el pasto húmedo
de la mañana
Vuelvo y pronuncio tu nombre
sin ninguna intención
y tu presencia fluye
mientras el cuerpo escapa
buscando el resplandor
que nace del polvo.

.
La noche

Detrás de los cristales
la luz se filtra
y pone a prueba
la plenitud de uno mismo
El secreto está en oír la palabra
que exige otra realidad
quedarse tendido hasta escuchar
la voz de la inmensidad
Al final todo regresará
a la misma orilla
La noche será igual que el cuerpo
que nos deja atrapado en el centro.

De Lugar sin fin.

XVI

Padre
toda la noche ha estado nevando
Despiadado ha sido este invierno
imposible llegar a esta ciudad
Yo no hago otra cosa
que contemplar estas calles
iluminadas con tanto esplendor
Tanta luz contra la oscuridad que me habita
No encuentro sus pasos
bajo un cielo de estrellas tan altas
Enfermo de sol y del río que me lleva
contemplo esta nieve caer
con la oscura conciencia
del que ha malgastado su tiempo
parado en las esquinas de las calles
mirando cómo pasa la vida.

De El libro de los regresos.