Poesía,

Desde el fin. Poema de Mario Urquiza Montemayor

MarioUM

Poeta mexicano nacido en Austria. A los diecisiete años comenzó su actividad literaria publicando en diferentes medios como: Words and Worlds (Austria), Revista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, blog de la Editorial UDG, Librópolis de Universo de letras UNAM, entre otras. Ha publicado los libros El canto y la casa (2018) y Piedra de toque (2019). Fundó la revista Small blue library (smallbluelibrary.com). Actualmente radicada en Amecameca, Estado de México.


Desde el fin

I

No cabe dentro de tres palabras una constante predominante que no levante del suelo las sombras, sórdida costumbre, se resuelvan antes del mediodía. Poco después, en algún sitio cambiaron de fondo,  especie calcinada por una mirada polvorienta, al fondo, donde el camino luce sus pasos, señales vivas, cruces cansadas, frente a la puerta tu transparencia, adentro donde tu noche es mi noche, pero con quién hablo si no es considerable mi silencio, en un fin que no se sostiene de la nada perdurable, con sus cuatro oportunidades, vidas tratadas pero no vistas, intemperie, lupanar de sombras, donde comprende el aire su forma, el hombre ha vuelto a sí mismo y esto es sólo un sueño; aquí llega la noche, amotinada de puentes y de soles. Esta cara que no es mía, subyace en la expresión del día y en la horizontal de la noche.

Extraña sensación de estar donde la vida parece una inevitable muerte, pero el instante y algunos malos entendidos, caen en todas las calles, sombras que avanzan, juego indeterminado, sucesión transparente, profunda claridad por el fin que comienza en el amanecer de una flor, amarilla costumbre de crear este instante, mis pasos son otros, camino tras una tarde inacabada, cuando los pájaros duermen, canta el sueño de la vida al alejarnos. 

A esta distancia el sol se acercó para ver si aún creíamos que estábamos vivos, era una creencia que para él no tenía sentido, su cara ardía, mis manos temblaban, el día no había llegado, él no había preguntado nada, su cara ardía, mis manos temblaban. El problema se había puesto de moda entre los incautos, provenía de todos lados y en muchas formas, proveía de silencios tendidos y profundas significaciones, hablar del mal que viene es igual que intentar ignorarlo, nadie vio el día porque todos intentaron lastimarse los ojos mirando fijamente al sol, ¿caminar cuando llueve es una forma de crear o de recordar? Altísima congregación de pájaros, llegaron donde mi mirada se detiene;

cuando llegues vuelve a buscarte, no has llegado, no hemos estado dispuestos, la vida se ha dado entre los árboles, entre otros, donde estás, cerca del monumento del tiempo, desprendida de mi voz, alta forma del silencio, mundo que el tiempo habita, sin freno, sin fondo. Caminar por el mismo camino no es igual. Los perros cazan gatos, los gatos canzan sombras.

II

Camiar no es avanzar. El hombre carece de la intención que sus ojos advierten. Desconozco la forma del misterio de la incurable duda; pero avanzar no requiere de mayor necesidad que una aglomeración intolerable. El cuerpo humano se ve en la prodigalidad del sentido abrumante, desde hace tres días, pienso olvidarte, sin reservas, piensa que es una necesidad atemporal.