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La poesía como una experiencia mística del mundo

Eduardo Peña García

Los sentidos, desde la teoría epistemológica de Aristóteles, aportan la información primera a la inteligencia, la cual, por medio de la species impressa, crea imágenes que ayudan al sujeto cognoscente a guardarlas en el intelecto pasivo, y cuando este entre en contacto con una experiencia similar, esta imagen pasa al intelecto activo que actualiza lo que está conociendo. Es así, que por medio del conocimiento se tiene una experiencia del mundo, de la realidad. Pero, en ciertas ocasiones esta experiencia tiene que ser expresa, y nada mas que por medio del lenguaje.

Bajo esta razón, el lenguaje es el vehículo donde expresamos el ser de las cosas, nuestras experiencias. Empero, la experiencia expresada por el lenguaje tiene connotaciones que incluso no son entendidas, tal es el caso de la poesía. De este modo, la poesía es un modus loquitare, que en parte encierra las cosas y en parte las libera. La poesía se convierte en una relación tríadica de conocimiento, asimilación y expresión. Sin embargo, la poesía en sí misma no expresa las cosas con palabras comunes como lo haría el común sujeto cognoscente, sino que dentro de la poesía, su expresión se vuelve un modo de ver el mundo, una especie de misterio de la vida o vida misteriosa y por ello: ¿es la poesía una expresión de la experiencia mística del mundo?

La poesía es una expresión de la inteligencia en la que por medio de símbolos o imágenes expresa los hechos que ha acontecido. Sin embargo, no son hecho meramente aislados, sino que expresan la fuerte intensidad con la que se han vivido. De ese modo, si se atiende a la mística, como una experiencia de contacto, interacción o comunicación con lo divino, la poesía y la mística tienen una relación intrínseca, pues una ayuda a la otra, en el modo de expresarse y en modo de vivencia. Por ende, la poesía es una expresión de la experiencia mística del conocimiento del mundo, al entender a este último como un misterio.

La poesía una expresión de la inteligencia

En el lenguaje de la Filosofía alma e inteligencia tiene una relación substancial, pues la inteligencia es una potencia del alma, de este principio vital de movimiento que permite llegar a captar las imágenes por medio de los sentidos. Así, el lenguaje es una expresión de la inteligencia, y sí la poesía es parte de este lenguaje. Luego, entonces, la poesía es una expresión de la inteligencia.

Pero la expresión que tiene la poesía sobre los acontecimientos no es una expresión simple, sino es una expresión icónica, es decir, mediante imágenes o símbolos, que permiten descifrar esa experiencia ‘elevada’ entre espíritu y la realidad; así, el poeta escribe la experiencia que sobre pasa a los sentidos, y al no haber un modo puro de expresar lo que le ha pasado, lo hace por medio las figuras retóricas, en especial, la metáfora.

Tu pupila es azul, y cuando ríes
su claridad suave me recuerda
el trémulo fulgor de la mañana
que en el mar se refleja.

En este ejemplo, puede verse con claridad el uso de la metáfora para describir la experiencia del enamoramiento y el recuerdo. Así, en breves palabras, Bécquer encapsula el sentimiento y expresa el conocimiento de una realidad, pues “el poeta no hace tratados de filosóficos. Lo que intenta es expresar la vida, con sus contradicciones y sus saltos.”Así, la poesía expresa lo que el sujeto ha vivido, la intención e intensidad de aquello que en la inteligencia no puede comprenderse en un primer momento. Y este acontecimiento pasa de igual modo con la mística.

Poesía y mística: una semejanza

El poeta como el místico tiene frente a sí el misterio; el primero, el misterio de la realidad; el segundo, el misterio de la divinidad. Tanto el poeta como místico, son un medio donde el misterio se refleja. De ese modo, la poesía que canta el misterio de la vida, se asemeja a la mística que se introduce en el Misterio.

Empero, como al lado de la semejanza se encuentra la diferencia, es posible hablar aquí de dos movimientos mistéricos: mientras el místico eleva su alma al cielo, el poeta desciende al infierno; y una vez estando ahí, el místico baja y el poeta sube, pues para el poeta: “bajar a ese nivel inconsciente es un descenso a los infiernos. Ir al abismo del sueño es ir a buscar la verdadera realidad, incluso la verdadera vida, la del espíritu.”Y en esto reside la diferencia de la poesía y la mística. Atendiendo a Eckhart, el místico busca dentro de sí para llegar al Misterio; mientras que poeta busca, también, dentro de sí, para llegar al misterio. Aquí existe una relación, el Misterio y el misterio, uno reflejo del otro, por esa razón, la poesía es capaz de comunicar y expresar la experiencia mística del conocimiento del mundo como misterio, mientras que el místico, es comunicado y comunica la experiencia mística del conocimiento del misterio mayor.

