Poesía,

Dos poemas de Adán Brand

Adán

Habla Tomás

Nos hiciste, Rabí, criaturas que preguntan,
seres que para habitar el mundo desconfían.
Creer a ciegas es labor digna de perros;
de animales que requieren amo.
Nos dijiste alguna vez, en Galilea,
que sólo la verdad nos haría libres.
Nos dio tu Padre estos ojos imperfectos,
estas manos,
este olfato y este gusto que se engañan;
mas sembró también en nuestro pecho la pregunta;
el afán de observación, la desconfianza,
la sed de entendimiento.
¿Cómo aceptar que estás entre nosotros;
que tu cuerpo no se ajusta a las reglas
que tú mismo estableciste?
¿Cómo me pides que renuncie
a la búsqueda de la verdad,
si es lo único que tengo?
“Dichosos los que creen sin haber visto.
No seas incrédulo, sino creyente”
has dicho y me has invitado a tocarte,
a meter mi mano en tus heridas,
seguro del efecto disuasivo de tu voz;
del reproche adelantado a esos necios
que después levantarán tu Iglesia.
“Señor mío y Dios mío”, te respondo,
Señor mío y Dios mío:
qué terrible si eres, en verdad,
el que ha venido a hacernos libres;
el maestro.

.

Contraluz

Pero ya en la mañana desdibuja
y el sol que fue entre soles por la noche
………………………………………………………..trueca
en una suerte de retazos
—juego macabro de la luz
atravesando las cortinas—:

ahí el cabello estropajoso,
allá los labios sin color,
repartidos archipiélagos de pecas
y un poco más lejos de mis manos
transcurren sin moverse
cuatro surcos que delatan
la súbita expansión de la exigida piel,
confeccionada en otro tiempo a su medida.

El lienzo fragmentado entre las sábanas
me hace construir en la memoria
otro confuso puñado de recortes:
las luces de neón, la sed infatigable,
el golpe de la música en el pecho,
………………………………………………el éxtasis
del baile y el zafiro
ineludible de sus ojos.

Siendo justos,
puede ser que al despertar ella también
se agobie en el encuentro con mi imagen
y haga cuentas rápidas del costo
de la desnudez conjunta;
de saberse sola, tremendamente,
junto a mí:
la diferencia de una sustracción
que deseaba formular como una suma.

Vista así, a contraluz,
la geométrica promesa de la puerta
parece una salida noble para ambos:
ella aún en esa bruma
de quien vuelve de un extraño sueño,
pintará a su gusto las facciones
del íncubo que la tomó hasta evaporarse;
yo, apenas a unas calles de distancia,
sentiré que el peso de los cascos
de la infame yegua de la noche
se disuelve por fin en mis pulmones.

En esta doble dispersión,
cada uno buscará otra vez su propia forma
de encausar la arena de los días;
cada uno tejerá de nuevo los engaños
que le alcancen para dar al accidente
de vivir
algo que parezca una razón;
algo que enhebre
con las fibras lentísimas del tiempo
una historia útil que nos reconstruya:

trocar la soledad por añoranza;
la falta de sentido
por la empresa de aprehender
un aroma que no existe,
o un sabor o una promesa
de un amor que es todos y ninguno
(siempre todos y ninguno),
…………….ahí,
pero un paso adelante de nosotros;
…………………………………………………ahí,
pero dejado atrás
en un pequeño estudio
de una calle incierta
donde nunca volveremos a encontrarnos.


(Aguascalientes, 1984) Poeta, narrador y ensayista. Maestro en Lingüística Aplicada por la UNAM y Lic. en Letras Hispánicas por la UAA. Entre otros reconocimientos, recibió el Premio de Poesía Desiderio Macías Silva (2008), la Medalla Alfonso Caso al Mérito Académico (2013), la beca de la Fundación para las Letras Mexicanas (2014-2015 y 2015-2016), el Premio Nacional de Poesía Joaquín Xirau Icaza (2019), la beca PECDA para creadores con trayectoria (2021) y el Premio Nacional de Poesía Amado Nervo (2022). Es autor de Soy más humano cuando como vegetales(2014), Animalaria (2018), Péndulo y Sextante (2022), Todas las piedras angulares (2022), [Fe.ra.les] (2023) y Aguascalientes, muros vivos. Haciendas de tierra adentro (2025).