Dolores Castro Varela nació el 12 de abril de 1923 en Aguascalientes, México. Desde temprana edad, mostró una profunda conexión con las letras, influenciada por su entorno familiar. Estudió Derecho y Literatura en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y amplió su formación en la Universidad Complutense de Madrid. Fue una figura clave en la fundación de Radio UNAM y condujo el programa “Poetas de México” en Canal 11. A lo largo de su carrera, recibió numerosos reconocimientos, incluyendo el Premio Nacional de Poesía Mazatlán en 1980 por su obra ¿Qué es lo vivido?, el Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde en 2013 y el Premio Nacional de Ciencias y Artes en Literatura y Lingüística en 2014.
La obra de Dolores Castro se caracteriza por un lenguaje sobrio y emotivo, con una profunda conexión con su infancia y su tierra natal. Entre sus obras más destacadas se encuentran los poemarios El corazón transfigurado (1949), No es el amor el vuelo (1992) y Algo le duele al aire (2011), así como la novela La ciudad y el viento (1962), donde la ciudad de Zacatecas cobra vida como personaje principal. Su legado perdura no solo en sus escritos, sino también en los premios que llevan su nombre, como el Premio Dolores Castro de Poesía, Narrativa y Ensayo escrito por Mujeres, establecido en 2012 por el Ayuntamiento de Aguascalientes.
NOCTURNO
Aquí voy en el río
desconocida, larga.
Y cabeceo en el viento
como el toro,
que en éxtasis levanta
la llama de sus ojos,
brillantes por la sed
de oscuras aguas.
Y me hundo en la noche
como en el conocido pecho
de mi madre,
húmedo y sin palabras.
Muerdo el fruto del día
y en el silencio voy
como la rama
enamorada y muda
que danza.
Ahí van mis sentidos
prendidos en el vientre de la noche como siete cabritas
palpitantes y fijas.
Sola me quedo,
junto al que se oculta hollando a sus creaturas.
Entre las ramas
flotando van estrellas
como frutillas duras.
Bajo este cielo, ay, todas las cosas,
van hablando entre dientes
solas y presurosas.
Bajo este cielo, ay,
me voy rendida
como la hierba hollada.
Y queriendo cantar,
y sin hallar palabras.
.
LARGO Y FRÍO ES EL SUEÑO DE LA PIEDRA.
Nada guardó del esplendor del fuego
su gris naturaleza.
¡Cómo me espanta lo que se apaga y queda!
Al rojo vivo, quieta,
bajo la noche de mis sentidos
prisionera,
solo pido calor.
¡Cómo me espanta lo que se apaga
y queda!
.
FLUIR
Fluir, volverse ajeno
sin arrojarse al mar a cada instante y poseerlo
en su profundidad.
Refugiarse en el parpadeo
y para huir del horror,
no mirar.
Sólo el mar vuelve una y otra vez.
Fluir es no volverse,
no ser siquiera estatua de sal.
Fluir, volverse ajeno,
conocer la tierra de Irás
y no Volverás.
.
RECÓNDITA
Bajo las sucesivas
capas de sombras
desvaídas,
muy cerca del olvido
palpita levemente
o esquivando los cuerpos escleróticos,
empedernidos:
Llamita
precipitándose hacia el aire,
agua que borborita
hacia la sed,
y cuerpo de la luz
amanecida
en temblorosa carne:
vida inefable,
inefable vida.
.
INTELECTUALES S. A.
Mientras tú trabajas
yo pienso por ti
y si tú sufres
yo sufro por ti
y si tú no comes
yo ya comí
y si te matan
yo no morí





