Poesía,

Fragmento del poema Los desordenes de la memoria, de Alessander Antonio Segovia Haas

Alessander Antonio Segovia Haas

(Pomuch, Campeche, 1992) Egresado de la Licenciatura en Literatura por la Universidad Autónoma de Campeche. Co-autor del libro de cuento Voces de la Ceiba y del compilado sobre la narrativa de Julio Cortázar Queremos tanto a Julio. Participante en la novela colectiva Ahí donde se quiebran las piedras. Fue incluido en el mapa poético nacional Parkour pop.ético. Ganador del concurso de poesía joven del estado de Campeche con la obra inédita Los desórdenes de la memoria y del segundo concurso de cuento universitario Voces de la Ceiba. Poemas suyos se han publicado en diversas revistas electrónicas e impresas.


Los desórdenes de la memoria (fragmento)

Tú que traicionaste a tus padres 

bajo lajas de piel llagadas
la noche que tu sangre se coagulaba con el frío
recuerda que tomaste los pechos de las huérfanas de la calle
y las cortaste para beber su leche
mientras los espermas del viento preñaban
a las mujeres dormidas de las soledades de tus manos

no fue suficiente el llanto
atragantándose con los huecos de la garganta
llenándonos de partes de abandono
cortando el cielo
en las respiraciones del tiempo
en el mar que daña
el naufragio de las habitaciones
donde hacen el amor
los hijos que germinan de los muros

(luces que fungen como aceite
se derraman en tus cabellos
no eran tus manos los que removieron
la carne de tu corazón:

 ese músculo que te permitía seguir
latiendo en los tallos de los árboles)

II

Encontraste la hora en el ala del colibrí
santa de nuestra raza 
te miraste en un ardor envejecido
cenizas tempranas que golpean
el rostro del pueblo cuando se queman los habitantes
cavando la candela en el sereno
en la tierra donde situaste a los niños enfermos
en caminos anegados con estiércol
de ratas y perros

sangraste como una muerte a pedazos
apagándote en las meceduras de la tierra
perdido en el oxígeno
vaciándote en los osarios
y paisajes de gentes derretidas
donde los espejos cumplen la función
de los abismos
tu época quedará callada ante la imagen
ante viejos que se desnutren en pleno apogeo
de maíces artificiales 

las mujeres andarán sin piernas,
abiertas con un madero en la frente
la negrura del cuerpo se perderá por la noche

y se quedarán los relojes extraviados
como si en verdad hubieran perdido la memoria
pasarán las hojas surgidas de las tempestades
de verse reír ante artefactos
con recuerdos archivados en las uñas 

III

Dormirás sobre minerales
y en sitios de quirófano
no te permitirá crecer el hueso
los dedos desmembrados que
el mundo encontrará a su comienzo 

serás tú quien muera por el tumor
en las costillas de tu abuelo
en el asma de tu padre
en los pulmones que te faltan
en las calles, en el desayuno
irás atado al cementerio
como a un puerto
y arrepentido sucumbirás
en lápidas escupidas por cadáveres
productos de incestos y anomalías

la enfermedad se repetirá incesantemente
como un insecto que se anida en el tiempo
morirás en ellos
y no te quedarás a salvo
en la lengua destazada
de tus antepasados
olvidados en la terca memoria
que se desordena