Virtud, hija del cielo,
la más ilustre empresa de la vida,
en el escuro suelo
luz tarde conocida,
senda que guía al bien poco seguida.

La poesía como experiencia mística del mundo

Se ha analizado grosso modo cómo la poesía es una expresión de la inteligencia, de igual manera cómo entre la poesía existe una cierta analogía, una semejanza y una diferencia. Ahora, es momento de analizar cómo la poesía es una experiencia mística del mundo. Así, la mística para ello, debe ser entendida como este acontecimiento fundante de expectación. El fenómeno hace decir “algo” a aquel que lo contempla, por ello, aquel que contempla el mundo, tiene que decir “algo” sobre su objeto contemplado, y en esto consiste la mística, en llegar a la contemplación.

El poeta una vez que le es acaecido algo, lo toma hacía sus adentros, lo rumea, y al darse cuenta de la intensidad de ese acontecimiento en su vida, busca el modo de decirlo, de expresarlo. Ese acontecimiento se vuelve un misterio, algo que se le revela y algo que se le oculta. Por ejemplo, la muerte. Sabe que morirá, pero no sabe qué hay más allá de la muerte, así: “La muerte es una realidad que obliga a pensar y, sobre todo, a vivir de otra de manera.”Por eso el poeta es un místico del mundo, hace suyo el misterio, lo asume, pero, lo intenta comunicar, busca cambiar de dirección su vida, y si es posible, ayudar a cambiar de dirección a otros.

La poesía es el lenguaje de un mundo místico que se presenta ante el poeta, un mundo o realidad que pide ser conocida, que busca ser encontrada o busca ser interpretada, pues al fin de cuentas, el poeta es interprete del misterio, pero el lenguaje del poeta no es un común, sino una forma icónica de expresar aquella primera expectación fundante de lo conocido. “el poeta capta la vida oculta en las cosas inertes, el corazón de la naturaleza, el alma del mundo.”Esa es la tarea del poeta, captar el misterio para llegar al Misterio, y esto lo expresa en la poesía.

Por lo tanto, la poesía es un acontecimiento, una experiencia mística del mundo o de la realidad; una expresión de la inteligencia que conoce, una semejanza entre el misterio y el Misterio; una relación de verticalidad, basándose en la horizontalidad del mismo hombre. la poesía es una expresión mística del mundo; es una escritura que quiere atrapar lo no atrapable, que reúne y dispersa. La poesía es una expresión, un lenguaje un tanto arcano, un lenguaje analógico, mejor dicho, un lenguaje icónico, que se lanza sobre la realidad, pero que la descubre como una elevación y un abajamiento, un descubrimiento y un ocultismo. Luego, la poesía es una mística humana, la antesala de una Teología profunda.

REFERENCIAS

  1. BÉCQUER, G., A. Rimas y leyendas, Selector, México, 2018., p. 25.
  2. GARCÍA, A., J. El pensamiento filosófico de sor Juana Inés de la Cruz, CEFTA, México, 1997., p. 13.
  3. BEUCHOT, M. El arte y su símbolo, Calygramma, México, 2013., p. 46.
  4. DE LEÓN, FR. L. Poesía, II. A don Pedro Portacarrero, Alianza, Madrid, 1986., p. 32.
  5. GARCÍA, A., J. El pensamiento filosófico de sor Juana Inés de la Cruz, CEFTA, México, 1997., p. 42.
  6. BEUCHOT, M. El arte y su símbolo, Calygramma, México, 2013., p. 53.

Donaldo Borja (Oaxaca, México, 1995). Es egresado de la licenciatura en Filosofía del Instituto de Estudios Superiores Tomás de Aquino (IESTA) de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas. Ha publicado cuentos y ensayos en el periódico Péndulo de Chiapas, al igual que artículos en el periódico Semanario  Católico. Ha traducido algunos poemas de Óscar Oliva del español al latín; colaboró en la producción del disco compacto donde se tradujo el poema Al volante de un automóvil por la carretera panamericana de Tuxtla a la Ciudad de México, del latín al español.

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2 Comments

Melcho Díaz

abril 23, 2020

Espectacular aporte, ¡amigo!, me fascina la idea de comprender a la poesía en su sentido inmanente y trascendente.

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Melcho Díaz

abril 23, 2020

¡fascinante, amigo! me gusta la perspectivas inmanente y trascendente de la poesía.

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